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Política Organizativa de los Pueblos Indígenas de Antioquia
Volver a Recorrer el Camino

Comité Ejecutivo


Guillermo Antonio Tascón
Abadio Green Stocel
William Carupia Cuñapa
Aida Suárez Santos
Amelicia Santacruz

Coordinación


3ra. Fase y sistematización
Carlos Andrés Zapata

Diagnóstico Regional
Raúl Arango
Roque Roldán

Participaron en el Proceso de Ajuste Estructural:

Dora María Yagarí, Gustavo Rojas, William Villa Rivera, Angélica María Serna, Ana Irma Carvajal, Mauricio Hoyos Agudelo, Luz Amparo Molina, Pablo Barrios, Elkin Tamayo U.. Jhon Arley Molina, Zuhly Andrea Tobón, Nury Estela Yagarí, Guzmán Caísamo Isarama, Alejandra María García, Odila Echeverri, Ubeimar Arango, Luís Eduardo Agudelo, Hernan Darío Posada, Diego Alfonso Jaramillo, Luz Edith Holguín, Heidy Cristina Gómez, Gustavo Toro, Miltón Santracruz, Dora María Arango, Iván Meléndez Santacruz, María Elena Orozco, José Fernando Orduz –U de A, Johana Tascón González, Aida Galvis –U de A, Patricia Tobón, Carlos Rojas –U de A, Gustavo Vélez, Diver Lopera, Alejandra Ochoa, Danis Muños, Amanda Tascón, Mónica Rojas, Liliana Salas, Blanca Muñoz, Alba Lucía Rojas, Oni Correa, Migdonia Pérez, Alexander Riveros, Geovany Méndez, Zoyla Carvajal, Carlos Villa, Yaneth Vargas.
Medellín, mayo de 2007


Presentación

Han transcurrido más de 20 años desde aquel momento en que los Pueblos Tule, Embera y Senú decidimos consolidar nuestros lazos de hermandad en la Organización Indígena de Antioquia. Respetando nuestras diferencias, comenzamos a construir un proyecto político por medio del cual hemos buscado, junto a nuestros hermanos del movimiento nacional, recuperar el territorio que históricamente nos ha sido arrebatado, para que en él perviva nuestra cultura, patrimonio vivo de la humanidad y orgullo de resistencia; y para el ejercicio de nuestra autonomía, como comunidades portadoras de una historia propia contada por ancestros milenarios que nos heredaron otras formas de hacer realidad; otras maneras de vivir organización social; practicar gobierno y aplicar justicia. Defender esa herencia ha costado la sangre de abuelos, padres y hermanos que generación tras generación han luchado por que nos sigamos sintiendo orgullosos de ser indios. A pesar de estar arrinconados en la periferia y ser más pocos que nuestros abuelos, hoy contamos con la fortaleza de tener como principal estrategia nuestra unidad y es a través de la Organización que conquistaremos los derechos por los que históricamente hemos luchado.

En 1992, año enmarcado por ‘el autodescubrimiento’ y el recuerdo del genocidio contra nuestros hermanos durante cinco siglos; comenzamos a conocer las nuevas garantías jurídicas incorporadas en el sistema de normas de la Nación, apropiándonos de la Constitución Política y el Convenio OIT 169 de 1989, normas en las que se contempla nuestro reconocimiento como ciudadanos con unos derechos particulares. En este contexto la OIA construyó herramientas que nos ayudaron a ordenar nuestras demandas políticas y sociales, y asumimos estrategias para que éstas se materialicen, exigiendo el ejercicio efectivo de nuestros derechos y el mejoramiento de las condiciones de vida de nuestras comunidades.

El Plan de Etnodesarrollo de 1992, buscó generar un desarrollo alternativo que materializara los derechos reconocidos en la Constitución de 1991, que garantizara nuestra pervivencia como pueblos de la tierra, como pueblos de la vida que hace mucho luchan por su autodeterminación. En esa oportunidad definimos cuatro políticas para asegurar nuestro fortalecimiento como organización: La Administrativa, que pretendió generar capacidad para el ejercicio de los gobiernos autónomos y gestión en el desarrollo alternativo de nuestros Pueblos. La Cultural, que ha permitido la construcción de un proceso de educación bilingüe e intercultural cuyo objetivo principal es la preservación de nuestras formas de ser y vivir el mundo. La Territorial, que ha buscado recuperar la tierra que nos ha pertenecido ancestralmente y ordenarla. Y por último, la Demográfica, que buscaba garantizar el buen estado de salud de nuestras comunidades, asegurar las condiciones dignas para que las nuevas generaciones pudieran nacer, crecer y hacer pervivir la familia y la comunidad.

Fuimos avanzando en la materialización de nuestras reinvindicaciones políticas, a través de demandas para el ejercicio de nuestros derechos ante el Estado, y la cooperación de amigos internacionales y el sacrificio de muchos líderes y asesores. El contexto aceleradamente cambiante en el que se vieron rodeadas las comunidades, acosadas por los efectos de una guerra que a mediados de 1990 puso la mira en nuestros territorios, al igual que los proyectos de extracción de nuestros recursos naturales; fueron elementos suficientes para que el 6º Congreso Indígena Departamental, celebrado en Medellín (2000), definiera como mandato al nuevo Comité Ejecutivo, elegido en el mismo evento, la realización de un ajuste a las políticas adoptadas en 1992 y a la estructura organizativa. Este proceso ha sido conocido como Ajuste Estructural.

La tarea la hemos asumido como una construcción colectiva de nuestro futuro para Vivir Bien. El proceso de Ajuste ha sido discutido y ha generado insumos en diversidad de escenarios del ámbito regional y zonal, las políticas se han discutido en Asambleas Zonales, talleres zonales de ajuste, talleres de cada uno de los proyectos que ha ejecutado la Organización, reuniones de programas, reuniones de planeación, Juntas Directivas y fue objeto de discusión de los consejos regionales de Dabeiba (2002) y Necoclí (2006). Y del 7º Congreso Departamental Indígena, realizado en Medellín (2004), en donde cerca de 1300 líderes, en 20 mesas de trabajo, discutimos y aprobamos la ruta a seguir durante los siguientes 10 años. Más de 3.500 personas asistieron a los diferentes eventos de construcción, consulta y decisión.

En este proceso nos dimos cuenta que no era suficiente ajustar las políticas del Plan de Etnodesarrollo de 1992. Era necesario recoger el mayor número de expectativas de las comunidades. Lo primero fue actualizar los diagnósticos de los programas y las zonas, y con el apoyo de la Gerencia Indígena de la Gobernación de Antioquia, se elaboró un Diagnóstico Regional (2004). Este resultado, además de ser el primer producto publicado del proceso de Ajuste Estructural, sirvió para proyectar el escenario de relacionamiento con la Gobernación de Antioquia. Este documento sirvió de base para construir la Política Pública Departamental de Reconocimiento y Respeto de los Derechos de los Pueblos Indígenas del Departamento de Antioquia, aprobada por la Asamblea Departamental mediante Ordenanza 032 del 20 de diciembre de 2004, también publicada por la Gerencia Indígena.

Para construir un ejercicio de Unidad entre los tres pueblos y las cerca de 160 comunidades del departamento, era necesario construir una política propia, plataforma de nuestras reivindicaciones, los derechos que reclamamos, la cultura que queremos hacer pervivir; que recoja los sueños de las comunidades y las principales alternativas para mejorar nuestra calidad de vida y nuestra dignidad como pueblos indios, orgullosos de nuestra historia y tradición, que nos ayude a volver a recorrer el camino de nuestros ancestros. Para eso se construyó la Política Organizativa: Para orientar políticamente a nuestra Organización los próximos 10 años, estipulando las Líneas Políticas de la Asociación de Cabildos de Antioquia, y después de muchos debates definimos cinco: Gobierno y Administración; Territorio y Medio Ambiente; Cultura y Educación; Salud; y Género, Generación y Familia.

La Política Organizativa VOLVER A RECORRER EL CAMINO, es el documento político que une a todas nuestras comunidades. Se espera de ella que se convierta en el discurso político que articule a nuestra organización. Hemos logrado un importante fortalecimiento como Organización Regional, tenemos experiencia en la gestión, administración y ejecución de recursos. Pero nuestra dispersión geográfica, nuestras singularidades culturales y lo joven de nuestro proceso aún no ha consolidado la trasmisión de las capacidades que hemos desarrollado en el nivel regional, nuestra próxima tarea es el fortalecimiento de la autonomía en todos los ámbitos: local, municipal y zonal. Por eso, este proceso de definir un modelo propio de planeación no termina hasta que hayamos construido el último Plan de Vida Zonal, de los 10 que se construirán, atendiendo a las diferencias étnicas y territoriales. De este modo, Urabá contará con cuatro Planes de Vida, uno por Pueblo, mientras el resto de zonas contará solamente con un plan.

La Política Organizativa recoge nuestro pensamiento frente a los grandes temas que nos afectan y que hemos priorizado en 18 componentes recogidos en las cinco Líneas Políticas. Estos componentes expresan nuestra posición como Organización y se pueden leer por separado según la necesidad y oportunidad. Por ejemplo, la Línea Política de Salud está dividida en tres componentes: Salud como Derecho, Medicina Tradicional y Acceso a Servicios de Salud, y cada una es un documento. Cada uno de ellos contiene su definición, o sea, la manera como comprendemos el tema tratado; el enfoque o lugar en el que nos paramos para observar el tema; los principales problemas; y las alternativas señaladas por el 7º Congreso. Todo el liderazgo de la Organización, desde el Comité Ejecutivo hasta los gobernadores locales, toda la estructura organizativa, desde el Congreso Departamental hasta los comités locales de mujeres, jóvenes, producción y las escuelas, pueden encontrar en estos 18 diferentes temas la síntesis de los más de 150 documentos que se han generado en los cinco años que ha tomado el proceso de Ajuste Estructural, y que se pueden consultar en el centro de documentación de la OIA. Al final de esta Política adjuntamos la declaración final del 7º Congreso y la del Consejo Regional de Autoridades celebrado en Necoclí (2006). Esperamos con este documento lograr el propósito de entregar un referente y una guía a nuestras comunidades para continuar fortaleciendo nuestro proceso organizativo.

Guillermo Antonio Tascón González
Presidente
Comité Ejecutivo OIA

  1. ¿Quiénes somos?

Los Pueblos Indígenas de Antioquia somos comunidades que habitamos estas tierras desde mucho antes de la llegada del hombre blanco. Hace muchos siglos éramos más pueblos, hoy en día sólo pervivimos tres: El pueblo Tule (también conocidos como Cuna); el pueblo Senú; y el pueblo Embera. Este último, según las variaciones lingüísticas y geográficas se reconoce como Chamí, que habita en la región andina; Eyabidá que habita en la montaña; Dobida que vive en las riberas de los ríos y Oibída que habita la selva. Estos tres últimos grupos también son conocidos como Catios.

El Pueblo Embera ha resistido a través de la historia gracias al mundo cultural heredado de Caragabí. Hoy se encuentran ubicados a lo largo del Occidente Colombiano con una población total de 49.686 habitantes. En Antioquia, en su mayoría pertenecen al Pueblo Catío con 10.785, siendo seguidos del Pueblo Chamí con 2.255 y el Pueblo Dóbida con 415.

El Pueblo Olo Tule (Gente de Oro) habita además de Chocó y San Blas (Panamá), en el Urabá Antioqueño, en donde se encuentra el Resguardo Caimán con 1.027 personas de los 1.231 asentados en el país. Heredado de Paptumat (creador del mundo), anteriormente su territorio se extendía por Centroamérica y el norte de la cordillera occidental colombiana.

El pueblo senú fue una gran nación prehispánica, hoy pervivimos y nuestro proyecto de resistencia rescata nuestra cultura, históricamente arrebatada hasta el punto de perder nuestra lengua. La mayoría del pueblo Senú habita en los departamentos Córdoba, Sucre y Antioquia. En este último la población esta ubicada en el norte de Urabá y en el Bajo Cauca con una población de 9.021 personas de las 34.566 registradas en el país.

En total, en el departamento habitamos cerca de 25.290 indígenas incluyendo los 1.787 habitantes del Valle de Aburrá que han llegado a la ciudad buscando mejores oportunidades económicas, académicas, o víctimas del continuo desplazamiento forzado causado por el conflicto armado.

Como resultado de la presión constante y las políticas de integración de la sociedad mayoritaria, que también conocemos como mundo Capunía (para los embera), o waga (para los Tule), se nos han negado las posibilidades de construir un futuro propio. Nos han quitado sistemáticamente nuestro territorio, que es donde nos podemos reproducir como Pueblos, recreando nuestros mundos, consolidando identidades culturales que se apoyan en nuestras formas tradicionales de producción, administración y gobierno.

Nuestra autonomía depende del respeto a nuestras autoridades tradicionales los Saklas, del pueblo Tule; las capitanías de los Senú; y los Jaibanás y las parentelas entre los embera. También depende del respeto a las autoridades nuevas, como es el Cabildo, espacio en el que tienen lugar el gobierno autónomo y las asambleas comunitarias, estas últimas nuestra máxima expresión de poder popular.

El Movimiento Indígena creció en su organización al lado de los movimientos sociales y campesinos. Como lo fue el proceso desarrollado con la ANUC–Asociación Nacional de Usuarios Campesinos–, en la década de 1960 y 1970, en distintas acciones colectivas por el derecho a la tierra. Esta experiencia nos fortaleció y vimos la necesidad de crear una organización propiamente indígena, en donde reivindicaremos el territorio no como un medio de producción, sino como elemento vital para nuestra pervivencia cultural, la consolidación de nuestra Unidad comunitaria, y el ejercicio efectivo de nuestra autonomía.

Basados en las ideas de nuestro líder Manuel Quintín Lame, nuestros hermanos del Cauca desde el año 1971, comenzaron a organizarse en el CRIC, Consejo Regional Indígena del Cauca. Otro paso importante para establecer organización nacional fue en 1980 con el Primer Congreso Indígena de Colombia. Toda esa semilla organizativa promovió en el departamento de Antioquia la creación de la OIA en 1985. Nacimos como Organización reivindicando los cuatro principios de la hermandad nacional indígena: AUTONOMÍA, TIERRA, CULTURA Y UNIDAD, los cuales aún están vigentes en nuestra plataforma reivindicativa.

Somos un Movimiento Indígena que reclama el reconocimiento de una historia, una cultura y unos derechos muy particulares, pero que no se abstrae de las luchas políticas por una sociedad en paz y más justa. Interactuamos con sectores sociales que tienen similar clamor, y hablamos en muchas ocasiones desde los espacios que compartimos con ellos. De otros compañeros externos a nuestra cultura hemos apropiado conocimientos y planteamientos que nos fortalecen, generando alianzas estratégicas en la lucha por nuestra pervivencia.

  1. Modelo de Planeación
  2. 1 Reflexiones sobre el modelo

Para definir nuestro modelo y enfoque de planeación, generamos debates y reflexión sobre el tipo de proceso que queríamos construir, algo que genero tensiones y diferentes posturas.

Discutimos sobre el tipo de proceso a seguir y el documento que debía resultar del mismo, según las características de la Organización. Una tendencia planteaba que la OIA no debía construir en términos estrictos un plan de desarrollo u otro tipo de plan, que a pesar de respetar la perspectiva étnica mantuviera los lenguajes ocultos o visibles de la planeación lógica, señalada por el mundo industrializado y la banca multilateral a los países del llamado Tercer Mundo. Ésta tendencia considera que al ser la OIA una organización social de base no debe pensar en un proceso de planeación sino en una plataforma organizativa y reivindicativa de derechos, y a su vez, en la reconstrucción del proyecto de vida ancestral de las comunidades; el cual se realiza con un trabajo participativo y cualitativo de recuperación de la memoria y de consenso frente a resultados de cara a un proyecto político de pervivencia social y cultural.

La otra tendencia, q ue no niega la condición de la OIA como organización social de base, privilegia las características actuales de la Organización como Asociación de Cabildos, con una naturaleza jurídica de entidad pública de carácter especial, que gracias a su capacidad de gestión se ha convertido en una institución que recibe recursos de cooperación para el desarrollo de los propósitos políticos de los Pueblos Indígenas de Antioquia.

En el año 2003, la Gobernación de Antioquia, por medio de su Gerencia Indígena, posibilitó la construcción de un instrumento de relacionamiento con el gobierno departamental para el reconocimiento y el ejercicio de los derechos de los Pueblos Indígenas. Ya no sólo se trataba de la discusión de un documento construido con y para actores internos de la Organización; se trataba de una nueva discusión, que no se había tenido en cuenta, que luego consideramos necesaria para el ejercicio integral de nuestros derechos.

Estas fueron tres formas de concebir el proceso y sus propósitos. Por eso el Ajuste Estructural tuvo un alto durante la segunda y tercera fases del mismo, para definir la forma y los contenidos del documento que resultaría al final del proceso.

Decidimos transformar las diferencias que producían estas tres visiones en un proceso que comprende tres resultados diferentes pero articulados: Una política pública, una política organizativa y los planes de vida.

Esta claridad nos llevó a tomar dos decisiones: La primera, no podíamos hablar de un Ajuste a la estructura del Plan de Etnodesarrollo de 1992; ahora teníamos que hacer mención a un proceso mucho más ambicioso que nos colocaba ante el reto de elaborar productos diferentes y complejos. Lo segundo, y en la misma dirección, el resultado del proceso debía ser mucho más que un documento: Unos principios de relacionamiento con el Estado (Política Pública); los acuerdos políticos para mantener la unidad del Movimiento Indígena del departamento de Antioquia (Política Organizativa), y unos pactos comunitarios para Vivir Bien, que son nuestros Planes de Vida.

  1. 2 Conceptos Básicos
  2. 2.1 Política Pública

Concebimos la Política Pública como la construcción concertada de un horizonte común de preservación y desarrollo de los Pueblos Indígenas, entre las comunidades indígenas y la sociedad mayoritaria, a través de un instrumento que define las directrices de la relación entre los gobiernos indígenas y el Estado para la materialización de los Planes de Vida. Para nosotros la Política Pública es un instrumento de gestión que hace efectivo el mandato constitucional de la participación ciudadana directa en la construcción de lo público, siempre que ésta sea construida con la base social organizada que cuenta con una plataforma política y de derechos, y siempre que haya voluntad de definir canales de interlocución para lograr acuerdos en los planes e inversiones destinados para Pueblos Indígenas.

La Ordenanza 032/04, en particular, es el escenario de relacionamiento entre la Organización de Cabildos y el Gobierno Departamental. En ella se definen objetivos, criterios, instancias de interlocución, participación, implementación y seguimiento de las estrategias que permitan el pleno ejercicio de los derechos de nuestros Pueblos Ancestrales.

  1. 2.2 Política Organizativa

A diferencia de la Política Pública, que la entendemos como un escenario de relacionamiento con el Estado, la Política Organizativa la concebimos como nuestro pacto político, como el acuerdo entre los pueblos para establecer organización, permitiendo la pervivencia de nuestras formas de ser y estar en el mundo y la apropiación de elementos que mejoren nuestra calidad de vida. Esto es lo que pretende nuestra Política volver a recorrer el camino; constitución política de la OIA que tiene como finalidad hacer posibles nuestros Planes de Vida. Es un instrumento para vivir bien, y así como implica derechos, nuestra Política Organizativa también implica compromisos; el principal es desarrollar un plan de vida desde un modelo solidario, equitativo, colectivo, de respeto por la naturaleza y de resistencia a las trampas del progreso que destruyen la cultura y la unidad étnica de nuestras comunidades.

Nuestra Política tiene el propósito de fortalecer y desarrollar la Organización consolidando y actualizando la plataforma reivindicativa de derechos, que contiene las exigencias al Estado a la vez que los principios básicos para integrarnos a los movimientos sociales populares del país y del mundo. En la Política Organizativa no intervienen el Estado ni sus normas; por el contrario, ésta nace de la voluntad autónoma de las comunidades.

También es un ejercicio de gobierno propio que busca fortalecer el tejido social: Directamente con representantes de las comunidades se señalan y definen las líneas de acción, se agrupan y priorizan problemas, y participativamente se construyen alternativas y definimos la vida que como Pueblos deseamos. De esta forma, pretendemos que la Organización se democratice; de aquí que hayamos habilitado espacios políticos y técnicos de diagnóstico, planeación, convalidación y decisión en los diferentes niveles de la estructura organizativa.

  1. 2.3 Planes de Vida

Es la construcción de un pacto comunitario para la vida que deseamos. Partimos de nuestros orígenes y la cultura que hacemos viva en nuestro territorio a fin de pensar nuestra existencia en el tiempo. El Plan de Vida, es resistencia a desaparecer, desde él exigimos nuestros derechos y soñamos el futuro que queremos. Por eso, más que un simple plan, es un proceso permanente de reconstrucción de nuestra memoria, que se refunda y actualiza en los acuerdos que nos hacen ser y sentir comunidad.

El Plan de Vida es la construcción colectiva de metas que se vuelven posible gracias a que apropiamos y conservamos conocimientos, prácticas y fundamentos políticos que contribuyen a que cada día vivamos mejor; al fortalecimiento de nuestros gobiernos, al buen aprovechamiento de nuestros recursos naturales, al mejoramiento de la salud, y a la participación de todos los sectores poblacionales en las decisiones que afectan nuestros presente y futuro, que debe estar sustentado en un proyecto educativo mediante el que tratamos de satisfacer nuestras necesidades y aspiraciones.

  1. 3 Enfoque del Modelo

Los últimos veinte años han significado para nuestras comunidades cambios importantes en cuanto al acceso a la tierra, la integración y participación en los sistemas estatales de prestación de servicios tales como la educación y la salud, el reconocimiento estatal de la especificidad cultural y la apertura de distintos espacios en donde han asumido nuevas formas participativas. Pero, esto no ha significado necesariamente el fortalecimiento de un proyecto de vida propio, ya que en algunos campos es evidente la creciente adhesión a la sociedad mayoritaria. En efecto, organizaciones y comunidades indígenas se han venido integrando a la lógica de la planeación del desarrollo nacional y/o regional, como fórmula para asegurar el acceso a los recursos o a los escenarios y estructuras de participación generadas desde el Estado.

Por eso volver a recorrer el camino de nuestro ancestros se convierte en un reto fundamental para el futuro de nuestros pueblos, pues sólo mirando al pasado, a nuestros Pactos Fundantes, podemos construir un proyecto de resistencia como el que hemos defendido durante más de 500 años; mostrando que son posibles otras formas de habitar el mundo, otros sentidos de lo humano y otras alternativas de construir conocimiento más respetuosas de la naturaleza.

Resistir las trampas del proyecto global neoliberal, incluyendo las que trae consigo la concepción dominante del progreso, hace parte de la esencia de ser indio; este es nuestro compromiso con nuestros ancestros y con el resto de la humanidad que clama por la diversidad y el respeto al planeta. Nuestro grito de resistencia es el mismo del indio Tupac Amarú: Pachacutik, el Tiempo del Indio, nuestro retorno. Por eso uno de los grandes retos para esta Política es responder en 10 años por las alternativas al desarrollo que el movimiento regional indígena ha logrado generar; aunque de ocurrir lo contrario, es decir, sumarnos a las formas de concebir el mundo según los modos de la sociedad occidental, tendríamos que concluir que nuestra política fracasó y que dejar de ser indio era asunto inevitable.

Nuestro enfoque se acerca al desarrollo humano entendiéndolo como Manfred Max Neef: el aumento de las posibilidades para poder obtener el bienestar deseado a través de la constitución de sociedades que viven con otros sentidos lo político, lo económico y lo social, optando así por alternativas al desarrollo sin renunciar al ejercicio y exigibilidad de nuestros derechos. Sabemos que es posible crear cultura y enseñar alternativas de vida diferentes a las dominantes. Nos acercamos al modelo de Desarrollo a Escala Humana porque se concentra y sustenta en la satisfacción de las necesidades fundamentales, en la generación de niveles crecientes de autodependencia; y en la articulación orgánica con la naturaleza y la tecnología, de los procesos globales con los locales, de lo personal con lo social, de la planificación con la autonomía y de la sociedad civil con el Estado.

  1. Metodología

Desde el año 2001 inicia el proceso de Ajuste Estructural como mandato del 6º Congreso. Comenzamos con la recolección de información en cada una de las zonas con el propósito de construir documentos que evaluaran los problemas de nuestras comunidades y las transformaciones que estos han tenido, para definir los ajustes que debían sufrir las políticas vigentes, y se produjeron diagnósticos generales. Con estos resultados los diferentes programas de la Organización (Administración, Derechos Étnicos, Educación, Salud, Medio Ambiente y Territorio) realizaron una lectura apoyada en fuentes documentales y testimoniales, el ordenamiento de todas estas ideas contribuyen a la definición de posturas políticas frente a los diferentes temas. La suma de estos resultados alimentó la formulación del Diagnóstico General, base para la formulación de la Política Pública (Ordenanza 032/04), y la presente Política Organizativa.

Para garantizar la vigencia y validez de esta información, fue necesario convalidar datos, extraer variables expuestas en los primeros diagnósticos, que luego fueron llevadas a consulta en las zonas. La convalidación de la información se hizo en el primer semestre del 2004 mediante talleres zonales a los que asistieron representantes de los cabildos, los comités de mujeres, de jóvenes, de producción, médicos tradicionales, promotores de salud, docentes y alguaciles. Se realizaron 7 talleres en las zonas de Bajo Cauca, Urabá, Suroeste, Urrao, Murrí y Dabeiba. En estas reuniones se valido, refuto y se propusieron variables que reflejaran las problemáticas de los Pueblos Indígenas. En estos espacios de consulta también se formuló la construcción de un escenario deseado en el que se preguntaba por el bienestar que se quería, los compromisos y demandas de los diferentes grupos poblacionales frente a sus comunidades, la Organización y el país, tanto a mediano como largo plazo.

Esta información regreso de nuevo a los programas, ellos agruparon los problemas y las alternativas. Dando como resultado 18 componentes; que se volvieron documentos enriquecidos y aprobados en el 7º Congreso, como la Política Organizativa volver a recorrer el camino de los Pueblos Indígenas de Antioquia. El contenido de este mandato fue revisado por el Consejo Regional de Autoridades de Necoclí, realizado entre el 3 y el 6 de noviembre de 2006. Los ajustes realizados por este Consejo se incorporaron en la presente Política Organizativa.

  1. El Escenario Deseado
  2. 1 Misión

La Asociación de Cabildos Organización Indígena de Antioquia –OIA–, es una organización social de base, constituida jurídicamente como entidad de derecho público, encargada de la representación política de las comunidades indígenas de Antioquia pertenecientes a los Pueblos Tule, Senú y Embera. La OIA reivindica la integridad de derechos humanos y étnicos, busca que las comunidades indígenas del departamento logren el pleno ejercicio de estos, para vivir bien, el fortalecimiento del proyecto de resistencia y la pervivencia cultural de nuestros Pueblos. Acoge los principios rectores del Movimiento Indígena Nacional: Autonomía, Territorio, Cultura y Unidad.

  1. 2 Visión

En 10 años, la Asociación de Cabildos Organización Indígena de Antioquia –OIA– será una organización social de base que ha logrado una gestión e implementación exitosa de sus mandatos y políticas, encaminadas a mejorar las condiciones de vida de las comunidades indígenas. Según indicadores construidos con nuestras propias variables culturales alcanzaremos el pleno ejercicio de los derechos de las comunidades, y el desarrollo y consolidación de nuestras cinco Líneas Políticas: Gobierno y Administración, Cultura y Educación, Salud, Territorio y Medio Ambiente, y Género, Generación y Familia.

  1. Objetivos

Gobierno y Administración
Ejercer la autonomía de los Pueblos Indígenas fortaleciendo la estructura político organizativa y garantizando el ejercicio de gobierno de las autoridades designadas por nuestras comunidades, que permita ampliar la base social participativa a todos los sectores poblacionales de las comunidades y tramitar efectivamente el conflicto interno y el contexto externo adverso.

Cultura y Educación
Hacer pervivir nuestra cultura y saber ancestral, transmitiendo nuestras tradiciones a las nuevas generaciones, en espacios que faciliten el diálogo comunitario con los procesos formativos propios y de educación intercultural.

Territorio y Medio Ambiente
Luchar por la titulación de los territorios ancestrales de todas las comunidades indígenas de Antioquia. El territorio recuperado debe ser ordenado para garantizar nuestra autonomía alimentaria, haciendo un uso racional y equitativo de los recursos con respeto a la Madre Tierra.

Salud
Exigir el pleno acceso de la población indígena del departamento al Sistema de Atención y Prestación del Servicio de Salud, reconociendo nuestras particularidades étnicas y la promoción y respeto de la medicina tradicional.

Género, Generación y Familia
Construir relaciones más equitativas entre mujeres y hombres, fortalecer la comunicación entre generaciones y replantear la dimensión de los vínculos familiares, para promover la vida digna de todos los que conforman comunidad

  1. Criterios transversales para la Acción

Para implementar esta política construimos unos principios mínimos que hemos denominado como criterios transversales para aplicar a todo lo que hacemos como Organización y comunidad, y que definen las acciones que nos permiten volver a recorrer el camino, son los encargados de guiarnos en la materialización de las políticas y los Planes de Vida. También son puntos de llegada, que se deben desarrollar en cada uno de los niveles de la estructura organizativa, constituyéndose en indicadores de las transformaciones que se produzcan. Por ejemplo, el programa de Género, Generación y Familia debe proponer las actividades en los planes y proyectos desde los criterios estratégicos aquí descritos, así estos no tengan una relación directa con la Línea Política.

  1. 1 Autonomía Social y de Gobierno


Somos Pueblos de la Vida, Pueblos de la Tierra, Pueblos en Resistencia. Reivindicamos el reconocimiento de nuestras estructuras sociales y autoridades tradicionales y políticas, ellas mantienen viva nuestra concepción del mundo. Exigimos el respeto a la autonomía de los gobiernos indígenas para administrar y aplicar jurisdicción en nuestro territorio; a ellos les hemos entregado el poder de representación en ejercicio de nuestra soberanía popular. En sus diferentes niveles, son las Asambleas las encargadas de entregar mandatos y hacer control para el ejercicio de un buen gobierno, donde el uso del poder sea transparente y los gobernantes y comunidades estén capacitadas para tomar las decisiones correctas.

  1. 2 Comunidad y Naturaleza


Conservar los recursos naturales es un requisito obligado para preservarnos como indígenas, como cultura. Somos parte de la naturaleza y desde tiempos remotos guardianes del agua; los bosques; y la fauna silvestre. Nuestra pervivencia a permitido conservar la más importante reserva de diversidad biológica de nuestro país: Nosotros somos de hecho la misma Madre Tierra, y en nuestro territorio vivimos nuestra vida como lo sabemos hacer, y como la queremos seguir viviendo.

  1. 3 Plataforma Reivindicativa de Derechos


En la Política Organizativa y los Planes de Vida están consignados los derechos humanos y étnicos que exigimos se nos respeten y el proyecto colonial y homogenizante al que nos resistimos. Nuestro enfoque es el de la integralidad de derechos desde el respeto a la naturaleza. Por esto, la OIA como organización social de base genera lazos de solidaridad con otras organizaciones indígenas hermanas y de la sociedad civil que propenden por un ordenamiento justo y en paz. Con el propósito de construir un marco jurídico favorable a los intereses de las clases populares, nuestra plataforma se actualiza permanentemente porque también es acción colectiva que procura por vías legítimas, jurídicas como de hecho, transformar las condiciones de exclusión y opresión social, política y económica que han reinado en la historia de nuestro país.

  1. 4 Formación y Capacitación


La formación y capacitación es la base para encontrar alternativas al desarrollo desde la reconstrucción y aplicación del conocimiento propio. La OIA fortalece su base social a partir de la formación del recurso humano, potenciando la capacidad de nuestros líderes, promotores, mujeres y jóvenes para comprender los contextos, construyendo criterios y alternativas que coincidan con nuestras políticas y Planes de Vida.

  1. 5 Perspectiva de Género y Generación


Debemos generar acciones que conduzcan al logro de la igualdad social, y en particular a la relación equitativa y respetuosa entre hombres y mujeres en todos los grupos generacionales. La incorporación del mandato de Género es una apuesta política y ética de la Organización, nos invita a reconocer nuestras diferencias y desigualdades. La perspectiva de Género y Generación deberá estar presente de manera coherente, integral y transversal en todas las líneas de la Política Organizativa, constituyéndose en un criterio de planeación, actuación y evaluación al interior de los distintos programas y proyectos institucionales.

  1. 6 Igualdad y Unidad Comunitaria


Los derechos no sólo se le exigen al Estado. Al interior de nuestras comunidades es necesario que los derechos se ejerzan de forma equitativa por parte de cada una de las personas sin que importe sexo ni edad; de aquí la obligación de las autoridades indígenas de garantizar la plena participación de todos los comuneros, tanto en el disfrute de los derechos como en el cumplimiento de los deberes señalados en esta Política y los Planes de Vida. Es necesario mantener la cohesión comunitaria, la unidad de nuestras familias y nuestra Organización en torno al mismo proyecto indígena.

  1. 7 Comunicación


La comunicación es un acto cotidiano que permite encontrarnos y recordar nuestro pasado. También es una estrategia que de forma organizada fortalece nuestra unidad y nos protege de las amenazas externas.

La comunicación es educar, participar y hacer visible nuestra existencia. La formación implica un diálogo de saberes entre nuestras comunidades, que debe disponer de medios didácticos y masivos para comunicarnos, por eso toman gran importancia nuestras emisoras indígenas, como estrategia para la trasmisión de nuestro mensaje político y la capacitación organizativa y técnica de nuestras comunidades. La información debe circular por canales democráticos que permitan la participación en todas las esferas de la Organización y disponer en sus diferentes instancias de los elementos suficientes para tomar decisiones oportunas y acertadas. Ser visibles es mostrarle a la sociedad en general la situación en que se encuentra el ejercicio de los derechos en nuestras comunidades y las acciones a partir de las cuales podemos generar solidaridades para apoyar la resistencia de los Pueblos Indígenas.

  1. 8 Identidad Cultural e Interculturalidad


Reconstruyendo nuestra historia y haciendo pervivir nuestra identidad cultural sentamos las bases para construir la relación con la sociedad mayoritaria. Buscamos conocimientos, propios o apropiados, que hagan posibles nuestros Planes de Vida. La interculturalidad permite el encuentro entre nuestros hermanos indígenas, habilitando espacios de discusión que enriquecen la relación entre los Pueblos de manera que se consolide la unidad del Movimiento Indígena.

  1. 9 Administración Racional y Transparente de los Recursos


Los gobiernos deben comprometerse con la promoción y el impulso de instancias comunitarias y participativas de control, que garanticen la transparencia en la administración política y financiera de la Organización Regional y los gobiernos locales. Para esto es necesario apropiar y fortalecer instrumentos que nos permitan asumir practicas responsables que aseguren una inversión acorde con las alternativas señaladas en las políticas y los Planes de Vida.

  1. 10 Construcción Política del Contexto


Entendemos el contexto como la visión que tenemos sobre nuestro entorno. Esta visión tiene una dimensión política, porque permite la comprensión de los asuntos públicos y los poderes que determinan la vida colectiva. Analizar el contexto aporta a la construcción de nuestra plataforma política, ya que recoge las posiciones frente a la realidad que se observa, permitiendo la definición de alternativas que nos permitan vivir bien. Este criterio metodológico se ha utilizado para la construcción participativa de la Política Organizativa y los Planes de Vida.

  1. Estructura Política y de Gestión
  2. 1 Espacios de Decisión Política



La Organización en su estructura parte de un centro fundamental, su razón de ser: Las comunidades. Por eso, en un esquema relacional, en el centro se encuentran los Cabildos Locales y los Cabildos Mayores; los dos espacios de ejercicio de gobierno en la Organización, por lo menos mientras la Junta Directiva no asuma estas potestades. Estos dos órganos a su vez alimentan seis espacios regionales de decisión política, divididos en espacios de direccionamiento organizativo, administración y control.

  1. 1.1 Espacios de Gobierno

Cabildo Local
Si bien las decisiones en las comunidades indígenas de Antioquia tienen una vocación asamblearia, es el Cabildo el que las ejecuta e impone la autoridad depositada en las leyes propias y refrendadas por las del Estado. Los cabildos hacen valer la autonomía de las 159 comunidades, que son el gobierno indígena soberano por esencia. De hecho, la Organización formalmente se constituye como una asociación de esos cabildos.

Cabildo Mayor
Esta figura se ha desarrollado particularmente en Antioquia. Los cabildos mayores son instancias intermedias de coordinación gubernamental, que ejercen jurisdicción en los asuntos que les son delegados por los cabildos locales. El cabildo mayor se elige por los varios cabildos locales asentados en un municipio. En el departamento existen 27 Cabildos Mayores, los cuales tienen usualmente como sede las cabeceras municipales.

  1. 1.2 Espacios de Dirección Organizativa

Congreso Departamental Indígena de Antioquia
Es el máximo órgano de coordinación de gobiernos y autoridades de la Organización Indígena de Antioquia. Está conformado por las autoridades, los cabildos locales y mayores de todo el departamento, también asisten representantes de los distintos comités y actividades de las zonas. Tiene como misión definir, aprobar, evaluar y ajustar las políticas y estrategias generales que guían a la Organización.

Consejo Regional de Autoridades Indígenas de Antioquia
Este órgano lo conforman los miembros del Comité Ejecutivo; el gobernador, secretario, y tesorero de cada Cabildo. Pueden asistir los consejeros tradicionales y los expresidentes de la OIA, y los representantes de los distintos comités y actividades de las zonas. El Consejo Regional hace seguimiento a los mandatos aprobados en el Congreso, propone reformas estatutarias y evalúa la acción institucional de la OIA, adoptando los correctivos necesarios para encaminarla hacia su misión. Se reúne cada cuatro años, en medio de dos Congresos.

Consejo y/o Asamblea Zonal de Gobernadores
Es el mayor espacio de coordinación política y organizativa en las zonas y es la estructura que orienta las acciones desarrolladas por los Planes de Vida y los proyectos que se ejecuten para el fortalecimiento zonal. Los consejos zonales indígenas están conformados por los cabildos mayores, los locales, representantes de los distintos comités y actividades de las zonas. Se reúnen de tres a cuatro veces en el año.

  1. 1.3 Órganos de Administración

Junta Directiva
Está conformada por el Comité Ejecutivo, gobernadores, consejeros tradicionales de los Cabildos Mayores, representantes de los comités de mujeres. Se reúne ordinariamente tres veces al año haciendo el seguimiento y evaluación a la ejecución de las políticas, objetivos de la Organización y funcionamiento administrativo. Opera como un espacio de coordinación y de enlace de lo regional con lo zonal, recogiendo los informes de las autoridades y los demás que sean de interés para la OIA, como los del Comité Ejecutivo, la Gerencia Indígena, ONIC, ASI. Es el máximo espacio de decisión administrativa de la Organización.

Comité Ejecutivo
Es elegido por el Congreso y esta conformado por cuatro líderes indígenas representantes de cada uno de los pueblos Catio, Senú, Tule y Chamí. De ellos se eligen la Presidencia, Vicepresidencia, Secretaría General y Tesorería. Funcionan como un cuerpo aunque el estatuto define funciones a cada uno. Administran y representan los intereses de la Organización en el nivel regional de manera permanente. Orienta políticamente la intervención en nuestras diferentes zonas y comunidades a través del equipo de líderes y técnicos. Participa activamente en la Organización Nacional, además de hacerlo en los espacios de representación e interlocución con el Estado y organizaciones de la sociedad civil.

  1. 1.4 Órgano de Control

Veeduría Indígena
Esta conformada por un veedor regional y los veedores zonales; su función es divulgar la normatividad indígena y los estatutos, ejercer control y vigilancia a la Organización en el nivel regional y los gobiernos locales en el cumplimiento de sus funciones. También cuida los recursos públicos que disponen las entidades oficiales para la población indígena.

  1. 2 Equipos Técnicos del nivel central

Área de Planeación y Programas
Espacio de gestión, planeación y coordinación de la acción técnica. Articula la proyección programática de la Organización en el corto, mediano y largo plazo para el cumplimiento de los objetivos planteados en cada una de las Políticas según el mandato del Congreso Indígena y bajo la dirección del Comité Ejecutivo.

Área de Administración y Contabilidad
Apoya al Comité Ejecutivo para el manejo de los recursos humanos, financieros y físicos con que cuenta la institución para la implementación de sus acciones.

Oficina Jurídica
Apoya a la Organización en el estudio de la legislación indígena para el ejercicio de la autonomía y la exigibilidad de nuestros derechos. También contribuye con conceptos e interpretaciones jurídicas, elaboración de convenios y contratos para la administración y la misión de la Organización.

Oficina de Comunicaciones
Desde esta oficina se construye e impulsan estrategias que buscan potenciar la comunicación entre la Organización y las comunidades, además de otras estrategias que hacen visible la problemática indígena en la opinión pública nacional e internacional.

Centro de Documentación
Recopila la información documental y digital que contribuye a la reflexión y el conocimiento de la problemática indígena local, nacional e internacional, sirviéndola para la consulta del público en general.

  1. 3 Equipos Programáticos


Para el cumplimiento de los objetivos de la Organización se conforman equipos técnicos que contribuyen en la aplicación de diversos conocimientos desde una perspectiva intercultural al desarrollo de la Política Organizativa. Estos equipos programáticos corresponden a cada una de las cinco Líneas Políticas volver a recorrer el camino: Administración y Gobierno; Territorio y Medio Ambiente; Salud; Cultura y Etnoducación; y Género, Generación y Familia.

  1. 4 Centro de Cooperación al Indígena –CECOIN–


Es una fundación privada con capital autónomo que ha acompañado al Movimiento Indígena durante los últimos veinte años, y en los últimos cinco ha estado bajo el direccionamiento de la OIA. Esta institución con sede en Bogotá, tiene una proyección hacia la Organización Nacional. A través del trabajo investigativo y formativo construye herramientas técnicas que cualifican el accionar político del Movimiento Indígena del país.

  1. 5 Equipos Zonales


La OIA organiza su acción en cinco zonas geográficas, en donde están localizadas las comunidades indígenas del departamento: Urabá, Occidente, Suroeste, Bajo Cauca, Nordeste y Atrato Medio. Acorde con el proceso político y organizativo de cada una de las zonas, la OIA ha gestionado la constitución de equipos técnicos zonales integrados por promotores indígenas, autoridades y líderes, y acompañados por asesores profesionales y técnicos,. Estos equipos brindan una orientación política y técnica en las acciones que generan fortalecimiento de las zonas de acuerdo a los Planes de Vida definidos en cada una de ellas; de hecho, las acciones de los equipos técnicos de zona deben estar dirigidas al desarrollo de los Planes de Vida y a la gestión de los mismos.

  1. CONTEXTO POLÍTICO

Al comprender el contexto como la visión que tenemos sobre nuestro entorno, la construcción de nuestro contexto se ha construido en los distintos espacios de políticos de la Organización; el Congreso, el Consejo y la Junta Directiva. Esas discusiones han arrojado tres grandes amenazas que enfrenta el movimiento regional y nacional indígena. Una agenda normativa que restringe el ejercicio de derechos y retrocede en nuestras conquistas históricas; la presión del modelo de desarrollo neoliberal y los efectos del capitalismo trasnacional; y los impactos del conflicto armado en nuestras comunidades.

La Constitución Política y el reconocimiento
Las disposiciones de la Constitución Política y la Ley 21 de 1991, por la cual el Congreso de la República ratifica el Convenio 169 de 1989 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales, garantizan derechos diferentes a los que se otorgan a la población general, para protegernos como Pueblos y comunidades indígenas, por ser grupos humanos con características sociales y culturales propias, diferentes al conjunto de la población nacional; estas normas buscan la pervivencia de costumbres y tradiciones específicas, desde una forma propia de relacionarnos internamente y con un territorio que hemos reclamado históricamente.

En estas normas se encuentra el marco superior de nuestros derechos. En el año 2006 el Foro Permanente de Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas, presento al Consejo de Derechos Humanos la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, en esta se consignan conceptos y derechos más amplios que los existentes en los instrumentos actuales, como el reconocimiento a la autodeterminación. Pero esta norma, aunque fue aprobada por el Consejo, aun debe ser ratificada por la Asamblea General para que entre en vigencia.

El sistema jurídico colombiano reconoce el ejercicio integral de derechos. Y la Corte Constitucional haciendo una interpretación intercultural sostiene que la unidad es una relación entre derechos colectivos, como: el territorio, la autonomía, la cultura, la salud, entre otros; y derechos fundamentales, como: la vida, la libertad, la igualdad, la justicia, entre otros.

La Corte Constitucional señaló cuatro grupos de derechos fundamentales para su protección inmediata, en caso de presentarse una vulneración en relación con la población indígena: Derechos derivados de la identidad cultural o derecho a la vida como culturas diferentes; derechos derivados de la autonomía, derechos de participación y derechos relativos al territorio.

No obstante, las leyes y decretos expedidos por el Gobierno Nacional tienen un carácter más restrictivo y a veces hasta distorsionan los derechos constitucionalmente establecidos. La reglamentación no satisface las conquistas y los derechos reconocidos en normas superiores. Por eso debemos resistir, a fin de tratar de conservar la cultura, como una forma de pervivencia. En medio de una era global, son retos para la Organización cómo mantener y salvaguardar las conquistas y cómo seguir construyendo alternativas para poderlas sostener. Los megaproyectos, los cambios en las políticas del Estado y la guerra, cada vez están más dentro de nuestros territorios.

Como ejemplos más relevantes tenemos el Decreto 1320 de 1998, reglamentario del derecho de consulta a los Pueblos Indígenas, norma inconsulta que convirtió en trámite formal el derecho a decidir sobre nuestros territorios, donde la potestad otorgada al funcionario de turno pesa más que nuestros intereses comunitarios, razones por las cuales la OIT ha solicitado su inaplicación al gobierno. En igual sentido, el Código de Minas –del mismo año– nos dio prelación para la explotación de los recursos no renovables, pero ésta la perdemos en muy pocos años si no realizamos la explotación y bien sabe el Gobierno Central que no tenemos esa capacidad, y que la minería no es negocio rentable más que para los dueños del capital, mientras lo que nosotros cosechamos a cambio es nostalgia por lo perdido, pobreza generalizada y prostitución. Es por esto que consideramos que este Código dejó nuestros territorios a merced de los concesionarios privados. También se expide la Ley Forestal como una norma que crea figuras jurídicas que permiten el arrasamiento de los recursos forestales de nuestros territorios.

En este marco, vemos con mucha preocupación cualquier iniciativa que se promueva para reglamentar la relación del Estado con los gobiernos autónomos de nuestros Pueblos Indígenas. No obstante, a través del Comité Ejecutivo y del Servicio Jurídico de la Organización estaremos atentos a las iniciativas de reforma al ordenamiento territorial, velando por el fortalecimiento de la autonomía con una adecuada reglamentación de las Entidades Territoriales Indígenas (ETI`s), que respeten la estructura de gobierno y organización por la que hemos optado. Asimismo, reformas que ya se han presentado en la salud, la educación y el saneamiento básico, que conforman el Sistema General de Participación, han debilitado nuestro acceso a los derechos económicos, sociales y culturales, evidenciándose por parte del Estado un desinterés en materia de promoción, fortalecimiento de la educación y de atención en salud que respeten nuestras particularidades culturales.

En materia del reconocimiento de la propiedad que tenemos sobre nuestros territorios y sus recursos, el panorama tiende a ser contrario a nuestros intereses. No se observa una política para continuar con la titulación, ampliación y saneamiento de Resguardos como lo plantea el proyecto de Estatuto de Desarrollo Rural, por lo que corroboramos que la política actual propende por enterrar cualquier esperanza de una reforma agraria democrática y justa; más bien asistimos a la legalización de los territorios ocupados por los violentos. En este sentido, también se observa un gran interés por parte del Gobierno Nacional y el capital privado de crear los instrumentos jurídicos necesarios para arrebatar la propiedad legítima que nuestras comunidades tienen sobre los recursos naturales disponibles en los territorios.

La agenda legislativa de los próximos años mantendrá la posición extractivista sobre nuestros recursos naturales. Ante este marco de relacionamiento con el Estado, los indígenas no tenemos una real representación en las corporaciones públicas, es escasa y a ello hay que sumar las dificultades de coordinación que tenemos con algunos líderes que participan dentro de éstas. Debemos fortalecer nuestra capacidad de negociación ante los poderes públicos y políticos, desarrollando aún más la Organización y articulándonos a los representantes con que contamos en el Estado, de tal forma que cumplan con las exigencias de las bases sociales.

No podemos renunciar a las acciones políticas de hecho en virtud de las cuales hemos conquistado eficazmente nuestros derechos, más cuando la Reforma Política ha limitado los espacios democráticos, al privilegiar el fortalecimiento de la representación de las mayorías sobre la participación de las minorías, adoptando mecanismos como el umbral, la cifra repartidora, las bancadas, los requisitos para las personerías de los partidos, entre otros, que nos exige fortalecer nuestro movimiento social ante la precaria representación política-electoral.

El mercado global, nuestro territorio y sus recursos
Históricamente, hemos padecido la presión de los nacionales sobre nuestro territorio y sus recursos, y ahora con los tratados de libre comercio (TLC) vemos cómo esta amenaza proviene de los grandes capitales extranjeros interesados en convertir los recursos de los Resguardos en una gran fuente de ganancias comerciales. Con las políticas neoliberales impulsadas por estos acuerdos económicos, asistimos al debilitamiento del Estado Social de Derecho y con ello a un retroceso en los derechos adquiridos por los Pueblos.

El Gobierno Nacional está adecuando su marco normativo para que el país ingrese a los acuerdos de libre comercio en los términos en que le interesa a los grandes capitales transnacionales. Así, no es casual que la política forestal abandone nuestros bosques a la libre disposición de la inversión sin mayores preceptos de sostenibilidad. Igualmente, vemos con preocupación que el TLC esté amenazando la propiedad intelectual de nuestro conocimiento tradicional.

Vemos amenazado nuestros recursos genéticos, botánicos y la biodiversidad de nuestros territorios, con proyectos que no dignifican nuestras vidas y que por el contrario usurpan nuestra identidad poniéndola al mezquino servicio del mercado.
Actualmente se presenta un desarrollo de megaproyectos en territorios indígenas, que en su gran mayoría no consultan de manera previa. Reconocemos que la respuesta del Movimiento Indígena no ha sido contundente y que no tenemos el suficiente conocimiento sobre los megaproyectos que se presupuestan en nuestros territorios, somos concientes de que con las políticas que se ejecutan hasta el momento, estamos expuestos al debilitamiento de la autonomía, la pérdida de control territorial, la autodeterminación de los Pueblos y su capacidad de gobierno, así como otros valores identitarios representados en el deterioro de la medicina tradicional y un cambio cultural acelerado del pensamiento y comportamiento, que influyen en la desaparición de nuestros Pueblos.

El conflicto armado
En 1992 en nuestro contexto organizativo, los factores asociados con el conflicto armado no estaban muy presentes dentro de las comunidades. Hoy, la situación es completamente diferente, parece ser que no podemos concebir nuestra vida cotidiana sin la presencia de vecinos armados, vecinos que no deseamos en nuestros territorios, ya sea que estén ubicados en la legalidad o en la ilegalidad. El crecimiento de los grupos de autodefensas y la estrategia de ocupación de tierra y todo el recurso y el tejido social existente en ella, ha dejado en un gran estado de vulnerabilidad a nuestras comunidades.

La política de Seguridad Democrática del actual Gobierno Nacional no la vemos viable para lograr la paz del país. ANTE EL FUSIL LA PALABRA, le apostamos a propuestas de paz, no de guerra. Desde nuestras culturas queremos compartir con el resto de la organización social y los demás amigos de una salida negociada al conflicto, lenguajes de convivencia y de construcción de un proyecto de nación incluyente, plural, diversa, equitativa, pacífica y sostenible. Este clamor nacional no lo encontramos reflejado en políticas guerreristas de las que tomamos distancia, reivindicando el derecho a disentir de cualquier opción armada que resuelva los conflictos económicos, políticos y sociales que han estado presentes en la historia de nuestro país.

Desde este estado de cosas, tememos que la situación de zozobra y terror a la que están sometidas las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas del país, se perpetúe, generando los efectos negativos que hasta ahora estamos soportando la violación de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario; como el reclutamiento forzado, el desplazamiento, el bloqueo de la vías de acceso y de suministro de alimentos, la militarización de los territorios, el señalamiento de nuestros líderes, entre muchos más hechos de barbarie que se presentan en nuestras comunidades. Rogamos a nuestros dioses que estos actos no queden impunes y por eso tenemos que denunciar que leyes como la llamada de Justicia y Paz jamás permitirán el conocimiento de la verdad histórica de los crímenes perpetrados por los grupos armados y menos la Justicia y Reparación de nuestras víctimas y de todas las familias colombianas que han padecido los horribles efectos de esta violencia armada.

Que no queden impunes los delitos contra nuestras comunidades, delitos que han contado con la participación de políticos y servidores del Estado colombiano, tal como lo evidencia el proceso judicial que adelanta la Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia, nombrado por los medios de comunicación como parapolítica.

  1. Declaraciones

7º CONGRESO DEPARTAMENTAL INDÍGENA DE ANTIOQUIA
LICEO NACIONAL MARCO FIDEL SUÁREZ
Medellín 8 al 12 de octubre de 2004

DECLARACIÓN FINAL

Desde 1985 aparece la OIA en el escenario regional como un movimiento social y político, de corte reivindicativo de derechos con perspectiva étnica y soportado sobre los cuatro pilares del movimiento nacional: UNIDAD, TIERRA, CULTURA Y AUTONOMÍA. En el año de 1993 nos acogimos a la figura de asociación de Cabildos, formulada por el Decreto 1088 del mismo año, que le dio el carácter de entidades de derecho público a nuestras organizaciones regionales, gracias a que ellas representan la voluntad de autoridades reconocidas constitucionalmente.

Somos un Movimiento Indígena, que reivindica el reconocimiento de una historia, una cultura y unos derechos muy particulares pero que no se abstrae de las luchas políticas por una sociedad en paz y más justa. Con estos sectores sociales interactuamos y en muchas ocasiones, desde los espacios que compartimos hablamos. Nosotros que reivindicamos la pluralidad y nos sentimos la diversidad misma, queremos continuar construyendo lazos de solidaridad con aquellos que crean en nuestras reivindicaciones y busquen la convivencia mediante el diálogo y que propendan por una solución negociada del conflicto armado de este país.

Con el objetivo principal de discutir y aprobar la Política Organizativa que guiará el norte de la OIA durante los próximos 10 años, 1300 indígenas de los Pueblos Embera Chamí, Embera Catío, Tule y Senú, nos reunimos durante cuatro días en la Ciudad de Medellín. Luego de sesionar en 19 subcomisiones y 6 comisiones, la plenaria del 7º Congreso entrega la siguiente declaración final,

Considerando que:

• La reglamentación de los derechos constitucionales y legales no satisface las conquistas y los derechos reconocidos en normas superiores. Debemos volver a un período de resistencia, a tratar de conservar la cultura, como una forma de pervivencia de los Pueblos Indígenas. En este marco, vemos con mucha preocupación cualquier iniciativa que se promueva para reglamentar la relación del Estado con los gobiernos autónomos de los Pueblos Indígenas. A través del Comité Ejecutivo y del Servicio Jurídico de la Organización estaremos atentos a las iniciativas de reforma al ordenamiento territorial, velando porque se propenda por un fortalecimiento de la autonomía. La reforma a la justicia también nos preocupa significativamente, más cuando muchas de nuestras conquistas las hemos logrado por los mecanismos jurídicos que ahora el Gobierno quiere limitar. Igualmente, reformas que ya se han presentado en la salud, la educación y el Sistema General de Participación, han debilitado nuestro acceso a los derechos económicos sociales y culturales, más cuando aun no se logra un compromiso por parte del Estado en la promoción y el fortalecimiento de la educación y en una atención en salud que respete las variables culturales.

• Con la Constitución Política de 1991 la autonomía fue consagrada como un derecho fundamental de los Pueblos Indígenas en Colombia, y con ello se logró el pleno reconocimiento jurídico de nuestras autoridades, ya sea por medio de instituciones tradicionales o apropiadas. La autonomía, entendida como la capacidad de regir nuestro propio destino, en nuestros territorios ancestrales, preservados de cualquier intención que destruya la relación hombre-tierra-naturaleza. La autonomía es el legítimo y libre gobierno de nuestros líderes, el reconocimiento de nuestras organizaciones, expresiones, de nuestra unidad como Pueblos hermanos que quieren preservar un modelo de sociedad alternativo y conciente de las trampas y bondades del llamado progreso, de la sociedad occidental. Por eso asumimos autoridad y gobierno propio como la facultad de dictar nuestras propias leyes, determinar nuestro presente y futuro, solucionar los conflictos internos, de administrar plenamente nuestros territorios y nuestros recursos, de castigar a los compañeros que alteren el orden social. Concebimos la jurisdicción tal como la reconocen los instrumentos internacionales y como lo sintetiza el artículo 246 de la Constitución Política.

• Históricamente hemos padecido la presión de los nacionales sobre nuestro territorio y sus recursos, ahora con el TLC y el ALCA vemos como esta amenaza se amplia muy peligrosamente a los grandes capitales extranjeros interesados en convertir los recursos de los Resguardos en una gran fuente de ganancias comerciales. Con las políticas neoliberales impulsadas por estos acuerdos económicos, asistimos al debilitamiento del Estado social de derecho y con ello a un retroceso de nuestros derechos adquiridos.

• En este estado de guerra en que se encuentra el país, tememos que la situación de zozobra y terror a la que estamos sometidas las comunidades indígenas, y demás campesinas, se perpetúe, generando los negativos efectos que hasta ahora hemos soportado, representados en la violación de los derechos humanos, el reclutamiento forzado, el desplazamiento, el bloqueo de la vías de acceso y de suministro de alimentos, la militarización de los territorios, el señalamiento de nuestros líderes, entre otras infracciones a los Derechos Humanos y el DIH.

• Somos parte activa del movimiento nacional y con él seguiremos construyendo propuestas de vida, dignidad y paz. La ONIC es nuestro escenario madre en estas luchas, pero vemos la necesidad de consolidar y crear espacios que permitan la discusión de nuestra problemática integral, cada vez más diversa. Por eso mantendremos nuestro liderazgo en la dinamización del Comité nacional de paz de los Pueblos Indígenas, en el propio Comité Ejecutivo de la ONIC y en las demás instancias que consideremos pertinentes para la reivindicación de los derechos y el hermanamiento con los demás Pueblos indios del país.

Declaramos que:

• Hoy, vemos la necesidad de fortalecer y ocupar nuevos espacios políticos, igualmente consolidar las redes de alianza y solidaridad con las organizaciones hermanas y las organizaciones sociales, dentro y fuera del país. Pero también continuaremos con la lucha de hacer valer nuestros derechos étnicos, reivindicando un marco normativo que reglamente acorde al verdadero espíritu de la Constitución Política y el Convenio OIT 169/89. Gracias a estas normas se han logrado conquistas como que los Pueblos recuperaran las formas de autoridad tradicional, con gobiernos autónomos y con organizaciones con reconocimiento político y jurídico de entidades de derecho público, lo que resalta el carácter de los Cabildos de autoridad pública y autónoma del Estado. Eso ha venido acompañado de una apropiación de competencia jurisdiccionales, de administración y planeación de los territorios recuperados. En materia de identidad estas normas también han permitido una mayor valoración del conocimiento ancestral, la identidad, el patrimonio y el reconocimiento de las instituciones indígenas, que son las que permiten que se pueda dar un desarrollo integral y participativo de las comunidades.

• En materia del reconocimiento de la propiedad que tenemos sobre nuestros territorios y sus recursos, el panorama tiende a ser contrario a nuestros intereses. No se observa una política para continuar con la titulación, ampliación y saneamiento de Resguardos, con ello corroboramos que la política actual propende por enterrar cualquier esperanza de una reforma agraria democrática y justa, más bien asistimos a la legalización de los territorios ocupados por los violentos.

• La interlocución con actores armados es un ejercicio de autonomía y una necesidad de pervivencia, con el propósito hacer valer nuestra voluntad de no querer armarnos, de estar tranquilos en nuestra tierra, de querer MORIRNOS DE VIEJOS. Por eso reclamamos más interlocución y respeto de los acuerdos, para que bajo la sombra del conflicto no se siga presentando la violación de los derechos humanos y colectivos de los Pueblos Indígenas. Tenemos que estar concientes de que nuestra debilidad organizativa, permite a otros ejercer autoridad y gobierno.

• El Gobierno Nacional viene disponiendo todos los elementos para que el país ingrese a los acuerdos de libre comercio en los términos en que le interesa a los grandes capitales trasnacionales. Por eso vemos como la política forestal tiende a colocar nuestros bosques a la libre disposición de la inversión sin mayores preceptos de sostenibilidad. Igualmente, vemos con preocupación que el ALCA este amenazando la propiedad intelectual de nuestro conocimiento tradicional, esto no es un temor infundado, la ayahuasca y nuestro material genético quisieron llevar el nombre de laboratorios particulares, con el dominio exclusivo de su comercialización. Vemos pues amenazado nuestro recurso genético, botánico y la biodiversidad de nuestros territorios con proyectos que no dignifican las comunidades indígenas y que por el contrario pretenden usurpar nuestra identidad para colocarlo al servicio mezquino del mercado sin que nos reporte ninguna utilidad.
• La política de Seguridad Democrática del actual Gobierno Nacional no la vemos viable para lograr la paz del país. ANTE EL FUSIL LA PALABRA, le apostamos a propuestas de paz no de guerra, desde nuestras culturas queremos compartir con el resto de la organización social y los demás amigos de una salida negociada al conflicto, lenguajes de convivencia y de construcción de un proyecto de nación incluyente, plural, diversa, equitativa, pacífica y sostenible. Este clamor nacional no lo encontramos reflejado en una política guerrerista de la cual tomamos distancia, reivindicando el derecho a disentir de cualquier opción armada que resuelva los conflictos económicos, políticos y sociales que han acompañado la historia de este rico país.

• Frente a las actuales conversaciones del Gobierno Nacional con los grupos paramilitares de las AUC, consideramos que deben conducir a la desactivación de todos sus grupos y acciones, y de ninguna manera puede conducir a la impunidad de miles de crímenes atroces. Exigimos un proceso de verdad, justicia y reparación. Así mismo repetimos la exigencia hecho por la Mesa Nacional de Paz de los Pueblos Indígenas realizada hace unos meses, de que se cumpla el cese de hostilidades de las AUC y paren los asesinatos, atentados, desplazamientos y amenazas causados por ellos contra los indígenas en todo el país.

• El Estado Colombiano no ha generado un reconocimiento de los gobiernos indígenas en los términos señalados por la Constitución Política. La ley de coordinación jurisdiccional no ha sido expedida por el Congreso de la República, lo que ha permitido una dispersión de criterios para el reconocimiento de la jurisdicción especial, la cual depende de la discrecionalidad del operador jurídico de turno. Con las autoridades administrativas la cuestión es similar, entes nacionales, departamentales y las alcaldías ignoran los alcances de la jurisdicción autónoma, situación que se observa principalmente en la administración de los recursos del Sistema General de Participación, SGP, y en el desconocimiento de las funciones ambientales de los Cabildos por parte de las corporaciones autónomas regionales.
• Todos los estamentos de la Organización en el nivel regional y en cada una de las comunidades nos comprometemos a apropiar y desarrollar las diferentes líneas políticas y componentes de la Política Organizativa de los Pueblos Indígenas de Antioquia. Por eso el desarrollo programático y de la planeación se ejercerá desde las siguientes líneas: Gobierno y Administración, Territorio y Medio Ambiente, Cultura y Educación, Salud, Género, Generación y Bienestar Comunitario; en los términos señalados por la política aprobado en este Congreso y cuya presentación del documento final se realizará en la primera Junta Directiva de 2005.

Frente al fúsil la palabra
Nunca más Colombia sin nosotros
7º CONGRESO DEPARTAMENTAL INDÍGENA DE ANTIOQUIA –OIA–


Necoclí, 3–6 de Noviembre de 2006

Declaración Final

Sobre la situación nacional

  1. El Consejo de Autoridades de los Pueblos Indígenas de Antioquia, ha analizado y confirmado que el conflicto armado continúa afectando a las comunidades y los territorios indígenas del país y del Departamento de Antioquia. Su intensidad y efectos negativos sobre las comunidades se mantiene, y las amenazas no han desaparecido, y por el contrario en algunas comunidades se siente que existe un agravamiento de la situación. Esta continuidad del conflicto armado interno implica un estado permanente de vulneración de los derechos de los Pueblos Indígenas y de cada uno de los miembros de la comunidad por parte del Estado y de actores ilegales. En particular los jóvenes siguen siendo altamente vulnerables ante la existencia del conflicto.

El Consejo ratifica la necesidad de que la acción y posición de las autoridades y comunidades de los Pueblos Indígenas frente al conflicto y la paz debe ser conjunta y compartida por todos. Eso exige de todos más esfuerzos para coordinar, analizar y actuar frente a los actores armados, incluidas las fuerzas del Estado.

  1. Frente al proceso de negociación del gobierno con los grupos paramilitares, el Consejo de Autoridades ratifica la posición de la Organización Indígena de Antioquia OIA y del Movimiento Nacional Indígena, que ha considerado que este proceso no cumple con las mínimas exigencias para garantizar la protección de los derechos de las víctimas y no apunta a resolver de fondo el problema del conflicto armado del país que tiene raíces políticas, sociales y económicas.

Reiteramos que una propuesta de paz debe ser obligatoriamente una propuesta que garantice la justicia para las comunidades afectadas y la sanción para sus agresores, que permita que haya no solamente una ‘verdad judicial’ que oculta la realidad, sino una verdad histórica que de cuenta de toda la barbarie que han soportado todos los ciudadanos de este país, de los causantes de la violencia y la muerte y de sus financiadores, y que permita una reparación integral a las víctimas, que en el caso de los Pueblos Indígenas no puede ser mediante procedimientos de indemnización individual que tanto daño hacen sino mediante procedimientos adecuados a nuestra realidad social y cultural.

Al mismo tiempo, ratificamos nuestro apoyo y compromiso con la búsqueda de una solución negociada al conflicto, como decidió nuestro 7º Congreso. Mantenemos nuestra posición Ante el fusil, la palabra, como fundamento de nuestro pensamiento y de nuestra acción para la búsqueda de la paz. Reiteramos nuestra convicción de que el Movimiento Indígena no sólo debe tener una posición de condena al conflicto armado, sino una verdadera propuesta de paz, que sea sostenible y que acabe con los factores históricos de exclusión que han avivado el conflicto durante casi toda la historia republicana, tal como lo definió el Congreso de los Pueblos Indígenas de Colombia en Cota en 2001. Invitamos a todos los sectores de los movimientos sociales y populares a construir con sus bases sociales una Plataforma Política sobre la Paz, que posteriormente sirva como mandato para la construcción de una Política de Estado en la materia, en donde la negociación no sólo se centre en los victimarios o las expresiones de poder armadas.

  1. Denunciamos el proyecto de Ley de Desarrollo Rural presentado por el Gobierno Nacional y que discute el Congreso de la República, que busca liquidar toda posibilidad de reforma agraria en el país. Este proyecto a) legaliza el robo de tierras a campesinos, afrodescendientes, indígenas y desplazados, cuyas propiedades han sido ocupadas por grupos armados ilegales, b) Castiga como crímenes las legítimas recuperaciones de sus tierras y prohíbe su titulación a indígenas, los afrodescendientes, campesinos y desplazados, que se ven obligados a emprender vías de hecho ante la inoperancia estatal, c) Cancela la posibilidad de titular Resguardos o realizar ampliaciones en predios donde haya propietarios privados o poseedores de mejoras, d) Premia a los grandes inversionistas y terratenientes como beneficiarios de reforma agraria mientras deja por fuera a los pequeños campesinos con el argumento de que no son productivos, e) Ha sido tramitada ilegalmente en el Congreso por la bancada del presidente, que se ha negado a discutir la propuesta de ley presentada por la Coordinadora de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras CNI, f) adicionalmente no ha sido sometida a consulta previa ante las organizaciones y Pueblos Indígenas y afrodescendientes, como ordena la Ley 21 de 1991 (Convenio 169 de la OIT).

Exigimos por tanto que esta propuesta sea retirada y archivada por ser inconstitucional, por violar la ley y por ser contraria a los intereses del país y de los Pueblos Indígenas.

  1. Es evidente que la política del Gobierno Nacional apunta a la desintegración de nuestros territorios y a la negación de su carácter de inenajenable, imprescriptible e inembargable. En particular hemos visto:

a. La presentación y aprobación de leyes que buscan arrebatar de nuestros territorios los bosques, los ríos, los páramos, las cuencas, la biodiversidad, las tierras, el petróleo y los recursos mineros, desintegrándolo en pedazos que tienen normas diferentes y dándole jurisdicción a otros organismos del Estado para que los puedan vender y negociar, y que esconde el propósito de negarnos el carácter de gobernantes y propietarios legítimos de la totalidad de nuestros territorios.
b. El desconocimiento abierto del derecho a la consulta previa e informada, en los términos señalados por el Convenio 169 de la OIT, no ha sido respetada por el Estado, atentando seriamente contra nuestra autonomía. Por eso hemos decidido que ninguna comunidad que haga parte de la Organización asista a reuniones con el Estado o empresas para discutir megaproyectos económicos en nuestros territorios que atentan contra nuestros recursos, pues estas reuniones solo han servido para engañarnos y para que mediante trampas usurpen nuestros recursos.
c. Llamamos la atención a todas las comunidades para revisar con detalle las propuestas que nos hacen emprender negocios que comprometen nuestros recursos naturales con empresas transnacionales, pues en muchos casos se trata de mecanismos para incumplir la ley, evitar la consulta previa, pagarnos a menores precios y, en definitiva, apropiarse de nuestros territorios sin que podamos reclamar nuestros derechos.

  1. Es importante que el país y los gobiernos de los departamentos y municipios con población indígena aprendan de la experiencia que hemos tenido entre la organización indígena y el Gobierno Departamental de Antioquia, que nosotros valoramos como positiva aunque tenga problemas. La adopción de una Política Pública para los Pueblos Indígenas como Ordenanza de la Asamblea Departamental y el comportamiento respetuoso de la Gerencia Indígena frente a nuestros Planes de Vida y derechos colectivos, ha permitido avanzar en muchos frentes. Esperamos que próximos gobiernos sean igualmente abiertos a procesos de concertación y diálogo e inclusión sociopolítica.
  2. Rechazamos el proyecto de reforma constitucional del Sistema General de Participación. La Ley 715 recortó y modificó el sistema de forma tal que se reciben menos recursos y se vulnera nuestra autonomía administrativa. Este proyecto trae más recortes y más restricciones colocando en riesgo el ejercicio del gobierno propio.

Sobre los procesos organizativos nacional y macroregional

  1. El Consejo de Autoridades Indígenas de Antioquia saluda el reciente Congreso Nacional Embera realizado en Pereira, como parte esencial del proceso de unidad étnica y cultural y de nuestro pacto político como Pueblo. Consideramos que la unidad del Pueblo Embera es un aporte fundamental a nuestra estrategia de resistencia y a la consolidación del proceso organizativo nacional. Asumimos el compromiso de profundizar en las comunidades el análisis de los temas que allí se discutieron.
  2. Resulta importante que el proceso organizativo de la Macro-regional de Occidente se fortalezca y mantenga su papel de dinamizador del proceso nacional. Nos comprometemos a iniciar desde ya el análisis de las propuestas que deben ser discutidas en el próximo Congreso Nacional de la ONIC el año entrante, cuando se definirán las tareas para el próximo periodo y se elegirá una dirección que profundice y fortalezca las orientaciones que las anteriores y actual dirección han llevado adelante. La ONIC hoy más que nunca tiene un papel fundamental en la unificación de los Pueblos Indígenas, en la representación política de nuestros intereses y en la conducción del conjunto del Movimiento Indígena, en la resistencia frente a los intereses del capital, de sectores del Estado y de los actores armados. Todos los indígenas somos la ONIC, y por eso todos tenemos el deber de ejecutar los mandatos de los Congresos y del Congreso de Cota.
  3. Saludamos el compromiso de nuestros amigos y amigas de organizaciones no gubernamentales, con quienes nos acompañamos en una misma lucha por los derechos de los Pueblos y de las personas, y por el logro y consolidación de la paz negociada. Esperamos que sigan apoyando nuestras búsquedas de alternativas para estos problemas que también son alternativas para el país.

Sobre la situación interna

  1. El Consejo de Autoridades analizó de forma especial la propuesta de Política Organizativa. En ese sentido, las alternativas planteadas en el Documento ‘Volver a Recorrer el Camino’, recogen los mandatos y orientaciones que se han venido construyendo en eventos anteriores y definidos en el 7º Congreso. Las conclusiones, las relatorías y la declaración final de este Consejo Regional de Autoridades actualizan y particularizan los mandatos que el Congreso definió por 10 años.
  2. El Consejo de Autoridades ha definido avanzar por este camino y trabajar más intensamente en la discusión de la Política Organizativa ‘Volver a Recorrer el Camino’ a nivel de las comunidades. El Comité Ejecutivo y las autoridades zonales y locales deben asumir de forma muy decidida la implementación de la Política a través de la construcción de los Planes de Vida por Zona y Pueblo, los Planes estratégicos de los programas y otros mecanismos que permitan su ejecución directa en las comunidades y la superación de las debilidades encontradas en la ejecución y puesta en marcha.

De manera especial, el Consejo llama a fortalecer las acciones organizativas en los siguientes temas, adicionales a las que aparecen en las Conclusiones y Relatorías de las Comisiones de trabajo:

  1. El Consejo de Autoridades llama a los Cabildos que no se encuentran inscritos ni ante la Organización Indígena de Antioquia ni ante el Ministerio del Interior a que resuelvan de inmediato esta situación para garantizar su plena participación en la OIA como Asociación de Cabildos.
  2. Hemos confirmado el acierto del 7º Congreso al adoptar la política de Género, Generación y Familia. Esta decisión ha permitido hacer visibles problemas que anteriormente venían siendo relegados, como la violencia contra las mujeres. El Consejo de Autoridades llama a todas las autoridades a adoptar de forma inmediata la revisión de los Reglamentos Internos para garantizar que los responsables de delitos contra las mujeres, los niños y las niñas sean sancionados de acuerdo con nuestra jurisdicción y con la gravedad de las faltas, para que los delitos no se repitan y para que podamos volver a educar a los que han cometido infracciones. Así mismo hemos decidido adoptar medidas para sancionar a las autoridades que son negligentes frente a este tipo de delitos.
  3. Mantenemos el mandato entregado al Comité Ejecutivo en el 7° Congreso de desarrollar la estrategia de Diplomacia Indígena como instrumento para la búsqueda de la paz y el desarrollo de los Pueblos Indígenas de Antioquia en ejercicio de nuestra autonomía. Así mismo, sigue siendo parte de nuestra estrategia la constitución de los Comités de Paz zonales y regional, así como el derecho a interlocutar con los actores armados para garantizar el cumplimiento de nuestros derechos a la existencia y a la permanencia como Pueblos.
  4. Demandamos de las Administraciones municipales y departamental la construcción concertada de los Planes de Atención Básica, PAB, indígenas. En este sentido, solicitamos la ampliación de cobertura desde el reconocimiento de los censos elaborados por nuestros Gobiernos Locales.
  5. Es necesario que el gobierno permita a la Organización la construcción de nuestro propio estatuto educativo que trace las directrices de la educación bilingüe e intercultural en la región permitiendo hacer un control efectivo a los docentes a partir de éste. Para ello es necesario reactivar el núcleo educativo indígena dotándolo del equipo técnico suficiente que permita el acompañamiento a las más de 100 escuelas de nuestro departamento y a nuestros colegios. De otro lado solicitamos a la Secretaría y a los municipios reconocer en el PEI y currículos la existencia de los Pueblos Indígenas de Antioquia con todo su valor patrimonial.
  6. Reafirmamos nuestro rechazo a las diversas estrategias de agresión biológica contra las comunidades, en especial en lo relacionado con las fumigaciones indiscriminadas y la introducción de cultivos modificados genéticamente. Adicionalmente destacamos la necesidad de insistir en la estrategia de erradicación manual de cultivos de uso ilícito, así como la importancia de la recuperación de semillas nativas y la biodiversidad de la región como base para garantizar la Autonomía Alimentaria de nuestras comunidades.

VOLVER A RECORRER EL CAMINO

DOCUMENTOS PRODUCIDOS EN EL MARCO DEL PROCESO DE AJUSTE ESTRUCTURAL

Planeación

ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Hacia la planeación estratégica. Una alternativa para el modelo de Planeación OIA? Elaborado por Gustavo Rojas (Documento interno). Septiembre 2001.

  • ---------------------------------------------.Diagnóstico comunitario de las fortalezas y debilidades en el municipio de Caucasia. (Documento interno). 2004.
  • ---------------------------------------------.Ejercicio de diagnóstico sobre las políticas de la OIA en Junta Directiva (Documento interno). Noviembre 2001.
  • ---------------------------------------------.Esbozos de Políticas: lo que garantiza nuestra pervivencia. (Documento interno) 2002.
  • ---------------------------------------------.Políticas zonales. Documento de trabajo inicial Equipo técnico Atrato medio (Documento interno). Diciembre 2002.
  • ---------------------------------------------.Proyecto experiencia piloto de planeación zonal. Atrato medio antioqueño: Poder para pervivir. (Documento interno). Abril 2002.
  • ---------------------------------------------.Taller evaluación 2001 y proyección 2002 integrado al proceso de ajuste estructural OIA. (Documento interno).Enero 2002.
  • ---------------------------------------------.Síntesis del proceso de diagnóstico y construcción de alternativas de solución. Proceso Ajuste estructural OIA. Zona Atrato medio. (Documento interno) Noviembre 2003.
  • ---------------------------------------------.Planeación zonal. Bajo Cauca-Nordeste. (Documento interno). Febrero 2004.
  • ---------------------------------------------.Síntesis Ejercicio Diagnóstico Zona Suroeste. Ajuste Estructural. (Documento interno). Abril 2004.
  • ---------------------------------------------.Diagnóstico Zonal Bajo Cauca, Nordeste y Norte elaborado por Angélica Serna (Documento interno).2004.
  • ---------------------------------------------.Diagnóstico Zonal Occidente. Ajuste Estructural (Documento interno). 2004.


ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Diagnóstico Zonal Urabá. Ajuste Estructural (Documento interno). 2004.

  • ----------------------------------------------.Memoria Asamblea de autoridades indígenas de Urrao (Documento interno).2004.
  • ----------------------------------------------.Informe Estructural de administración, Sistema General de Participación y Coordinación con el Estado y Matriz de Proyectos 1990-2003 elaborado por Mary Yanet Vargas Valencia (Documento interno). 2003.
  • ----------------------------------------------.Plan de Ajuste estructural OIA. Volver a mirar el camino de los pueblos indígenas. Plan operativo 2002 elaborado por William Villa. (Documento interno). 2002.
  • ----------------------------------------------.Volver a mirar el camino de los pueblos indígenas de Antioquia (Documento interno). Junio 2002.
  • ----------------------------------------------.Evento de análisis programático. Proceso de ajuste estructural OIA (Documento interno). Julio 2002.
  • ----------------------------------------------.Modelo de planeación, redes de comunicación y mecanismos de control OIA (Documento interno). 2002.
  • ----------------------------------------------.Reunión de capacitación equipos zonales. Proceso de ajuste estructural OIA elaborado por William Villa (Documento interno). Marzo 2002.
  • ----------------------------------------------.Informe capacitación de promotores. Ajuste estructural elaborado por Carlos Zapata (Documento interno). 2004.
  • ----------------------------------------------.Notas al Margen. Hacia la construcción de un enfoque de planeación para la OIA (Documento interno). [200?].
  • ----------------------------------------------.Notas sobre metodologías cualitativas. Ajuste estructural OIA elaborado por Angélica Serna (Documento interno). [200?].
  • ---------------------------------------------.Tabla con criterios aplicados en el ejercicio de diagnóstico. Jornada de Planeación anual OIA elaborado por Hernán Posada y Liceth Holguín (Documento interno). Enero 2004.


ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Propuesta para la implementación de la administración informática y un sistema de control interno basado en la auditoria de sistemas al interior de la estructura administrativa de la OIA elaborado por Jhon Freddy Ríos Rodríguez (Documento interno). [200?].

  • ----------------------------------------------.Estado del área de Administración (documento borrador). Julio 2002.
  • ----------------------------------------------.Estado del área de Administración (documento borrador). Octubre 2003.
  • ----------------------------------------------.Informe de Gerencia Indígena para el 7º Congreso indígena de Antioquia (Documento interno).2004.
  • ----------------------------------------------.Conclusiones generales. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • ----------------------------------------------.Declaración Final. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • ----------------------------------------------.Actas equipo de planeación de #1-13. Enero-diciembre 2002 (Documento interno).2002.
  • ----------------------------------------------.Actas equipo de planeación de #1-10. Enero-diciembre (Documento interno).2001.
  • ----------------------------------------------.Actas equipo de planeación de #1-11. Enero-diciembre (Documento interno). 2003.
  • ----------------------------------------------.Acta consejo indígena zonal Urabá (Documento interno).2004.
  • ----------------------------------------------.Taller regional de capacitación. Equipo de trabajo OIA. Proceso Ajuste Estructural. (Documento interno) Octubre 2002.
  • ----------------------------------------------.Taller de Formación Equipo Regional OIA. (Documento interno). Junio 2002.
  • ----------------------------------------------.El Estado Multicultural y el Nuevo modelo de subordinación elaborado por William Villa (Documento interno). 2002.
  • ----------------------------------------------.Plan de Ajuste Estructural: Formularios e instructivos para la recolección de información de las comunidades (Documento interno). Diciembre 2001.


ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Sobre el Lenguaje de la Planeación. La Experiencia OIA elaborado por William Villa (Documento interno). 2001.

  • -----------------------------------------------.Socialización de instrumentos para recolección de información. Ajuste Estructural (Documento interno). Noviembre 2001.
  • -----------------------------------------------.Acta comité de dirección. Proceso de ajuste estructural OIA (Documento interno). Octubre 2001.
  • -----------------------------------------------.Articulación Programa Embera viva (Documento interno). [200?].
  • -----------------------------------------------.Formación de Recursos Humanos Plan de Ajuste Estructural (Documento interno).2001.
  • ----------------------------------------------.Proceso de Ajuste Estructural. Reunión equipo de dirección (Documento interno). Agosto 2001.
  • ----------------------------------------------.Reunión de socialización de la Primera fase. Proceso Ajuste Estructural (Documento interno). Julio 2001.
  • ---------------------------------------------.Plan de Ajuste Institucional OIA. Informe Primera fase (Documento interno). Agosto 2001.
  • --------------------------------------------.Proceso de Ajuste Institucional. Reunión con el comité de Administración (Documento interno). Abril 2001.
  • -------------------------------------------.Ajuste Institucional OIA. Primera reunión de acercamiento (Documento interno). Marzo 2001.
  • -------------------------------------------.Hacia un Ajuste Estructural del Plan de Etnodesarrollo de los Pueblos Indígenas de Antioquia elaborado por William Villa y Mª del Pilar Valencia (Documento interno). Febrero 2001.
  • -------------------------------------------.Documento sistematización ejercicio de discusión sobre los programas (Documento interno). Julio 2002.
  • -------------------------------------------.Proceso Ajuste Estructural. Evento de análisis programático (Documento interno). Julio 2002.
  • -------------------------------------------.Propuesta Ajuste estructural Tercera Etapa elaborado por Angélica Maria Serna (Documento interno). Febrero 2004.


ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Proceso de Ajuste Estructural 2ª Etapa. Plan de Trabajo para los meses agosto-noviembre (Documento interno). 2003.

  • --------------------------------------------------.Informe Realización del 7º Congreso indígena de Antioquia “Nunca más Colombia sin Nosotros” (Documento interno). Convenio OIA-IDEA-Gerencia Indígena. Octubre 2004.
  • -------------------------------------------------.Planeación Regional (Documento interno) Julio 21 – 2004.
  • -------------------------------------------------.Matrices Planeación. Problemas, alternativas, estado actual, estado deseado, Política por zonas (Documento interno). Julio 2004.
  • -------------------------------------------------.Plan De Etnodesarrollo Para Las Comunidades Indígenas De Antioquia (Documento interno). 1992.
  • -------------------------------------------------.Sistematización OIA Proceso de Ajuste Estructural. Primer Nivel Descriptivo: Política Pública elaborado por Angélica Serna y Alba Lucia Rojas (Documento interno). Noviembre 2003.
  • -------------------------------------------------.Tabla con Criterios Aplicados en el Ejercicio Diagnóstico. Programa Medio Ambiente y Territorio. Jornada Planeación Anual (Documento interno). Enero 2004.
  • -------------------------------------------------.Propuesta de mesas temáticas para el 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2003.
  • -------------------------------------------------.Documento de discusión para emprender una agenda de planeación participativa en la OIA elaborado por Maria del Pilar Valencia. Febrero 2001.
  • -------------------------------------------------. Gerencia Indígena de Antioquia. Diagnóstico General. Políticas Públicas para los Pueblos Indígenas de Antioquia elaborado por Roque Roldan y Raúl Arango. 2003.

Territorio y Medio ambiente

ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Reunión programa de Medio ambiente y Territorio. Plan de vida Atrato Medio (Documento interno). Enero 2002.

  • -------------------------------------------. Discusión sobre diagnóstico. Programa Medio ambiente. Proceso ajuste estructural (Documento interno). Mayo 2002.
  • -------------------------------------------.Fortalecimiento organizativo y educativo para la gestión ambiental territorial en Atrato Medio elaborado por Martha Cardozo (Documento interno).2003.
  • ------------------------------------------.Programa de Medio ambiente y territorio. Diagnóstico ajuste estructural (Documento interno).2003.
  • ------------------------------------------.Programa de medio ambiente. Elementos de la Política Ambiental, conceptos, objetivos y actividades a realizar elaborado por Jhon Freddy Ríos (Documento interno). [200?].
  • -----------------------------------------.Propuesta de Plan de capacitación regional para promotores ambientales de la OIA (Documento interno). [200?].
  • -----------------------------------------.Documento Política Recursos naturales y desarrollo para el 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • -----------------------------------------.Documento metodología política recursos naturales y desarrollo. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • -----------------------------------------.Documento Política de Territorio. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • -----------------------------------------.Documento metodología. Política de territorio. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno).2004.
  • -----------------------------------------.Documento política de seguridad alimentaria. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • -----------------------------------------.Documento metodología mesa seguridad alimentaria. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.


ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Hacia la construcción colectiva de una política de vivienda, entorno y hábitat para los pueblos indígenas elaborado por Elkin Darío Tamayo, Aquileo Yagari y Fabián Araque (Documento interno). Octubre 2004.

  • -----------------------------------------.Evaluación Proyecto Abibe. (Documento interno). Enero 2001.
  • ------------------------------------------.Diagnóstico ambiental de las comunidades indígenas del Urabá antioqueño elaborado por Hernán Posada (Documento interno). 2002.
  • ------------------------------------------. Producción y Seguridad Alimentaria en comunidades indígenas de Chigorodó (Documento interno). Junio 2001.
  • ------------------------------------------.Proceso de Ajuste al Plan de Etnodesarrollo Fase 1. Seminario Taller: Evaluación de impacto de experiencias de ordenamiento y gestión territorial (Documento interno). [200?].
  • ------------------------------------------.Reflexiones acerca del quehacer del Programa Medio Ambiente elaborado por Gustavo Rojas (Documento interno). Agosto 2000.
  • ------------------------------------------.Proceso Ajuste al Plan de Etnodesarrollo. Fase I. Propuesta para el diagnóstico: Medio Ambiente y Territorio (Documento interno). Abril 2001.
  • ------------------------------------------.Proceso Ajuste al Plan de Etnodesarrollo. Fase I. Seminario Taller: Evaluación de impacto de experiencias de producción y capacitación tecnológica (Documento interno). Abril 2001.
  • ------------------------------------------.Plan Piloto Hacia un modelo de Gestión Ecológicamente sostenible en los bosques tropicales de la Serranía de Abibe. Programa Serranía de Abibe (Documento interno). 2001.
  • ------------------------------------------.Propuesta de Toma de Información de Campo, para actualización de la información cartográfica en los resguardos indígenas del Urabá antioqueño. Hernán Posada. 2002.
  • ------------------------------------------.Proyecto Productivo Comunidades Indígenas Senúes del Resguardo El Volao. Propuesta para el año 2000 (Documento interno). 1999.
  • ------------------------------------------. IIAP. Estrategias de Producción, Extracción y Protección en los territorios de las comunidades Embera de Jarapetó, Jengadó y Ñarangué (Medio Atrato antioqueño). Elaborado por Jose Ubeimar Arango y Diana Peñarete. 2000.
  • ---------------------------------------------; CECOIN. Aspectos agrotecnológicos de la comunidad Embera en las veredas, Chuscas y Tuguridó. Dabeiba. Elaborado por Carlos Betancur y Gloria Zuluaga. 1988.
  • ----------------------------------------------. Caracterización del sistema agrario y de recolección en las comunidades indígenas que habitan los ríos Turriquitadó y Chajeradó (Murindó, Chocó antioqueño). Elaborado por García M. y Velásquez V. (Documento interno). 1992.
  • ------------------------------------------.Estudio Etnobotánico comunidades de Murrí. Municipios de Dabeiba y Frontino elaborado por Leticia Gómez (Documento interno). 1997.
  • -----------------------------------------.Estudio Etnobotánico en tres comunidades embera del Medio Atrato antioqueño elaborado por José Gómez (Documento interno). 1995.


LEESBERG, July. VALENCIA, Emperatriz. Los Sistemas de Producción en el Medio Atrato. Quibdó: DIAR-CODECHOCO, 1988. 252p.

  • ----------------------------------------.Plantas útiles en cestería y sus estrategias de aprovechamiento en la comunidad indígena de Jaidukamá de Ituango elaborado por Carlos Mario Orozco (Documento interno). 1997.


PORRAS. Hernán et. al. Diagnóstico del Estado Actual de los Recursos Naturales en la Reserva Indígena Kuna de Caimán Nuevo. Medellín: [s.n.], 1990. 88h.

  • -----------------------------------------.Caracterización y Análisis del sistema de Producción Agrario en la Comunidad Indígena Senú del Volao: Necoclí, Antioquia. Tomo I y II. (Documento interno). 1992.
  • -----------------------------------------.Informe Final. Proyecto Integral Bosque Pacifico, Propuesta puente fase III para la Zona del Atrato Medio Antioqueño elaborado por Alexander Rivera (Documento interno) . 2003.
  • -----------------------------------------.Educación y Gestión Ambiental para el Manejo Integral de la Microcuenca la Sucia en el Resguardo Indígena Hermeregildo Chakiama, Municipio de Ciudad Bolívar elaborado por Luisa Tobón et al. (Documento interno). 2002.


ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA. Plan de Restauración y Manejo Ambiental del resguardo indígena de Chageradó. Fase I. Elaborado por equipo técnico del plan de restauración y manejo ambiental del resguardo indígena de Chageradó (Convenio OIA-Corpourabá-Ministerio de Medio Ambiente). Medellín: OIA, 2001. 208p.

  • -----------------------------------------.Plan de Restauración y Manejo Ambiental de Chageradó. Fase II. Elaborado por equipo técnico del plan de restauración y manejo ambiental del resguardo indígena de Chageradó. (Convenio OIA-Corpourabá-Ministerio de Medio Ambiente). Medellín: OIA, 2003. 303p.
  • -----------------------------------------.Plan de Restauración y Manejo Ambiental del resguardo indígena de Chageradó. Fase III. Elaborado por equipo técnico del plan de restauración y manejo ambiental del resguardo indígena de Chageradó. (Convenio OIA-Corpourabá-Ministerio de Medio Ambiente). Medellín: OIA, 2004.153p.


ULLOA, Astrid; RUBIO, Heidy; CAMPOS Claudia. Trua Wandra: estrategias para el manejo de la fauna de caza con comunidades Embera en el parque nacional natural Utría, Chocó, Colombia. Colombia: Buena Semilla, 1996. 287p.
HERNÁNDEZ, Camilo. Ideas y Prácticas Ambientales del Pueblo Embera del Chocó. Bogotá: Presencia, 1996. 159p.
VILLA, William. Territorio indígena y parque natural. Hacia la definición de una experiencia Parque Natural de las Orquídeas y Resguardos del Valle de Pérdidas y Chaquenodá.
TAMAYO, Elkin Darío. Hacia la construcción colectiva de una política de vivienda, entorno y hábitat para los pueblos indígenas.. 2003.
ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA; GERENCIA INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Determinación del Potencial forestal de los territorios indígenas del Departamento de Antioquia como alternativa de Desarrollo social, Económica y Ambiental. 2003.

  • --------------------------------------------------------; PENCA DE SÁBILA. Propuesta productiva para las comunidades indígenas de la Serranía de Abibe (Documento interno). 2001.
  • ----------------------------------------------------------.Diagnóstico Experiencia Abibe.1992.


ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA; Corpourabá. Diagnóstico ambiental de los resguardos indígenas de la jurisdicción de Corpourabá elaborado por Hernán Posada. 2002.

  • ------------------------------------------------------;. ESPAVÉ. Experiencia Piloto en Ordenamiento Territorial en el resguardo de los Ríos Jengadó-Patadó. (Documento interno). 1995.
  • -------------------------------------------------------; Ministerio del Medio Ambiente. Aporte a la Construcción de una estrategia ambiental intercultural con los pueblos indígenas del Pacifico elaborado por Patricia Vargas, et al. 2002.


ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA; INSTITUTO VON HUMBOLDT. Taller sobre Acceso y Aprovechamiento de los Recursos Genéticos para Colombia “La Propiedad Intelectual y su relación con el conocimiento tradicional”. 2004.
INCORA. Estudio Socioeconómico y Jurídico en el Resguardo de Caimán Nuevo. 1997.
PROGRAMA SEMILLAS-SWISSAID COLOMBIA. Embera, Territorio y Biodiversidad, Estrategia de control en escenarios de conflicto elaborado por Camilo Hernández et al. 2001.

Salud

ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Programa de Salud. Ajuste estructural. Elaborado por Maria Migdonia Pérez, Iván Meléndez, Angelmiro Tascón, y Norelia Bailarín (Documento interno). 2003.

  • -------------------------------------------. Documento 7º Congreso Indígena. Salud, medicina tradicional. Guía metodológica, relatoría, propuesta de la mesa. (Documento interno) 2004.
  • -------------------------------------------.Documento 7º Congreso indígena. Salud, prestación y acceso a servicios de salud. (Documento interno) 2004.
  • -------------------------------------------.Conclusiones comisión Política de Salud. Guía, propuesta y relatoría (Documento interno). 2004.
  • -------------------------------------------.Balance Programa de Salud OIA de Abril 1 de 2003 a diciembre 31 de 2004 elaborado por Iván Meléndez (Documento interno). Enero 2005.
  • -------------------------------------------.Plan de Atención Básica para los Pueblos Indígenas de Antioquia. Propuesta presentada a la Dirección Seccional de salud de Antioquia. Programa de Salud OIA (Documento interno). Marzo 2005.


ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA. Proyecto Promoción de la salud y Prevención de la enfermedad. Informe narrativo y cualitativo periodo julio 1 a septiembre 30 de 2004 elaborado por Iván Meléndez (Documento interno). Noviembre 2004.

  • -------------------------------------------.Proyecto Promoción de la salud y Prevención de la enfermedad. Informe narrativo periodo octubre 1 a noviembre 30 de 2004 elaborado por Iván Meléndez (Documento interno). Diciembre 2004.
  • -------------------------------------------.Proyecto Promoción de la salud y Prevención de la enfermedad. Informe narrativo periodo abril 1 a junio 30 de 2004 elaborado por Iván Meléndez (Documento interno). Septiembre 2004.
  • -------------------------------------------.Planeación zonal 2004. Programa de Salud: Plan de acción por zonas (Documento interno). Enero 2004.
  • -------------------------------------------.Informe Parcial Proceso de Sistematización Ajuste Estructural: Programa De Salud (Documento interno). Noviembre 2003.


CORREA BOTERO, Adriana. La Malaria en los Embera del Atrato Medio antioqueño: una doble Lectura. Medellín, 1999. 269p. Trabajo de grado (Magíster en salud colectiva). Universidad de Antioquia. Facultad de Enfermería.
GÓMEZ DÍAZ, José Antonio. Estudio Etnobotánico de plantas medicinales utilizadas por la comunidad indígena Katia (Alto Tutunendo-el 20) Chocó Colombia. Montpellier: [s.n.], 1991. 57p.
ARIAS, Maria Mercedes. Reproducción y Cultura: Pervivencia y Perspectiva de futuro de las etnias de Antioquia-Colombia. 2002.
GÁLVEZ, Aída et al. Estatus femenino y patrón de fecundidad en las etnias de Antioquia.Medellín: Universidad de Antioquia, 2001. 232p.

Género

ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Diagnóstico descriptivo del trabajo con perspectiva de género (Documento interno).2004.

  • -------------------------------------------. Documento política de género, generación y bienestar comunitario. Mesa de juventud indígena. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.


ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA. Propuesta sobre implementación de las políticas públicas de juventud para la población indígena del departamento de Antioquia (Documento interno). 2004.

  • -------------------------------------------.Guía para las subcomisiones familia y mujer. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno).2004.
  • -------------------------------------------.Documento base para la discusión de la política de género, generación y bienestar en el 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • ------------------------------------------.Reflexión para la construcción de una propuesta de trabajo con perspectiva de género (Documento interno). [200?].
  • ------------------------------------------.Inicio de la Reflexión acerca de la adopción de la dimensión de género en la OIA elaborado por Maria Elena Orozco (Documento interno). Abril 2001.
  • ------------------------------------------.Proyecto Propuesta para el Desarrollo de la Política de Género, Generación y Bienestar Comunitario de las Comunidades Indígenas de Antioquia desde el Enfoque de los Derechos Humanos y el Fortalecimiento Organizativo (Documento interno). Presentado a Oxfam. 2006.
  • -------------------------------------------.Informe Programa de Género para el Consejo Regional de Autoridades y Líderes Indígenas (Documento interno). Noviembre 2006.
  • -------------------------------------------.Declaratoria Primer Encuentro Departamental De Mujeres Indígenas De Antioquia. Chigorodó. 2003.


FUNDACIÓN PARA LA COOPERACIÓN SINERGIA. Incorporación de la dimensión de género en organizaciones de desarrollo elaborado por Ana Cristina Pino y Mario Guevara M. Febrero 2001.

Cultura y etnoeducación

ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Documento discusión y análisis política cultural. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.

  • ------------------------------------------.Documento mesa temática política cultural y educativa. Síntesis general. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.


ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA. Documento discusión y análisis. Política educativa (Documento interno).2004.

  • ----------------------------------------------------. Documento guía metodológica. Mesas recreación y deporte, expresiones artísticas y manualidades. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • ------------------------------------------.Informe de avance. Documento programa educación. El INDEI una construcción institucional por ajustar (Documento interno). [200?].
  • ------------------------------------------.Documento mesa política educativa. Guía académica y metodológica. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • ------------------------------------------.Documento de discusión y análisis Política Educativa. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • ------------------------------------------.Documento programa Educación INDEI. Proceso ajuste estructural (Documento interno). Julio 2002.
  • ------------------------------------------.Taller de Evaluación de Microcentros (Documento interno). 2002.
  • ------------------------------------------.Política Cultural. Datos estadísticos de la educación indígena en Antioquia. [200?].
  • ------------------------------------------.Plan de formación de la OIA en el corto plazo. Recuento histórico de los procesos de capacitación de la OIA (Documento interno). [200?].
  • ------------------------------------------.La Educación Bilingüe e Intercultural Un Reto Del INDEI. Política Educativa (Documento interno). 2003.
  • ------------------------------------------. Ministerio de Cultura. Fortalecimiento de Agentes Culturales Indígenas. 2001.

Gobierno

ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Informe Final. Diplomado en Gobernabilidad y Gestión comunitaria para Autoridades Indígenas de Antioquia (Documento interno). Febrero-Abril 2005.

  • -----------------------------------------------.Propuesta: Planes de Vida Zona Atrato Medio. Hacia la construcción y consolidación de nuestro plan de vida zonal (Documento interno). Noviembre 2004.


ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA; Gerencia Indígena de Antioquia. Proyecto ‘Escuela de Gobierno y Actualización de la Gestión Pública. Informe Final (Documento interno).Junio 2005.

  • ---------------------------------------------.Fortalecimiento de las Instancias y proceso de desarrollo organizativo de las comunidades indígenas del Departamento de Antioquia a través de la implementación de un programa de Formación (Documento interno). 2004.
  • ----------------------------------------------.Proyecto Integral para el Desarrollo de las comunidades Senúes en el Municipio de Necoclí-Urabá Antioqueño. Informe Final (Documento interno). Mayo 2003.
  • ---------------------------------------------.Proyecto Integral para el Desarrollo de las comunidades Senúes en el Municipio de Necoclí-Urabá Antioqueño. Informe de Avance (Documento interno). Diciembre 2002.
  • --------------------------------------------.Programa de Desarrollo Integral de las Comunidades Indígenas de Murrí. Resultados de Avance (Documento interno). Octubre 2002.
  • -------------------------------------------.Programa Integral para las comunidades indígenas de Murrí. Propuesta de Trabajo año 2002-2003 elaborado por Leticia Gómez, Benigno Siniguí y William Carupia (Documento interno). Marzo 2002.
  • -------------------------------------------.Programa Integral para las Comunidades indígenas de Murrí. Informe Final de actividades 2001-2002 (Documento interno). 2002.
  • -------------------------------------------.Proyecto “Programa de Desarrollo Integral para la zona de Murrí-Frontino” (Documento interno). 2001.
  • -------------------------------------------.Proyecto de Capacitación Administrativa para los Cabildos Indígenas de Atrato Medio, Urrao y Mutatá. Informe Final. (Documento interno). Febrero 2002.
  • -------------------------------------------.Propuesta de Capacitación administrativa para los Cabildos Indígenas de Atrato Medio, Urrao y Mutatá (Documento interno). Marzo 2001.
  • -------------------------------------------.Proyecto de capacitación y asesoría en Administración para las comunidades indígenas Embera en las zonas de Atrato Medio, Urrao y Mutatá. Informe semestral de avance elaborado por Ernesto Chamorro (Documento interno). Agosto 2000.


ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA. Propuesta Plan de Capacitación para los Cabildos mayores, menores y líderes de los resguardos de Murindó, Vigía del Fuerte, Urrao, Chigorodó y Mutatá del departamento de Antioquia (Documento interno). Noviembre 1999.

  • ---------------------------------------------; Organización Nacional Indígena de Colombia. Proyecto de Capacitación y consulta a los Pueblos Indígenas de Colombia sobre Régimen Jurídico de Protección de sus Derechos sobre Conocimiento Tradicional y Recursos Genéticos elaborado por Edith Bastidas. 2002.
  • ----------------------------------------------.Informe Segundo Encuentro Ambiental, Cultural y Deportivo Indígena del Suroeste Antioqueño. Resguardo Indígena de Chaquiama. Municipio de Ciudad Bolívar 5-7 diciembre de 2002 (Documento interno). Febrero 2003.
  • --------------------------------------------.Proyecto campaña “Para que Embera Viva”. Presentado a Swissaid. Junio 2000.
  • ---------------------------------------------;SWISSAID. Estrategia Integral para las Comunidades Indígenas de Murrí. Abril 2003.
  • ----------------------------------------------.Plan de capacitación para los comités de mujeres indígenas y apoyo al comité de producción del resguardo El Volao elaborado por Alberto Florez (Documento interno). 2000.
  • ------------------------------------------.Proyecto de Producción Agroecológica y Apoyo Social para comunidades Senú y Embera del Norte de Urabá, Bajo Cauca y Nordeste Antioqueño. (Documento interno) Marzo 2001.
  • ------------------------------------------.Declaración Final. Mesa Gobierno y Administración. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • ------------------------------------------.Propuesta De Trabajo Para Determinar La Situación De Desplazamiento Y Dinámica De La Presencia De Trabajo En Los Territorios Indígenas elaborado por Hernán Posada (Documento interno). 2005.


UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA; UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA Impacto de la explotación forestal mecanizada sobre los emberá del resguardo de Chajeradó. Municipio de Murindó, Departamento de Antioquia.. Medelín: Universidad de Antioquia-Universidad Nacional, 1997. (Vol. I. Identificación de impactos dimensión socio cultural).
UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA; UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA. Impacto de la explotación forestal mecanizada sobre los emberá del resguardo de Chajeradó: Municipio de Murindó, Departamento de Antioquia. Medellín: Universidad de Antioquia, Universidad Nacional, 1997. (Vol. II. Identificación de impactos dimensión Biofísica).
SALAZAR, Carlos. Dayi Drua Nuestra Tierra. Comunidad y territorio Indígena en Antioquia..Medellín: Gerencia Indígena de Antioquia, 2000. 70p.
VILLA, William. Análisis del Componente Indígena en los Planes de Desarrollo y de Ordenamiento Territorial de las zonas de Urabá, Occidente y Suroeste de Antioquia. 2002.

DOCUMENTOS PRODUCIDOS EN EL MARCO DEL PROCESO DE AJUSTE ESTRUCTURAL

Planeación

ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Hacia la planeación estratégica. Una alternativa para el modelo de Planeación OIA? Elaborado por Gustavo Rojas (Documento interno). Septiembre 2001.

  • ---------------------------------------------.Diagnóstico comunitario de las fortalezas y debilidades en el municipio de Caucasia. (Documento interno). 2004.
  • ---------------------------------------------.Ejercicio de diagnóstico sobre las políticas de la OIA en Junta Directiva (Documento interno). Noviembre 2001.
  • ---------------------------------------------.Esbozos de Políticas: lo que garantiza nuestra pervivencia. (Documento interno) 2002.
  • ---------------------------------------------.Políticas zonales. Documento de trabajo inicial Equipo técnico Atrato medio (Documento interno). Diciembre 2002.
  • ---------------------------------------------.Proyecto experiencia piloto de planeación zonal. Atrato medio antioqueño: Poder para pervivir. (Documento interno). Abril 2002.
  • ---------------------------------------------.Taller evaluación 2001 y proyección 2002 integrado al proceso de ajuste estructural OIA. (Documento interno).Enero 2002.
  • ---------------------------------------------.Síntesis del proceso de diagnóstico y construcción de alternativas de solución. Proceso Ajuste estructural OIA. Zona Atrato medio. (Documento interno) Noviembre 2003.
  • ---------------------------------------------.Planeación zonal. Bajo Cauca-Nordeste. (Documento interno). Febrero 2004.
  • ---------------------------------------------.Síntesis Ejercicio Diagnóstico Zona Suroeste. Ajuste Estructural. (Documento interno). Abril 2004.
  • ---------------------------------------------.Diagnóstico Zonal Bajo Cauca, Nordeste y Norte elaborado por Angélica Serna (Documento interno).2004.
  • ---------------------------------------------.Diagnóstico Zonal Occidente. Ajuste Estructural (Documento interno). 2004.


ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Diagnóstico Zonal Urabá. Ajuste Estructural (Documento interno). 2004.

  • ----------------------------------------------.Memoria Asamblea de autoridades indígenas de Urrao (Documento interno).2004.
  • ----------------------------------------------.Informe Estructural de administración, Sistema General de Participación y Coordinación con el Estado y Matriz de Proyectos 1990-2003 elaborado por Mary Yanet Vargas Valencia (Documento interno). 2003.
  • ----------------------------------------------.Plan de Ajuste estructural OIA. Volver a mirar el camino de los pueblos indígenas. Plan operativo 2002 elaborado por William Villa. (Documento interno). 2002.
  • ----------------------------------------------.Volver a mirar el camino de los pueblos indígenas de Antioquia (Documento interno). Junio 2002.
  • ----------------------------------------------.Evento de análisis programático. Proceso de ajuste estructural OIA (Documento interno). Julio 2002.
  • ----------------------------------------------.Modelo de planeación, redes de comunicación y mecanismos de control OIA (Documento interno). 2002.
  • ----------------------------------------------.Reunión de capacitación equipos zonales. Proceso de ajuste estructural OIA elaborado por William Villa (Documento interno). Marzo 2002.
  • ----------------------------------------------.Informe capacitación de promotores. Ajuste estructural elaborado por Carlos Zapata (Documento interno). 2004.
  • ----------------------------------------------.Notas al Margen. Hacia la construcción de un enfoque de planeación para la OIA (Documento interno). [200?].
  • ----------------------------------------------.Notas sobre metodologías cualitativas. Ajuste estructural OIA elaborado por Angélica Serna (Documento interno). [200?].
  • ---------------------------------------------.Tabla con criterios aplicados en el ejercicio de diagnóstico. Jornada de Planeación anual OIA elaborado por Hernán Posada y Liceth Holguín (Documento interno). Enero 2004.


ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Propuesta para la implementación de la administración informática y un sistema de control interno basado en la auditoria de sistemas al interior de la estructura administrativa de la OIA elaborado por Jhon Freddy Ríos Rodríguez (Documento interno). [200?].

  • ----------------------------------------------.Estado del área de Administración (documento borrador). Julio 2002.
  • ----------------------------------------------.Estado del área de Administración (documento borrador). Octubre 2003.
  • ----------------------------------------------.Informe de Gerencia Indígena para el 7º Congreso indígena de Antioquia (Documento interno).2004.
  • ----------------------------------------------.Conclusiones generales. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • ----------------------------------------------.Declaración Final. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • ----------------------------------------------.Actas equipo de planeación de #1-13. Enero-diciembre 2002 (Documento interno).2002.
  • ----------------------------------------------.Actas equipo de planeación de #1-10. Enero-diciembre (Documento interno).2001.
  • ----------------------------------------------.Actas equipo de planeación de #1-11. Enero-diciembre (Documento interno). 2003.
  • ----------------------------------------------.Acta consejo indígena zonal Urabá (Documento interno).2004.
  • ----------------------------------------------.Taller regional de capacitación. Equipo de trabajo OIA. Proceso Ajuste Estructural. (Documento interno) Octubre 2002.
  • ----------------------------------------------.Taller de Formación Equipo Regional OIA. (Documento interno). Junio 2002.
  • ----------------------------------------------.El Estado Multicultural y el Nuevo modelo de subordinación elaborado por William Villa (Documento interno). 2002.
  • ----------------------------------------------.Plan de Ajuste Estructural: Formularios e instructivos para la recolección de información de las comunidades (Documento interno). Diciembre 2001.


ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Sobre el Lenguaje de la Planeación. La Experiencia OIA elaborado por William Villa (Documento interno). 2001.

  • -----------------------------------------------.Socialización de instrumentos para recolección de información. Ajuste Estructural (Documento interno). Noviembre 2001.
  • -----------------------------------------------.Acta comité de dirección. Proceso de ajuste estructural OIA (Documento interno). Octubre 2001.
  • -----------------------------------------------.Articulación Programa Embera viva (Documento interno). [200?].
  • -----------------------------------------------.Formación de Recursos Humanos Plan de Ajuste Estructural (Documento interno).2001.
  • ----------------------------------------------.Proceso de Ajuste Estructural. Reunión equipo de dirección (Documento interno). Agosto 2001.
  • ----------------------------------------------.Reunión de socialización de la Primera fase. Proceso Ajuste Estructural (Documento interno). Julio 2001.
  • ---------------------------------------------.Plan de Ajuste Institucional OIA. Informe Primera fase (Documento interno). Agosto 2001.
  • --------------------------------------------.Proceso de Ajuste Institucional. Reunión con el comité de Administración (Documento interno). Abril 2001.
  • -------------------------------------------.Ajuste Institucional OIA. Primera reunión de acercamiento (Documento interno). Marzo 2001.
  • -------------------------------------------.Hacia un Ajuste Estructural del Plan de Etnodesarrollo de los Pueblos Indígenas de Antioquia elaborado por William Villa y Mª del Pilar Valencia (Documento interno). Febrero 2001.
  • -------------------------------------------.Documento sistematización ejercicio de discusión sobre los programas (Documento interno). Julio 2002.
  • -------------------------------------------.Proceso Ajuste Estructural. Evento de análisis programático (Documento interno). Julio 2002.
  • -------------------------------------------.Propuesta Ajuste estructural Tercera Etapa elaborado por Angélica Maria Serna (Documento interno). Febrero 2004.


ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Proceso de Ajuste Estructural 2ª Etapa. Plan de Trabajo para los meses agosto-noviembre (Documento interno). 2003.

  • --------------------------------------------------.Informe Realización del 7º Congreso indígena de Antioquia “Nunca más Colombia sin Nosotros” (Documento interno). Convenio OIA-IDEA-Gerencia Indígena. Octubre 2004.
  • -------------------------------------------------.Planeación Regional (Documento interno) Julio 21 – 2004.
  • -------------------------------------------------.Matrices Planeación. Problemas, alternativas, estado actual, estado deseado, Política por zonas (Documento interno). Julio 2004.
  • -------------------------------------------------.Plan De Etnodesarrollo Para Las Comunidades Indígenas De Antioquia (Documento interno). 1992.
  • -------------------------------------------------.Sistematización OIA Proceso de Ajuste Estructural. Primer Nivel Descriptivo: Política Pública elaborado por Angélica Serna y Alba Lucia Rojas (Documento interno). Noviembre 2003.
  • -------------------------------------------------.Tabla con Criterios Aplicados en el Ejercicio Diagnóstico. Programa Medio Ambiente y Territorio. Jornada Planeación Anual (Documento interno). Enero 2004.
  • -------------------------------------------------.Propuesta de mesas temáticas para el 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2003.
  • -------------------------------------------------.Documento de discusión para emprender una agenda de planeación participativa en la OIA elaborado por Maria del Pilar Valencia. Febrero 2001.
  • -------------------------------------------------. Gerencia Indígena de Antioquia. Diagnóstico General. Políticas Públicas para los Pueblos Indígenas de Antioquia elaborado por Roque Roldan y Raúl Arango. 2003.

Territorio y Medio ambiente

ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Reunión programa de Medio ambiente y Territorio. Plan de vida Atrato Medio (Documento interno). Enero 2002.

  • -------------------------------------------. Discusión sobre diagnóstico. Programa Medio ambiente. Proceso ajuste estructural (Documento interno). Mayo 2002.
  • -------------------------------------------.Fortalecimiento organizativo y educativo para la gestión ambiental territorial en Atrato Medio elaborado por Martha Cardozo (Documento interno).2003.
  • ------------------------------------------.Programa de Medio ambiente y territorio. Diagnóstico ajuste estructural (Documento interno).2003.
  • ------------------------------------------.Programa de medio ambiente. Elementos de la Política Ambiental, conceptos, objetivos y actividades a realizar elaborado por Jhon Freddy Ríos (Documento interno). [200?].
  • -----------------------------------------.Propuesta de Plan de capacitación regional para promotores ambientales de la OIA (Documento interno). [200?].
  • -----------------------------------------.Documento Política Recursos naturales y desarrollo para el 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • -----------------------------------------.Documento metodología política recursos naturales y desarrollo. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • -----------------------------------------.Documento Política de Territorio. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • -----------------------------------------.Documento metodología. Política de territorio. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno).2004.
  • -----------------------------------------.Documento política de seguridad alimentaria. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • -----------------------------------------.Documento metodología mesa seguridad alimentaria. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.


ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Hacia la construcción colectiva de una política de vivienda, entorno y hábitat para los pueblos indígenas elaborado por Elkin Darío Tamayo, Aquileo Yagari y Fabián Araque (Documento interno). Octubre 2004.

  • -----------------------------------------.Evaluación Proyecto Abibe. (Documento interno). Enero 2001.
  • ------------------------------------------.Diagnóstico ambiental de las comunidades indígenas del Urabá antioqueño elaborado por Hernán Posada (Documento interno). 2002.
  • ------------------------------------------. Producción y Seguridad Alimentaria en comunidades indígenas de Chigorodó (Documento interno). Junio 2001.
  • ------------------------------------------.Proceso de Ajuste al Plan de Etnodesarrollo Fase 1. Seminario Taller: Evaluación de impacto de experiencias de ordenamiento y gestión territorial (Documento interno). [200?].
  • ------------------------------------------.Reflexiones acerca del quehacer del Programa Medio Ambiente elaborado por Gustavo Rojas (Documento interno). Agosto 2000.
  • ------------------------------------------.Proceso Ajuste al Plan de Etnodesarrollo. Fase I. Propuesta para el diagnóstico: Medio Ambiente y Territorio (Documento interno). Abril 2001.
  • ------------------------------------------.Proceso Ajuste al Plan de Etnodesarrollo. Fase I. Seminario Taller: Evaluación de impacto de experiencias de producción y capacitación tecnológica (Documento interno). Abril 2001.
  • ------------------------------------------.Plan Piloto Hacia un modelo de Gestión Ecológicamente sostenible en los bosques tropicales de la Serranía de Abibe. Programa Serranía de Abibe (Documento interno). 2001.
  • ------------------------------------------.Propuesta de Toma de Información de Campo, para actualización de la información cartográfica en los resguardos indígenas del Urabá antioqueño. Hernán Posada. 2002.
  • ------------------------------------------.Proyecto Productivo Comunidades Indígenas Senúes del Resguardo El Volao. Propuesta para el año 2000 (Documento interno). 1999.
  • ------------------------------------------. IIAP. Estrategias de Producción, Extracción y Protección en los territorios de las comunidades Embera de Jarapetó, Jengadó y Ñarangué (Medio Atrato antioqueño). Elaborado por Jose Ubeimar Arango y Diana Peñarete. 2000.
  • ---------------------------------------------; CECOIN. Aspectos agrotecnológicos de la comunidad Embera en las veredas, Chuscas y Tuguridó. Dabeiba. Elaborado por Carlos Betancur y Gloria Zuluaga. 1988.
  • ----------------------------------------------. Caracterización del sistema agrario y de recolección en las comunidades indígenas que habitan los ríos Turriquitadó y Chajeradó (Murindó, Chocó antioqueño). Elaborado por García M. y Velásquez V. (Documento interno). 1992.
  • ------------------------------------------.Estudio Etnobotánico comunidades de Murrí. Municipios de Dabeiba y Frontino elaborado por Leticia Gómez (Documento interno). 1997.
  • -----------------------------------------.Estudio Etnobotánico en tres comunidades embera del Medio Atrato antioqueño elaborado por José Gómez (Documento interno). 1995.


LEESBERG, July. VALENCIA, Emperatriz. Los Sistemas de Producción en el Medio Atrato. Quibdó: DIAR-CODECHOCO, 1988. 252p.

  • ----------------------------------------.Plantas útiles en cestería y sus estrategias de aprovechamiento en la comunidad indígena de Jaidukamá de Ituango elaborado por Carlos Mario Orozco (Documento interno). 1997.


PORRAS. Hernán et. al. Diagnóstico del Estado Actual de los Recursos Naturales en la Reserva Indígena Kuna de Caimán Nuevo. Medellín: [s.n.], 1990. 88h.

  • -----------------------------------------.Caracterización y Análisis del sistema de Producción Agrario en la Comunidad Indígena Senú del Volao: Necoclí, Antioquia. Tomo I y II. (Documento interno). 1992.
  • -----------------------------------------.Informe Final. Proyecto Integral Bosque Pacifico, Propuesta puente fase III para la Zona del Atrato Medio Antioqueño elaborado por Alexander Rivera (Documento interno) . 2003.
  • -----------------------------------------.Educación y Gestión Ambiental para el Manejo Integral de la Microcuenca la Sucia en el Resguardo Indígena Hermeregildo Chakiama, Municipio de Ciudad Bolívar elaborado por Luisa Tobón et al. (Documento interno). 2002.


ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA. Plan de Restauración y Manejo Ambiental del resguardo indígena de Chageradó. Fase I. Elaborado por equipo técnico del plan de restauración y manejo ambiental del resguardo indígena de Chageradó (Convenio OIA-Corpourabá-Ministerio de Medio Ambiente). Medellín: OIA, 2001. 208p.

  • -----------------------------------------.Plan de Restauración y Manejo Ambiental de Chageradó. Fase II. Elaborado por equipo técnico del plan de restauración y manejo ambiental del resguardo indígena de Chageradó. (Convenio OIA-Corpourabá-Ministerio de Medio Ambiente). Medellín: OIA, 2003. 303p.
  • -----------------------------------------.Plan de Restauración y Manejo Ambiental del resguardo indígena de Chageradó. Fase III. Elaborado por equipo técnico del plan de restauración y manejo ambiental del resguardo indígena de Chageradó. (Convenio OIA-Corpourabá-Ministerio de Medio Ambiente). Medellín: OIA, 2004.153p.


ULLOA, Astrid; RUBIO, Heidy; CAMPOS Claudia. Trua Wandra: estrategias para el manejo de la fauna de caza con comunidades Embera en el parque nacional natural Utría, Chocó, Colombia. Colombia: Buena Semilla, 1996. 287p.
HERNÁNDEZ, Camilo. Ideas y Prácticas Ambientales del Pueblo Embera del Chocó. Bogotá: Presencia, 1996. 159p.
VILLA, William. Territorio indígena y parque natural. Hacia la definición de una experiencia Parque Natural de las Orquídeas y Resguardos del Valle de Pérdidas y Chaquenodá.
TAMAYO, Elkin Darío. Hacia la construcción colectiva de una política de vivienda, entorno y hábitat para los pueblos indígenas.. 2003.
ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA; GERENCIA INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Determinación del Potencial forestal de los territorios indígenas del Departamento de Antioquia como alternativa de Desarrollo social, Económica y Ambiental. 2003.

  • --------------------------------------------------------; PENCA DE SÁBILA. Propuesta productiva para las comunidades indígenas de la Serranía de Abibe (Documento interno). 2001.
  • ----------------------------------------------------------.Diagnóstico Experiencia Abibe.1992.


ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA; Corpourabá. Diagnóstico ambiental de los resguardos indígenas de la jurisdicción de Corpourabá elaborado por Hernán Posada. 2002.

  • ------------------------------------------------------;. ESPAVÉ. Experiencia Piloto en Ordenamiento Territorial en el resguardo de los Ríos Jengadó-Patadó. (Documento interno). 1995.
  • -------------------------------------------------------; Ministerio del Medio Ambiente. Aporte a la Construcción de una estrategia ambiental intercultural con los pueblos indígenas del Pacifico elaborado por Patricia Vargas, et al. 2002.


ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA; INSTITUTO VON HUMBOLDT. Taller sobre Acceso y Aprovechamiento de los Recursos Genéticos para Colombia “La Propiedad Intelectual y su relación con el conocimiento tradicional”. 2004.
INCORA. Estudio Socioeconómico y Jurídico en el Resguardo de Caimán Nuevo. 1997.
PROGRAMA SEMILLAS-SWISSAID COLOMBIA. Embera, Territorio y Biodiversidad, Estrategia de control en escenarios de conflicto elaborado por Camilo Hernández et al. 2001.

Salud

ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Programa de Salud. Ajuste estructural. Elaborado por Maria Migdonia Pérez, Iván Meléndez, Angelmiro Tascón, y Norelia Bailarín (Documento interno). 2003.

  • -------------------------------------------. Documento 7º Congreso Indígena. Salud, medicina tradicional. Guía metodológica, relatoría, propuesta de la mesa. (Documento interno) 2004.
  • -------------------------------------------.Documento 7º Congreso indígena. Salud, prestación y acceso a servicios de salud. (Documento interno) 2004.
  • -------------------------------------------.Conclusiones comisión Política de Salud. Guía, propuesta y relatoría (Documento interno). 2004.
  • -------------------------------------------.Balance Programa de Salud OIA de Abril 1 de 2003 a diciembre 31 de 2004 elaborado por Iván Meléndez (Documento interno). Enero 2005.
  • -------------------------------------------.Plan de Atención Básica para los Pueblos Indígenas de Antioquia. Propuesta presentada a la Dirección Seccional de salud de Antioquia. Programa de Salud OIA (Documento interno). Marzo 2005.


ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA. Proyecto Promoción de la salud y Prevención de la enfermedad. Informe narrativo y cualitativo periodo julio 1 a septiembre 30 de 2004 elaborado por Iván Meléndez (Documento interno). Noviembre 2004.

  • -------------------------------------------.Proyecto Promoción de la salud y Prevención de la enfermedad. Informe narrativo periodo octubre 1 a noviembre 30 de 2004 elaborado por Iván Meléndez (Documento interno). Diciembre 2004.
  • -------------------------------------------.Proyecto Promoción de la salud y Prevención de la enfermedad. Informe narrativo periodo abril 1 a junio 30 de 2004 elaborado por Iván Meléndez (Documento interno). Septiembre 2004.
  • -------------------------------------------.Planeación zonal 2004. Programa de Salud: Plan de acción por zonas (Documento interno). Enero 2004.
  • -------------------------------------------.Informe Parcial Proceso de Sistematización Ajuste Estructural: Programa De Salud (Documento interno). Noviembre 2003.


CORREA BOTERO, Adriana. La Malaria en los Embera del Atrato Medio antioqueño: una doble Lectura. Medellín, 1999. 269p. Trabajo de grado (Magíster en salud colectiva). Universidad de Antioquia. Facultad de Enfermería.
GÓMEZ DÍAZ, José Antonio. Estudio Etnobotánico de plantas medicinales utilizadas por la comunidad indígena Katia (Alto Tutunendo-el 20) Chocó Colombia. Montpellier: [s.n.], 1991. 57p.
ARIAS, Maria Mercedes. Reproducción y Cultura: Pervivencia y Perspectiva de futuro de las etnias de Antioquia-Colombia. 2002.
GÁLVEZ, Aída et al. Estatus femenino y patrón de fecundidad en las etnias de Antioquia.Medellín: Universidad de Antioquia, 2001. 232p.

Género

ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Diagnóstico descriptivo del trabajo con perspectiva de género (Documento interno).2004.

  • -------------------------------------------. Documento política de género, generación y bienestar comunitario. Mesa de juventud indígena. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.


ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA. Propuesta sobre implementación de las políticas públicas de juventud para la población indígena del departamento de Antioquia (Documento interno). 2004.

  • -------------------------------------------.Guía para las subcomisiones familia y mujer. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno).2004.
  • -------------------------------------------.Documento base para la discusión de la política de género, generación y bienestar en el 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • ------------------------------------------.Reflexión para la construcción de una propuesta de trabajo con perspectiva de género (Documento interno). [200?].
  • ------------------------------------------.Inicio de la Reflexión acerca de la adopción de la dimensión de género en la OIA elaborado por Maria Elena Orozco (Documento interno). Abril 2001.
  • ------------------------------------------.Proyecto Propuesta para el Desarrollo de la Política de Género, Generación y Bienestar Comunitario de las Comunidades Indígenas de Antioquia desde el Enfoque de los Derechos Humanos y el Fortalecimiento Organizativo (Documento interno). Presentado a Oxfam. 2006.
  • -------------------------------------------.Informe Programa de Género para el Consejo Regional de Autoridades y Líderes Indígenas (Documento interno). Noviembre 2006.
  • -------------------------------------------.Declaratoria Primer Encuentro Departamental De Mujeres Indígenas De Antioquia. Chigorodó. 2003.


FUNDACIÓN PARA LA COOPERACIÓN SINERGIA. Incorporación de la dimensión de género en organizaciones de desarrollo elaborado por Ana Cristina Pino y Mario Guevara M. Febrero 2001.

Cultura y etnoeducación

ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Documento discusión y análisis política cultural. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.

  • ------------------------------------------.Documento mesa temática política cultural y educativa. Síntesis general. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.


ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA. Documento discusión y análisis. Política educativa (Documento interno).2004.

  • ----------------------------------------------------. Documento guía metodológica. Mesas recreación y deporte, expresiones artísticas y manualidades. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • ------------------------------------------.Informe de avance. Documento programa educación. El INDEI una construcción institucional por ajustar (Documento interno). [200?].
  • ------------------------------------------.Documento mesa política educativa. Guía académica y metodológica. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • ------------------------------------------.Documento de discusión y análisis Política Educativa. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • ------------------------------------------.Documento programa Educación INDEI. Proceso ajuste estructural (Documento interno). Julio 2002.
  • ------------------------------------------.Taller de Evaluación de Microcentros (Documento interno). 2002.
  • ------------------------------------------.Política Cultural. Datos estadísticos de la educación indígena en Antioquia. [200?].
  • ------------------------------------------.Plan de formación de la OIA en el corto plazo. Recuento histórico de los procesos de capacitación de la OIA (Documento interno). [200?].
  • ------------------------------------------.La Educación Bilingüe e Intercultural Un Reto Del INDEI. Política Educativa (Documento interno). 2003.
  • ------------------------------------------. Ministerio de Cultura. Fortalecimiento de Agentes Culturales Indígenas. 2001.

Gobierno

ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA. Informe Final. Diplomado en Gobernabilidad y Gestión comunitaria para Autoridades Indígenas de Antioquia (Documento interno). Febrero-Abril 2005.

  • -----------------------------------------------.Propuesta: Planes de Vida Zona Atrato Medio. Hacia la construcción y consolidación de nuestro plan de vida zonal (Documento interno). Noviembre 2004.


ORGANIZACIÓN INDÍGENA DE ANTIOQUIA; Gerencia Indígena de Antioquia. Proyecto ‘Escuela de Gobierno y Actualización de la Gestión Pública. Informe Final (Documento interno).Junio 2005.

  • ---------------------------------------------.Fortalecimiento de las Instancias y proceso de desarrollo organizativo de las comunidades indígenas del Departamento de Antioquia a través de la implementación de un programa de Formación (Documento interno). 2004.
  • ----------------------------------------------.Proyecto Integral para el Desarrollo de las comunidades Senúes en el Municipio de Necoclí-Urabá Antioqueño. Informe Final (Documento interno). Mayo 2003.
  • ---------------------------------------------.Proyecto Integral para el Desarrollo de las comunidades Senúes en el Municipio de Necoclí-Urabá Antioqueño. Informe de Avance (Documento interno). Diciembre 2002.
  • --------------------------------------------.Programa de Desarrollo Integral de las Comunidades Indígenas de Murrí. Resultados de Avance (Documento interno). Octubre 2002.
  • -------------------------------------------.Programa Integral para las comunidades indígenas de Murrí. Propuesta de Trabajo año 2002-2003 elaborado por Leticia Gómez, Benigno Siniguí y William Carupia (Documento interno). Marzo 2002.
  • -------------------------------------------.Programa Integral para las Comunidades indígenas de Murrí. Informe Final de actividades 2001-2002 (Documento interno). 2002.
  • -------------------------------------------.Proyecto “Programa de Desarrollo Integral para la zona de Murrí-Frontino” (Documento interno). 2001.
  • -------------------------------------------.Proyecto de Capacitación Administrativa para los Cabildos Indígenas de Atrato Medio, Urrao y Mutatá. Informe Final. (Documento interno). Febrero 2002.
  • -------------------------------------------.Propuesta de Capacitación administrativa para los Cabildos Indígenas de Atrato Medio, Urrao y Mutatá (Documento interno). Marzo 2001.
  • -------------------------------------------.Proyecto de capacitación y asesoría en Administración para las comunidades indígenas Embera en las zonas de Atrato Medio, Urrao y Mutatá. Informe semestral de avance elaborado por Ernesto Chamorro (Documento interno). Agosto 2000.


ORGANIZACIÓN INDIGENA DE ANTIOQUIA. Propuesta Plan de Capacitación para los Cabildos mayores, menores y líderes de los resguardos de Murindó, Vigía del Fuerte, Urrao, Chigorodó y Mutatá del departamento de Antioquia (Documento interno). Noviembre 1999.

  • ---------------------------------------------; Organización Nacional Indígena de Colombia. Proyecto de Capacitación y consulta a los Pueblos Indígenas de Colombia sobre Régimen Jurídico de Protección de sus Derechos sobre Conocimiento Tradicional y Recursos Genéticos elaborado por Edith Bastidas. 2002.
  • ----------------------------------------------.Informe Segundo Encuentro Ambiental, Cultural y Deportivo Indígena del Suroeste Antioqueño. Resguardo Indígena de Chaquiama. Municipio de Ciudad Bolívar 5-7 diciembre de 2002 (Documento interno). Febrero 2003.
  • --------------------------------------------.Proyecto campaña “Para que Embera Viva”. Presentado a Swissaid. Junio 2000.
  • ---------------------------------------------;SWISSAID. Estrategia Integral para las Comunidades Indígenas de Murrí. Abril 2003.
  • ----------------------------------------------.Plan de capacitación para los comités de mujeres indígenas y apoyo al comité de producción del resguardo El Volao elaborado por Alberto Florez (Documento interno). 2000.
  • ------------------------------------------.Proyecto de Producción Agroecológica y Apoyo Social para comunidades Senú y Embera del Norte de Urabá, Bajo Cauca y Nordeste Antioqueño. (Documento interno) Marzo 2001.
  • ------------------------------------------.Declaración Final. Mesa Gobierno y Administración. 7º Congreso Departamental Indígena (Documento interno). 2004.
  • ------------------------------------------.Propuesta De Trabajo Para Determinar La Situación De Desplazamiento Y Dinámica De La Presencia De Trabajo En Los Territorios Indígenas elaborado por Hernán Posada (Documento interno). 2005.


UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA; UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA Impacto de la explotación forestal mecanizada sobre los emberá del resguardo de Chajeradó. Municipio de Murindó, Departamento de Antioquia.. Medelín: Universidad de Antioquia-Universidad Nacional, 1997. (Vol. I. Identificación de impactos dimensión socio cultural).
UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA; UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA. Impacto de la explotación forestal mecanizada sobre los emberá del resguardo de Chajeradó: Municipio de Murindó, Departamento de Antioquia. Medellín: Universidad de Antioquia, Universidad Nacional, 1997. (Vol. II. Identificación de impactos dimensión Biofísica).
SALAZAR, Carlos. Dayi Drua Nuestra Tierra. Comunidad y territorio Indígena en Antioquia..Medellín: Gerencia Indígena de Antioquia, 2000. 70p.
VILLA, William. Análisis del Componente Indígena en los Planes de Desarrollo y de Ordenamiento Territorial de las zonas de Urabá, Occidente y Suroeste de Antioquia. 2002.

Gobierno y Administración
(cartilla #2)

Las luchas, las marchas y las acciones colectivas tuvieron mucha fuerza en la década de 1980. Permitieron el hermanamiento, la comunicación y la solidaridad de todas las organizaciones regionales, que empezamos a construir un mismo proyecto político que ha tenido su mayor logro en los derechos conquistados en la Carta Constitucional. En la década de 1990 como Organización Indígena de Antioquia consolidamos nuestra plataforma organizativa. Hacia afuera ganamos como movimiento social, hacia adentro vimos la necesidad de organizarnos y dimos inicio a la fase de la planificación, pensando en un gobierno indígena fortalecido con los lineamientos del Plan de Etnodesarrollo de 1992.

En Plan estableció cuatro políticas, una denominada Política Administrativa. En ese momento se concibió la política como un instrumento de relacionamiento con el Estado que ahora se veía obligado por el constituyente y las normas internacionales a garantizar una serie de derechos fundamentales para la pervivencia de las comunidades indígenas, además de los que la Constitución concede por igual a todos los nacionales. Esta aparece en el marco de los nuevos planteamientos constitucionales que para aquel entonces encontraba como novedad la estipulación de las Entidades Territoriales Indígenas, ETI’s. La Política Administrativa también se entendió como un ejercicio de apropiación de la técnica administrativa y de racionalidad de la acción pública sobre los asuntos indígenas.

Durante la década del noventa también se desarrolló el Área de Participación, fundamental en la interacción con los Cabildos y otros actores sociales y políticos de la región y el país. Esta Área desarrollo estrategias que poco a poco la fueron acercando al escenario electoral. Fue así como en 1994 el Área de Participación se separó de la OIA para constituirse como la regional de la Alianza Social Indígena, ASI. Esta decisión se adoptó con el ánimo de proteger el proceso de organización social de los vaivenes electorales.

Para el momento en que se escribió el Plan de Etnodesarrollo, el fenómeno del conflicto armado no había afectado significativamente a nuestras comunidades: Pero al emerger el paramilitarismo; nuestros territorios entran a ser disputados y nuestros gobiernos se debilitan debido a las presiones de estos actores armados. Bajo estas circunstancias el ejercicio de la autonomía se vio seriamente limitado, teniendo como impactos negativos la muerte, el desplazamiento forzado, la desaparición forzada, el confinamiento, los bloqueos alimentarios, la imposibilidad de ejercer la jurisdicción propia y el control territorial, entre otros derechos vulnerados por todos los actores en contienda.

Conciente de este cambio de contexto, el 6° Congreso determinó la creación del Programa de Derechos Humanos y Participación mientras se desarrollaba el proceso de Ajuste Estructural. El Programa llevó a cabo estrategias muy importantes para la pervivencia de nuestras comunidades, estrategias como frente al fusil la palabra, que orientó la labor de los comités de paz, la de la diplomacia indígena que permitió denunciar nuestra situación de DDHH y DIH en el país y el exterior; y la de las Zonas de Refugio, que sirvieron de respuesta preventiva frente al desplazamiento. Desde este programa también se empezaron a implementar otras estrategias muy importantes que encuentran un lugar en esta Política Organizativa, como el trabajo con mujeres, con jóvenes y la estrategia comunicativa.

No obstante, el programa era demasiado disperso y el objeto no era claro. Asuntos como el fortalecimiento interno de la Organización, la cualificación del ejercicio de gobierno de los cabildos, la descentralización de la OIA, el ejercicio de control a los líderes, autoridades y al propio Estado. La acción del Programa se había centrado en el trabajo sobre derechos humanos; los otros elementos, vitales para el ejercicio de la autonomía, no encontraban un lugar muy claro. Por eso nos vimos en la necesidad de renombrar el Programa como Gobierno y Administración. La agrupación de los problemas, las alternativas y las definiciones recogidas en los diferentes espacios de construcción participativa nos llevó a determinar que el programa se debe encargar de cuatro temas fundamentales:

Organización y participación
Fortalecimiento zonal
Gobierno, jurisdicción y conflicto interno
DDHH, conflicto armado y paz

  1. Organización y Participación

Nuestra Organización
Nuestro proceso de construcción organizativa lleva varias décadas, en 1985 adquiere su forma actual como Organización Indígena de Antioquia. La OIA nace como un movimiento social y político, de corte reivindicativo de derechos, con perspectiva étnica y soportada sobre los cuatro pilares del movimiento nacional: AUTONOMÍA, TIERRA, UNIDAD Y CULTURA. En el año de 1993 nos acogimos a la figura de asociación de Cabildos, formulada por el Decreto 1088 del mismo año, que le dio el carácter de entidades de derecho público a nuestras organizaciones regionales.

Aunque nuestra Organización es una institución de carácter público, el Estado no aporta ningún recurso para su funcionamiento, salvo los convenios interadministrativos que son celebrados para desarrollar proyectos, que si bien ayudan a generar desarrollo y bienestar, no fortalecen la figura institucional de la OIA. Por tal motivo recurrimos a la cooperación internacional, de quienes recibimos importantes recursos que nos ayudan a construir un desarrollo más equitativo, sostenible y en paz. Es importante aclarar, que si bien nos asumimos como movimiento social y político de comunidades de base, esto no se puede asumir como movimiento político-electoral.

Principales fortalezas de la OIA
Tenemos una Organización que nos ha permitido ganar confianzas entre familias, entre comunidades; tener acceso a la salud; tener nuestros propios maestros indígenas; recuperar parte de nuestras tierras, que estaban en manos de otros. Hoy tenemos más personas capacitadas y preparadas para la defensa de nuestros derechos como indígenas. A través de nuestras luchas a nivel nacional, hemos ganado presencia en muchos espacios políticos y tenemos recursos que antes no teníamos y que a pesar de habernos traído problemas, nos permiten fortalecernos internamente.

En dos décadas de historia, nuestra Organización ha logrado importantes avances en varias materias, lo que le ha merecido un reconocimiento en diversos ámbitos y una muy buena relación con las agencias de cooperación internacional. En estas dos décadas de lucha por un desarrollo con identidad, por la tierra, por la educación y por administrar nuestros recursos, reconocemos como principales fortalezas:

  • Fortalecimiento y crecimiento organizativo a todo nivel; la OIA está en todas las zonas en que hay comunidades indígenas en el departamento de Antioquia.
  • Un proceso de posicionamiento de la educación propia que da cuenta de más de 105 instituciones y más de 130 docentes en todo el departamento.
  • Gestión de proyectos y mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades
  • Desarrollo administrativo y transparencia en el manejo de recursos; se ha organizado un sistema de administración que ha generado la confianza de las comunidades, instituciones y agencias de cooperación internacional.
  • Capacidad de interlocución con distintos actores sociales y políticos, que nos ha permitido generar estrategias de protección a las comunidades, como frente al fusil la palabra.
  • Contamos con técnicos indígenas que aun continúan en procesos formativos; no podemos tener un nivel de autonomía e identidad si no se cuenta con líderes calificados.
  • Los logros en materia territorial, por la vía de la lucha y negociación con el Estado; se han recuperado más de 350 mil hectáreas de tierra para nuestras comunidades.
  • Hemos ejecutado recursos en proyectos productivos y ambientales.
  • Contamos con fortalezas en el intercambio cultural y conocimiento con los otros pueblos indígenas y sus organizaciones.
  • Los recursos de transferencia reconocidos a los Resguardos como entidades territoriales.
  • Fortalecimiento administrativo, financiero y de infraestructura.
  • Los programas de medio ambiente y territorio, de participación y derechos étnicos y el trabajo con género, han sido estrategias fundamentales para los propósitos políticos y de desarrollo de la Organización.
  • La diplomacia indígena ha mejorado el posicionamiento de la OIA y la denuncia de la vulneración de nuestros derechos a nivel internacional.

Debilidades de la Organización
El trabajo organizativo nos ha permitido ver nuestras debilidades, es nuestro reto superarlas y convertirlas en parte de nuestras fortalezas. Y para eso necesitamos construir estrategias comunicativas que permitan reconocer las debilidades al interior de las comunidades, para que nuestro proceso organizativo pueda fortalecerse cada día más. En la actualidad podemos señalar como principales debilidades y amenazas:

  • No contamos con la insuficiente información sobre nuestras comunidades para generar un mayor impacto de los programas y proyectos que desarrollamos en el nivel regional.
  • La OIA ha carecido de una estrategia comunicativa; aunque se han realizado importantes acciones y productos. Pero la falta de una visión más estructural sobre esta herramienta no ha permitido su posicionamiento en la Organización.
  • Hay debilidad en el ejercicio de gobierno en comunidades de todas las zonas del departamento, incluyendo varios cabildos mayores.
  • Los actores armados en los territorios, que no reconocen la autonomía e imponen su autoridad desde la intimidación de las armas.
  • Aunque la OIA ha desarrollado sus estructuras de planeación y administración regional, estos avances son muy dispares en las zonas, observándose en este nivel y el local, baja capacidad de gestión, de administración de recursos –en especial los del SGP–, y de integración de equipos de trabajo.
  • Aún existen muchas comunidades sin tierra, y otras la tienen pero es insuficiente.
  • Fenómenos como la violencia, el desplazamiento y el señalamiento a los líderes han frenado los procesos de cohesión organizativa.

Hay que volver a recorrer el camino
La historia del Movimiento Indígena de Antioquia está en cada líder, por esto es importante una reconstrucción de nuestra memoria organizativa, no solamente en el marco del Movimiento Indígena, sino también en el relacionamiento con la sociedad mayoritaria. Pero este ejercicio no se debe reducir a una mera reconstrucción de la memoria institucional. Es la memoria de las comunidades, de la movilización y organización, es la memoria de viva de todos que nos invita a construir un lenguaje común sobre el movimiento indígena, sobre las apuestas que se vienen construyendo y que configuran movilización social.

Nuestras relaciones con organizaciones hermanas
A pesar de las dificultades y las diferencias, creemos que necesitamos mantenernos unidos porque es la única forma de hacernos visibles y de ganar una posición importante en la defensa de nuestros derechos jurídicos y ancestrales. Somos concientes de que sería un error histórico dividirnos cuando no alcanzamos ni el 2% de la población nacional.

Somos parte activa del movimiento nacional y con él seguiremos construyendo propuestas de vida, dignidad y paz. La ONIC es nuestro escenario madre en estas luchas, seguiremos construyendo y velando porque responda a los intereses de las comunidades indígenas de las diferentes regionales, pero además vemos la necesidad de consolidar y crear espacios que permitan la discusión de nuestra problemática integral, cada vez más diversa. Por eso mantendremos nuestro liderazgo en la dinamización de espacios nacionales de paz de los Pueblos Indígenas, en la Macroregional de Occidente, en la Junta Directiva de la ONIC y en las demás instancias que consideremos pertinentes para la reivindicación de los derechos y el hermanamiento con los demás Pueblos indígenas de nuestro país.

Las relaciones de hermanamiento con otras organizaciones indígenas regionales son fundamentales, y por eso siempre generaremos procesos de intercambio y coordinación de la acción política. El fortalecimiento de nuestra organización nacional, ONIC, tiene que ser una tarea de todos, que tendrá que continuar con el desarrollo de nuestras redes en todos los niveles. Desde esa perspectiva le apostamos al crecimiento de los espacios de relación como el de la Macroregional de Occidente y a todos aquellos que nos permitan compartir análisis de coyuntura y contexto.

Nuestras relaciones con la sociedad civil y la cooperación internacional
Hemos realizado importantes alianzas con los sectores sociales y solidarios que reclaman una política más justa con los más pobres, los más excluidos y los señalados por ser diferentes. Nosotros que reivindicamos la pluralidad y nos sentimos la diversidad misma, queremos continuar construyendo lazos de solidaridad con aquellos que creen en nuestras reivindicaciones, en la construcción de poder popular; con aquellos que creen en la búsqueda de la convivencia por vía del diálogo y de una salida negociada al conflicto armado en Colombia.

Necesitamos continuar con la activación de lazos con los demás sectores sociales y políticos: los sindicatos, campesinos, obreros, otros grupos étnicos, y las ONG’s nacionales e internacionales. Sabemos que las alianzas también tienen momentos y actores específicos por eso hoy reconocemos como aliados importantes en medio del recrudecimiento de la guerra y de la acción de los grupos armados en nuestros territorios a la Iglesia y a la comunidad de las Hermanas de la Madre Laura. Necesitamos, entonces, conformar una Red de Alianzas en donde confluyan todos los actores sociales y políticos, así como los individuos que comparten la causa indígena y buscan la justicia social.

Le apostamos a los espacios que construimos conjuntamente con la sociedad civil colombiana, tal como lo hemos venido haciendo en redes como la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos de Derechos Humanos, la Alianza Post-Londres, la Asamblea de contrapartes de Diakonía, la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz y la Plataforma de Derechos Humanos, Desarrollo y Democracia. También integraremos otros espacios en la medida en que el Comité Ejecutivo considere su pertinencia para el logro de los objetivos de la Organización.

Con respecto a los compañeros que tienen representación en espacios multisectoriales o de entidades y relación con el Estado, le solicitamos al Comité Ejecutivo que implemente un sistema de acompañamiento a su labor de representación, de tal forma que permita llevar a esos espacios las necesidades sentidas de las comunidades, que a la vez sirva para mantener actualizado nuestro contexto organizativo.

La veeduría y el ejercicio del control ciudadano
En el tema administrativo necesitamos que todas las comunidades en lo local conozcamos qué programas se desarrollan, cómo se están invirtiendo los recursos. Informes periódicos en los espacios que la Organización determine, fortalecerían los niveles de apropiación sobre los proyectos. Al mismo tiempo, necesitamos que la administración en los espacios locales y zonales se fortalezca. La asesoría en lo administrativo y organizativo a los gobernadores y comunidades tiene que hacerse de forma más sistemática y oportuna. Es importante que la Organización y las autoridades promuevan el ejercicio de la veeduría como una forma de participación comunitaria en la administración transparente y eficaz de los recursos en todos los niveles y en el cumplimiento de la Política Organizativa y los Planes de Vida.

Alternativas
Es fundamental mantener la unidad y el carácter que ha presentado la OIA como deliberativa, democrática, abierta a la discusión y a la crítica, pues esto posibilita avanzar en nuestros propósitos. La reflexión sistemática sobre el desarrollo y la preservación, las políticas y el papel del Movimiento Indígena en estos contextos de neoliberalismo y globalización debe ser un ejercicio que nos comprometa a todos.

Además de ser una necesidad para la pervivencia, es un ejercicio de memoria con los más de ciento cincuenta líderes indígenas de la región que han perdido la vida a causa de factores asociados a esta guerra y en el marco de nuestra construcción organizativa. Afortunadamente el proceso asociativo ha llegado a comunidades que han soportado hechos de violencia política dramáticos, y gracias a la presencia de la Organización se ha evitado la desaparición de las comunidades dejando a cada familia expuesta a su suerte. Estas son las principales alternativas que planteamos en el 7º Congreso para el fortalecimiento organizativo en diferentes ámbitos:

  • La capacitación en todos los niveles y temas como mecanismo de fortalecimiento organizativo y de compartir el contexto que estamos viviendo.
  • La promoción y recuperación de nuestra identidad y cultura son prioritarios para enfrentar los nuevos retos.
  • La movilización debe ser una acción permanente del Movimiento Indígena y la debemos comprender en un sentido más amplio que el político, porque además de marchas y de la legítima protesta, la movilización implica presencia, hacernos visibles de manera permanente a través de distintas acciones, incluyendo las comunicativas y académicas.
  • La Organización Indígena de Antioquia es una Asociación de Cabildos desde 1993, pero en la actualidad hay muchos Cabildos que no están inscritos en la OIA ni en el Ministerio del Interior, o sólo en uno de ellos, y este es un gran problema que debe ser solucionado.
  • Construir una Agenda Nacional de Resistencia y convocar a la unidad nacional del Movimiento Indígena.
  • Convocar a otros sectores sociales y políticos donde hagamos visible nuestra propuesta organizativa y política. Convocar con la bandera de la salida política negociada al conflicto armado colombiano y superación de la actual crisis humanitaria.
  • Invitar a todos los Pueblos Indígenas a una Minga por la Paz, rechazando todo lo que atente contra nuestros derechos. De igual manera exigir a todos nuestros representantes elegidos por voto popular que apoyen nuestras reivindicaciones en los espacios en los que nos representan.
  • Constituir el Consejo Asesor y de acompañamiento a la OIA. Parte de nuestro proceso de fortalecimiento cultural y organizativo pasa por recuperar nuestros líderes antiguos y los ex-ejecutivos.
  1. Fortalecimiento zonal

Este componente es el encargado de promocionar la construcción de los planes de vida en las zonas y las comunidades, y de instalar un modelo de planeación en lo zonal y comunitario que se refleje en unos buenos niveles de gestión y administración. Se diferencia del componente de Gobierno, Jurisdicción y Conflicto interno en que este último se enfoca en los elementos políticos y de control social.

¿Cómo pensamos el fortalecimiento zonal?
Desde la Organización hemos ganado reconocimiento social y político, esta capacidad debe ser desarrollada por los cabildos en las zonas para que la dimensión de nuestros Planes de Vida, desde la vida comunitaria y la dinámica zonal, orienten nuestras apuestas en búsqueda del bien común, y al mismo tiempo sean herramientas de interlocución y relacionamiento con el Estado en sus diferentes niveles, además de otros actores sociales y económicos.

Esta capacidad a transferir es el resultado de más de 20 años de experiencia adquirido desde la resistencia al modelo de desarrollo occidental y la lucha por el bienestar de nuestras comunidades. Su efecto en lo comunitario debe entonces reflejarse en el mayor compromiso zonal y local; en una gestión política y social que se deba a la base social de nuestra Organización; en la consecución y administración transparente de los recursos; en la definición de prioridades formativas y en la asesoría y acompañamiento técnico y político regional y del liderazgo zonal. Toda esta capacidad tiene que proponerse el cumplimiento de las metas que zonalmente se pactan y que articulan los Planes de Vida, la Política Organizativa y los espacios de negociación e interlocución con el Estado y la sociedad mayoritaria.

Elementos como la administración, destinación y ejecución de los recursos del Sistema General de Participación –SGP–; la conformación y funcionamiento de las veedurías; la presencia de equipos de trabajo zonales; las funciones y compromisos de los cabildos mayores y locales; el ordenamiento de los resguardos; el funcionamiento de los espacios de participación, consulta, coordinación y gobierno; el fortalecimiento y aplicación de la jurisdicción propia; el funcionamiento de los microcentros y la definición de contenidos curriculares con perspectiva étnica; el acceso a servicios de salud propios y apropiados; la formulación, gestión y ejecución de proyectos; la gestión con gobiernos municipales; la definición de prioridades comunitarias y zonales, entre otros elementos, deben ser pensados, planeados y asumidos desde los Planes de Vida zonales y los instrumentos que los desarrollan, para darle coherencia a nuestra existencia singular en aras de ser consecuentes con el mandato de nuestro Congreso. Lo entendemos como el compromiso de la comunidad y las redes existentes en la zona, que responden a los mismos principios políticos en la búsqueda de nuestro Vivir Bien.

¿Desde dónde lo miramos?
El enfoque del Fortalecimiento Zonal es político y social, nace del compromiso de materializar la unidad y la autonomía, y conservar el territorio y la cultura. Queremos contar con un modelo para el desarrollo administrativo y de gestión en las zonas, basado en el recurso humano de las comunidades que previamente han trazado su futuro deseado.

Por esto, el componente de Fortalecimiento Zonal responde a la necesidad de transmisión de los saberes acumulados y a la apropiación de las construcciones técnicas y políticas que desde el nivel regional se logran respecto a la gestión, administración, ejecución y control de acciones, proyectos y demás instrumentos que contribuyen a garantizar la calidad de vida de las comunidades indígenas de Antioquia.

Nuestra principal estrategia para lograr el fortalecimiento de la Organización en el nivel zonal y local, es la formulación de nuestros Planes de Vida. Allí se reconocen las diversas dinámicas y nuestras diferencias étnicas, de forma que permite acciones coherentes a nuestras realidades y posibilidades.

Las comunidades tienen una obligación en el proceso de apropiación de esta Política, porque es el resultado del trabajo de muchos de nuestros líderes y porque reúne los principales intereses de los Pueblos Indígenas en Antioquia, que desde los Planes de Vida procuran constituir y mantener la Organización. Las líneas de la Política se articulan con los Planes de Vida, permitiendo caracterizar nuestros contextos y nuestras metas como Pueblos, planteando alternativas desde y para nuestros comuneros, propiciando la unidad de las comunidades, y consolidando la Organización regionalmente.

¿Cómo estamos?

La Organización ha construido con las comunidades, sus líderes y autoridades tradicionales, alternativas políticas en la búsqueda del mejoramiento de nuestras condiciones y de la calidad de vida de nuestros comuneros. Este proceso es reflejado de manera desigual, entre zonas con liderazgos fuertes, consolidados y legitimados en donde la Organización, las comunidades y los Pueblos tienen mayor articulación, y en zonas con debilidad organizativa, con liderazgos poco capacitados y descontextualizados de sus realidades y condiciones.

El Consejo Regional de Autoridades realizado en Necoclí entre el 3 y el 7 de noviembre de 2006, señaló los siguientes elementos como los más críticos que debe sortear un proceso de fortalecimiento zonal al interior de la Organización:

  • Si no existe unidad en lo local, difícilmente podrá haber unidad en lo zonal y regional.
  • -No existe una comunicación permanente entre los cabildos locales y mayores para la coordinación y ejercicio de gobierno en las zonas.
  • -La falta de una respuesta masiva a los hechos violentos sufridos en las comunidades es muestra de debilidad frente a los actores armados y a las instituciones del Estado.
  • -Algunos líderes entorpecen el fortalecimiento organizativo ya que la formación y capacitación recibidas no se capitalizan en lo comunitario sino individualmente.
  • -La falta de capacidad para administrar y gobernar y el desconocimiento de las políticas de la Organización hacen difícil avanzar en la consolidación organizativa de las zonas.
  • -La dependencia de proyectos en las zonas para el trabajo organizativo hace que la continuidad del proceso esté mediado por la organización regional y no por el compromiso de gobiernos locales y mayores, dejando las necesidades de las comunidades sin atención, esperando a que eventualmente puedan ser intervenidas por nuevos proyectos.
  • Para el ejercicio de gobierno no se han construido planes de inversión ni existen Planes de Vida consolidados que recojan las necesidades y el bienestar deseado por las comunidades y las zonas.

El mandato de nuestras autoridades demanda el fortalecimiento político y organizativo de las zonas, ampliando el acompañamiento de la OIA en los procesos zonales, el cual se debe ver reflejado en una mejor comunicación y un relacionamiento que permita la transferencia de conocimiento desde distintos ámbitos. Es necesario entonces que la Política Organizativa sea leída desde las realidades locales y zonales para que se constituya en elemento fundamental del proceso de construcción de los Planes de Vida.

Alternativas

  • Es fundamental que las comunidades piensen en su futuro y en las apuestas políticas y sociales que quieren capitalizar desde la Política Organizativa.
  • Construir los Planes de Vida de los Pueblos con perspectiva étnica y zonal, que oriente nuestro espíritu y nuestras aspiraciones como Pueblos de la Tierra, Pueblos de la Vida, Pueblos en Resistencia.
  • Proponer planes de trabajo comunitarios y zonales que potencien nuestros Planes de Vida y que concertadamente nos permitan hacer seguimiento a la gestión de nuestras autoridades y líderes.
  • Construir metas zonales a corto, mediano y largo plazo, comprometiendo a todos los comuneros en ese propósito.
  • Generar instancias de control zonal para la gestión y desarrollo de proyectos para que las comunidades no sean engañadas por agentes externos o sus propios líderes.
  • Conformación de un cuerpo de sabios zonales que puedan ser consultados por los cabildos locales y mayores que orienten espiritual y políticamente el desarrollo de los Planes de Vida.
  • Procurar y explicitar canales de comunicación, intercambio, asesoría y apoyo con el nivel regional.
  • Recuperar la memoria como Pueblos, en donde se actualice el valor de nuestros hitos y desenlaces sociales y espirituales que nos ha legado la ancestralidad y nuestras expresiones de resistencia y apuestas por la vida, y los pactos comunitarios que hoy nos identifican como Cabildos y comunidad.
  • Es fundamental la reflexión de los gobiernos y comunidades sobre la formulación de estrategias comunicativas en todos los niveles, al interior de las comunidades, entre cabildos locales y mayores, de lo zonal a lo regional. Que multipliquen los aprendizajes obtenidos en el proceso organizativo y para generar competencias para la interlocución con instancias gubernamentales y organizaciones sociales.
  • Las emisoras indígenas existentes y otras emisoras de las zonas deben servir de canales de comunicación para la educación y la información constante de la base social.
  1. Gobierno, Jurisdicción y Conflicto Interno

¿Cómo lo entendemos?

Autonomía y Gobierno Indígena
Con la Constitución Política de 1991, la autonomía fue consagrada como un derecho fundamental de los Pueblos Indígenas de Colombia, y con ello logramos el pleno reconocimiento jurídico de nuestras autoridades, ya sea por medio de instituciones tradicionales o apropiadas. La autonomía, entendida como la capacidad de regir nuestro propio destino, en nuestros territorios ancestrales es preservada por nuestros gobiernos y líderes legítimos. Es también el reconocimiento de nuestras organizaciones, expresiones de nuestra unidad.

El Cabildo deriva su estatus político y jurídico desde la época de la colonia, con el objetivo de crear estructuras internas de control social en los resguardos y en otras instituciones que ya no existen. El régimen republicano preservó esta forma de gobierno al interior de las comunidades indígenas, y la reglamentó a través de la Ley 89 de 1890, norma que soporta aún la existencia legal de los cabildos. En la medida en que se iba cristianizando o reconociendo territorio a los grupos indígenas, el cabildo se impuso a los nuevos grupos insertos en el marco institucional. Esta estructura de gobierno ha sido apropiada por la mayoría de nuestras comunidades, con todas las dificultades que implica un relevo en las esferas de poder.

Con los cabildos se ha querido construir una forma de gobierno que democratice la autoridad dentro de las comunidades y en un sentido más amplio en los municipios con la estructura de cabildo mayor, en el cual concurre la representación de todas las comunidades indígenas de una jurisdicción local. Aunque el cabildo o la figura tradicional, ejerce como autoridad, el modelo de decisión de nuestras comunidades es asambleísta.

Ley y autoridad propia
Asumimos la autoridad y gobierno propio como la facultad de dictar nuestras propias leyes, determinar nuestro presente y futuro, solucionar los conflictos internos, administrar plenamente nuestros territorios y recursos, y castigar a los compañeros que alteren el orden social. Concebimos la jurisdicción tal como la reconocen los instrumentos internacionales y como lo establece el artículo 246 de la Constitución Política: ‘Las autoridades de los Pueblos Indígenas podrán ejercer funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial, de conformidad con sus propias normas y procedimientos, siempre que no sean contrarios a la Constitución y leyes de la República. La ley establecerá las formas de coordinación de esta jurisdicción especial con el sistema judicial nacional’.

El conflicto comunitario
Los conflictos internos aparecen en diversas manifestaciones: En problemas de distribución de tierras, de propiedad entre familias, de Jaibanismo, intrafamiliares, intergeneracionales, entre otros. Creemos que nuestros conflictos internos los podemos solucionar solos. Reclamamos el derecho de que nuestras autoridades nos orienten y diseñen mecanismos que permitan a los gobiernos locales y mayores resolver los conflictos que se presenten en nuestros territorios. Reclamamos el derecho a resolver las situaciones conflictivas, sin la presión de ningún actor externo. Este es un llamado especial para todos los grupos armados que intimidan nuestras comunidades limitando el ejercicio de nuestro gobierno.

¿Cómo estamos?

El Jaibanismo en las comunidades Embera
En la mayoría de las comunidades Embera es relativamente nueva la aparición del cabildo, en especial en las comunidades de selva y en aquellas que están alejadas de cascos urbanos, que siempre estuvieron orientadas por los mayores, el Nokó o el Jaibaná. Las nuevas estructuras han provocado cambios que generan conflicto entre todos los roles sociales, especialmente entre las autoridades tradicionales y su relacionamiento con los nuevos gobiernos políticos.

Cuando las parentelas empiezan a unirse en cabildos no hay un reconocimiento implícito de la autoridad cabildal. Este proceso desconoció a los Jaibanás, que habían sido las figuras de mayor poder dentro de la sociedad Embera. Ante esta falta de lugar de los Jaibanás en la estructura comunitaria y organizativa, el ejercicio del Jaibanismo se ha venido degradando con falsos Jaibanás y otras prácticas que son consideradas poco éticas, como la proliferación del Jai Kachirua (Jai malo), el cobro excesivo en la realización de trabajos y la negativa de prestar el servicio a la comunidad. Por eso es necesario reflexionar en torno a la posición que debe cumplir el Jaibaná dentro de la Organización y los instrumentos de control de esta práctica, que en todo caso deben ser discutidos, refrendados y ejercidos por los Jaibanás de buen corazón.

Dificultades que tenemos para el control social
Se han presentado varios avances en el ejercicio de la jurisdicción propia y se cuenta con experiencias piloto como la del Centro de Conciliación de Cristianía y los desarrollos sancionatorios y penitenciarios de Polínes; pero la realidad de las 159 comunidades del Departamento es bien distinta. En la práctica, se ha comprobado una gran debilidad en los cabildos locales y mayores para la imposición de sanciones y la resolución de conflictos. Son varios los factores que impiden el ejercicio de la autoridad por parte de los cabildos: La presión de los grupos armados sobre el territorio, impidiendo que los cabildos ejerzan su competencia, imponiendo sus propias leyes y mecanismos aberrantes de sanción; la falta de criterios de nuestras comunidades para elegir a sus cabildantes, resultando como consecuencia cabildos sin reconocimiento, con poca experiencia y en algunos casos, con manifestaciones de corrupción y prácticas poco justas; la falta de aplicación de reglamentos orales o escritos de la comunidad, entre otras. A su vez, se presentan conflictos entre familias, tanto por el poder de gobierno en las comunidades como por el usufructo de los recursos que hacen parte de nuestros territorios.

De otro lado, el Estado colombiano no ha generado un reconocimiento de los gobiernos indígenas en los términos señalados por la Constitución Política. La ley de coordinación jurisdiccional no ha sido expedida por el Congreso de la República, lo que ha permitido una dispersión de criterios para el reconocimiento de la jurisdicción especial, la cual depende de la discrecionalidad del operador jurídico de turno. Con las autoridades administrativas la cuestión es similar, entes nacionales, departamentales y las alcaldías ignoran los alcances de la jurisdicción autónoma, situación que se observa principalmente en la administración de los recursos del Sistema General de Participación (SGP) y en el desconocimiento de la autoridad ambiental de los cabildos.

Es claro que los cabildos locales no están ejerciendo la jurisdicción propia de la forma deseada, en gran medida porque muchas comunidades no cuentan con acuerdos ni reglamentos de control social. No obstante, la falta de cooperación de los organismos jurisdiccionales y del gobierno nacional tiene un papel preponderante, no sólo por la falta de reglamentación concertada de la ley de coordinación, en mayor medida porque no ha facilitado los medios para que las comunidades puedan imponer castigos proporcionales a las faltas cometidas; debido a que no se dispone de espacios apropiados y a que el costo de un recluso indígena es muy alto, razón de que muchos delitos se juzguen pero no se penalicen. En este aspecto necesitamos el compromiso del Estado, a través del INPEC, entidad encargada de la política y el sistema penitenciario, para que los cabildos locales y mayores cuenten con instrumentos para hacer cumplir sus mandatos judiciales. De continuar esta situación, muchos casos de violación de las normas internas de convivencia, no resueltos satisfactoriamente, permitirán que las partes acudan a agentes externos a la comunidad.
Jurisdicción y castigo
Es vital continuar con el proceso de fortalecimiento de una jurisdicción autónoma, mediante la expedición de reglamentos internos, procedimientos de sanción y castigo proporcionales a la falta, así como de distribución de competencias en las comunidades, y entre las autoridades indígenas. En igual sentido, se debe explorar con el gobierno nacional y mediante la ONIC, la expedición de la ley de coordinación jurisdiccional. También es necesario desarrollar otras instancias zonales y regionales de justicia indígena, ya que lo complejo de algunos delitos y otros factores que presionan a cabildos locales y mayores impiden el ejercicio de la autoridad y con ello se debilita la Organización.

Necesitamos que las autoridades sean concientes de sus funciones. Los cabildos están conformados principalmente por miembros de una misma familia, generándose desigualdades al momento de ejercer justicia y tomar decisiones. Por eso es necesario hacer claridad de las funciones de los cabildos mayores y locales, la manera en que debemos coordinar el trabajo, resolver los problemas y hacer los juicios de responsabilidad, que son elementos que deben analizarse durante la construcción de los reglamentos. A pesar de las dificultades tenemos que trabajar por el fortalecimiento de nuestra justicia para conservar autonomía, pues cuando entregamos casos a la justicia ordinaria para juzgarlos estamos renunciando a nuestra condición de autoridades y permitimos que nuestros derechos se restrinjan.

Principales debilidades del gobierno indígena
El interés de la Organización es el de fortalecer los gobiernos propios, para consolidar el ejercicio de la autonomía. Esta misión la seguiremos asumiendo desde el modelo de gobierno que años atrás propusimos, como estructura cabildal, incluyendo los principales órganos políticos de la OIA y los Cabildos Mayores. No obstante, somos concientes que aún falta camino por recorrer para lograr un pleno desarrollo de los gobiernos; es apenas comprensible cuando el modelo es muy reciente para muchas de nuestras comunidades.

Es necesario trabajar en nuestras debilidades para que se conviertan en fortalezas; por eso como Organización nos comprometemos a trabajar para corregir los abusos de autoridad y en otros casos la falta de compromiso con el ejercicio de las funciones de gobierno, el desacuerdo entre líderes y cabildos locales, la poca participación comunitaria, los gobiernos que responden a intereses particulares, la falta de coordinación entre espacios políticos, la falta de controles a los gobernantes, la deficiente capacitación de los líderes.

Pero las comunidades también tienen una gran responsabilidad: Son éstas quienes deben tener claridad del tipo de líderes que están eligiendo para los cabildos, lo que hace necesaria su formación política para que participen en las decisiones que los afectan y exijan a los cabildos el cumplimiento de sus compromisos, e incluso la realización de procesos de responsabilidad.

La administración de recursos y el SGP
Este tema es de gran preocupación para la Organización. No existe un criterio común por parte de las alcaldías frente a la aplicación de la Ley 715/2002, que impone los rubros de inversión de las comunidades, generando una pésima y limitada inversión de las administraciones locales, casi siempre sin consultar los intereses prioritarios de las comunidades integrantes de los resguardos. La Ley trajo otro problema consigo y es la imposibilidad de que los gobernadores puedan compensar económicamente el tiempo que le dedican a los asuntos de gobierno y que no pueden dedicar al trabajo o la producción para su familia, lo que impide mayor compromiso y disponibilidad de tiempo de los gobiernos y la no aspiración a los cargos de personal cualificado. Nos preocupan los malos manejos y apropiación indebida de los recursos económicos, que tienen como interés satisfacer necesidades y ambiciones personales. A esta situación se suma la falta de mecanismos de seguimiento, evaluación y control de la administración y gestión que hacen los cabildos y las propias administraciones municipales.

Es necesario realizar con la participación de las comunidades, procesos de planeación para la inversión de nuestros recursos, de tal forma que estos correspondan a los mandatos de los planes de vida y la Política Organizativa definida por el 7º Congreso, que contribuirán al mejoramiento de la calidad de vida de nuestras comunidades. Hacer seguimiento a la inversión en estos términos es tarea de la veeduría indígena, como órgano independiente de la OIA que busca a través de la participación de los comuneros realizar seguimiento al manejo de los recursos económicos y naturales y al cumplimiento de las funciones de los diferentes órganos de gobierno y administración de la OIA. Teniendo en cuenta las dificultades existentes en los cabildos consideramos la necesidad de fortalecer las veedurías, apoyándolas económicamente y permitiendo que estas puedan analizar y cuestionar la gestión, sin que esto signifique juicio político a los veedores.

Conflictos de género y generación
Se han presentado conflictos por la nueva inserción sociopolítica de las mujeres y los jóvenes, pero su participación en los espacios organizativos nos fortalece. Es necesario generar estrategias que hagan de estos conflictos motores positivos de cambio. Necesitamos iniciativas que tramiten estos conflictos especialmente, porque los niños y ancianos no poseen un lugar visible dentro de la comunidad y la Organización. El gobierno propio debe partir del respeto del saber que tienen los mayores, reconocer su importancia y el papel que juegan en la preservación de la identidad y de su transmisión a las nuevas generaciones.

Una gran preocupación es el incremento de violaciones sexuales que se vienen presentando en varias zonas, y que azota a las diferentes etnias. Este problema debe ser erradicado mediante estrategias de prevención y promoción, la educación sexual y la imposición justa de castigos. Igualmente, la violencia intrafamiliar y el abandono del hogar y de los niños, son problemas en los que los cabildos locales solicitamos apoyo de la Organización en las instancias regionales, con estrategias que fortalezcan la cohesión social y la gobernabilidad de nuestros cabildos, educando y formando para la reconstrucción del tejido social basado en el respeto entre comuneros.

Alternativas para consolidar el gobierno y la justicia indígena

Gobierno:

  • Institucionalizar el encuentro departamental de mujeres indígenas de Antioquia y sus respectivos encuentros zonales, como mecanismo de fortalecimiento del proceso organizativo que se adelanta.
  • Fortalecer y ampliar los niveles de articulación y comunicación entre las diferentes instancias de decisión, en los niveles local, municipal, zonal, ejecutivo y regional.
  • Establecer los canales y procedimientos de control político de parte del Comité Ejecutivo hacia el gobierno local, teniendo como base los mandatos establecidos por el 7° Congreso Indígena de Antioquia y los informes de la veeduría.
  • Establecer el control ciudadano a los recursos provenientes del Sistema General de Participación, la cooperación nacional e internacional, los objetivos, misión y visión de la Organización Indígena de Antioquia, los mandatos del Congreso Indígena y los planes, programas y proyectos, mediante la veeduría local, zonal y regional, la cual debe contar con un reglamento claro.
  • Ampliar y garantizar la constitución de los comités locales de mujeres y potenciar sus niveles de participación en la toma de decisiones de los gobiernos locales.
  • Teniendo en cuenta la falta de legitimidad de muchos cabildos en Antioquia consideramos que una de las principales tareas es determinar claramente un perfil mínimo para postularse como gobiernos buscando elegir líderes con compromiso organizativo, conocedores de los problemas comunitarios, concientes de su papel en el fortalecimiento organizativo.
  • El gobierno indígena tiene que fortalecer la buena utilización del territorio, para que no haya cultivos de uso ilícito que patrocinen las actividades de narcotraficantes y/o actores armados. Esto implica que tenemos que buscar formas de trabajo dentro de las comunidades para que los jóvenes aseguren su autonomía alimentaria y sostenimiento interno.

Conflicto interno:

  • El Congreso llama a fortalecer y seguir desarrollando los alguaciles indígenas en cada comunidad, como instrumento del gobierno indígena para garantizar el control social interno y la respuesta adecuada a los actores del conflicto armado.
  • El Comité Ejecutivo debe promover la creación de un Consejo Supremo de Jaibanás integrado por los más representativos, escogidos por ellos mismos y que se encargue de reglamentar y supervisar las prácticas Jaibanísticas. Debe ser integrado por Jaibanás muy poderosos y de buen corazón de tal forma que este órgano tenga la suficiente fuerza y capacidad para ejercer control disciplinario frente a los Jaibanás que actúen de mala fe y para resolver estos conflictos en nuestras comunidades.
  • En la lucha contra la impunidad en casos de violaciones sexuales y violencia intrafamiliar, corresponde facilitar los niveles de organización de mujeres y jóvenes, para que con el acompañamiento del Comité Ejecutivo, asuman un papel de liderazgo y presión a fin de que se impongan las sanciones respectivas a los infractores. Igualmente, el 7º Congreso exhortó a los cabildos para que ejerzan justicia en estos casos, y erradiquen esta vergonzosa problemática.
  • Necesitamos escribir nuestros reglamentos para garantizar su aplicación, pero reconocemos que todas las comunidades tienen reglamentos orales que se tienen que aplicar, por esto no es necesario que las acciones a castigar y sus penas se encuentren por escrito. Igualmente sabemos que los delitos se pueden ampliar si las comunidades así lo exigen: Por eso los nuevos delitos y conflictos comunitarios deben ser juzgados por nuestros cabildos y las asambleas comunitarias cuando estos no actúen.

Justicia indígena:

  • Participar activamente en la discusión de la reforma a la justicia que adelantará el Gobierno Nacional.
  • Desarrollar una propuesta de coordinación con la justicia estatal, en desarrollo de la reglamentación del artículo 246 de la Constitución Política, que consigne los puntos de vista de la justicia indígena.
  • Gestionar recursos para la implementación, ampliación y fortalecimiento de la Escuela de Gobierno Indígena que consolide la justicia propia con la formación de hombres y mujeres que orienten la tramitación y resolución de los conflictos internos, los mecanismos de justicia indígena de nuestros planes de vida, desarrollados por los cabildos y la interlocución con la justicia estatal.
  • Reflexionar y gestionar alternativas para el castigo proporcionales a las faltas cometidas. En igual sentido, avanzar en la discusión sobre la construcción de un Sistema de Jurisdicción Regional para el fortalecimiento de la autonomía.
  • La vinculación en la guerra de cualquiera indígena (tanto a grupos ilegales como al ejército, en calidad de combatientes o informantes), es una infracción grave a la ley indígena; en consecuencia, esas infracciones en todos los casos deben ser juzgadas por nuestras autoridades. Exigimos a todos los actores armados que nos devuelvan a los jóvenes que han sido reclutados voluntaria o forzadamente para que los juzguemos según nuestra ley y se reintegren a la vida comunitaria.
  1. Derechos étnicos, conflicto armado y paz

Desde dónde lo miramos
Sin negar los derechos que cada uno de nuestros comuneros posee como sujeto individual, todos los pueblos indígenas concebimos nuestros derechos como un todo indivisible acorde con una visión colectiva y comunitaria de nuestra existencia. Para ilustrar esto, los catíos dicen en lengua propia, embera dua’naita, Estar Bien, definiendo de esta forma la satisfacción de todos los derechos. Así, territorio, cultura, autonomía, organización, medicina tradicional y educación propia, no son más que elementos integrantes al derecho a nuestra vida y pervivencia como pueblos.

Principales dificultades internas para el ejercicio de los derechos
Las comunidades poseen facultades jurisdiccionales y administrativas que aún no han concretado en unas políticas internas para satisfacer los derechos a la vivienda, la salud, la educación, a la propiedad colectiva y a una posesión equitativa de la tierra. Todavía no contamos con metodologías, indicadores y sistemas de información que nos muestren el estado de satisfacción de nuestros derechos.

No contamos con un sistema de información, valoración, análisis y seguimiento a las violaciones a los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario. Esta carencia limita nuestra capacidad de denuncia y exigibilidad al Estado, así como nuestra capacidad en la toma de decisiones e implementación de políticas de protección. Algunos derechos que vienen siendo vulnerados por causa del conflicto, y que deben ser garantizados por el Estado, no son exigidos por no contar con nuestro sistema de información. Podrían ser atendidos de mejor manera si la información llega al Comité Ejecutivo, las autoridades locales y zonales, y se establecen acciones de gestión y presión ante el Estado para hacer cumplir tanto las obligaciones legales y constitucionales, como la Política Pública.

La debilidad en el ejercicio del gobierno local, sobre todo en su función de aplicar justicia, ha mantenido un serio problema de legitimidad para conformar, impulsar o capacitar a los consejos de paz y alguaciles, pues éstos sólo operan debidamente si toda la comunidad respeta su función. Los comités de paz zonales y locales no han sido constantes en su funcionamiento, al igual el cuerpo de alguaciles no ha contado con estrategias como la de la Guardia Indígena de nuestros hermanos del Cauca, para nuestra protección frente a los actores armados.

El conflicto armado y la paz

Cómo los entendemos
Los desafíos de los Pueblos Indígenas frente al conflicto armado y frente a la violencia política deben verse a la luz del carácter de la guerra interna y de los impactos causados. Una mirada que se centre exclusivamente en los impactos nos reduciría solamente a víctimas del conflicto olvidando el papel y compromiso que como sujeto político tenemos a partir de lo que somos: Movimiento Indígena con la búsqueda de la paz y la salida negociada al conflicto armado colombiano.

Pero con las acciones militares que desarrollan los grupos armados FARC, AUC, ELN, narcotraficantes y Fuerza Pública, principalmente, se ha debilitado sensiblemente nuestro tejido social, al emprender acciones de guerra contra nuestros líderes, comunidades y territorio, ocasionando pérdidas irreparables e invaluables, al resquebrajar la cultura, pilar fundamental de nuestra existencia y debilitando la plataforma política, que consolidada a través de años de lucha, nos caracteriza como uno de los sectores sociopolíticos que ha logrado más conquistas y reivindicaciones frente al Estado y la sociedad colombiana, tanto por las vías legales, como de hecho. Recurrentemente hemos marchado junto a otras organizaciones indígenas, sindicatos y asociaciones que se oponen a las políticas neoliberales, la clase que lo sostiene y a quienes alimentan la dinámica de guerra.

Mientras el conflicto persista es necesario mantener los esquemas de protección adoptados por las organizaciones y comunidades indígenas, los acuerdos tácitos o explícitos de no agresión, el rechazo al reclutamiento, fortalecer los comités de paz y la creación de zonas de refugio y el diseño de políticas que hagan frente al desplazamiento.

No podemos dejar que la situación permanente de zozobra y terror a la que estamos sometidas las comunidades indígenas del país, y nuestros compañeros campesinos, afrocolombianos y obreros se perpetúe, generando los negativos efectos que hasta ahora hemos soportado, representados en la violación de los derechos humanos, el reclutamiento forzado, el desplazamiento, el bloqueo de la vías de acceso y de suministro de alimentos, la militarización de los territorios y el señalamiento de nuestros líderes.

Cada acción violenta contra nuestras comunidades o sus miembros desestabiliza la capacidad política que estamos construyendo y desde donde podemos ejercer la soberanía popular de los pueblos indígenas. Ante esta situación ejercemos nuestra autonomía con el propósito de hacer valer nuestra voluntad de no querer armarnos, de estar tranquilos en nuestra tierra, de querer Morirnos de Viejos.

Consideramos la interlocución humanitaria como un mecanismo que permite zanjar diferencias y concertar acuerdos mínimos que nos garanticen la pervivencia en nuestros territorios. En el contexto de nuestra historia organizativa, este mecanismo ha permitido la ampliación de la base social del Movimiento Indígena, ha sido incluido en distintas agendas públicas, ha posibilitado el acercamiento a otras plataformas sociales y se constituye en el eje de resistencia a la guerra: Frente al fusil la palabra.

Reiteramos la necesidad de hacer de nuestros territorios zonas de paz y respeto a los derechos fundamentales y recordamos a todos los actores de la guerra los acuerdos implícitos y explícitos que se han pactado a lo largo de nuestra historia, y que siempre han tenido como fundamento el respeto a nuestra integridad y autonomía. Queremos que se respete nuestra jurisdicción y el derecho legítimo que reconoce a los pueblos indígenas como patrimonio de la humanidad, no queremos que bajo el manto impune del conflicto se nos siga masacrando y desplazando de nuestros territorios, no queremos el exterminio de nuestras culturas, nuestro trabajo esta comprometido con la vida, a través del fortalecimiento social y político de nuestras comunidades.

Exigimos al Estado que cese las fumigaciones aéreas sobre nuestros territorios. No estamos de acuerdo con los cultivos para usos ilícitos. Aunque estas plantas las respetamos por ser sagradas para otros pueblos, no hacen parte de nuestra cultura y por eso las rechazamos dentro de nuestro territorio, ya que cuestionamos su tráfico en los términos en que los impone el mercado. Pero estamos menos de acuerdo con esparcir veneno sobre todos los seres vivientes de un territorio. Hemos sido testigos del mal que esta política le hace a toda la tierra, a las plantas, a los animales y a los humanos, de ahí que rechacemos rotundamente las fumigaciones aéreas.

Alternativas de resistencia a la guerra

  • Vemos necesario participar activamente en la formulación de una agenda de paz y una salida negociada al conflicto armado colombiano desde la sociedad civil.
  • Es necesaria la consolidación de un observatorio nacional de Derechos Humanos para Pueblos Indígenas que obedezca a las particularidades étnicas. El montaje y desarrollo del observatorio estará a cargo de CECOIN.
  • Mantener y desarrollar la política de interlocución con todos los actores armados.
  • Adoptar una propuesta de formación, capacitación y preparación para la resistencia y la defensa de la autonomía que permita a las comunidades actuar de manera unificada y coherente.
  • En la formulación de Planes de Emergencia, es decir, los Planes que indican cómo responder a cada problema y situación crítica producida por el conflicto, se debe priorizar la construcción y fortalecimiento de las zonas de refugio, el apoyo a las comunidades sin territorios legalizados y los sectores jóvenes de la comunidad.
  • Establecer inmediatamente el Congreso Indígena y Popular con la misión de asumir, abordar y profundizar los temas que convocaron la Gran Minga como escenario para construir y consolidar el proceso hacia el plan de resistencia para la vida de los Pueblos.
  • Facilitar y acordar con las otras organizaciones, los mecanismos que permitan en el mediano plazo, la creación del Tribunal Permanente de los Pueblos.
  • Necesitamos activar los lazos de hermandad y solidaridad con los demás sectores sociales y políticos, los sindicatos, campesinos, obreros, otros grupos étnicos, las ONG’s nacionales e internacionales.
  • Implementar en el corto plazo, un sistema de comunicación e intercambio autónomo y permanente de los Pueblos para la verdad y la vida.
  • Establecer y conformar una Misión Diplomática y autónoma de los pueblos que represente a las organizaciones y procesos populares en gestiones diplomáticas en el ámbito internacional, con representación y mandato desde comisiones internacionales establecidas al interior de los procesos y Movimientos Indígenas y Populares.
  • Deben conformarse los Consejos y/o Comités de Paz en las distintas zonas y comunidades, para que lideren la respuesta al conflicto. Estos Consejos deben estar constituidos por personas responsables, principalmente líderes maduros y autoridades tradicionales que apoyen a los gobernantes en estas tareas.
  • Los alguaciles y las guardias indígenas deben ser preparadas políticamente para que puedan aplicar las orientaciones de las autoridades y de la OIA en su conjunto, para elevar el nivel de responsabilidad y capacidad en las respuestas a las necesidades de los conflictos internos y en la capacidad de interlocución; por eso estos cuerpos deben ser reforzadas por líderes maduros, formados y de mucha confianza política ante las comunidades.
  • Se deben identificar las zonas críticas en materia de conflicto armado, para priorizar en ellas la concentración de apoyo, asesoría y acompañamiento en materia de Derechos Humanos, formación política y presencia organizativa.
  • La producción de alimentos y la política de autonomía alimentaria son prioritarias para la resistencia a la guerra. Todas las comunidades y todas las familias deben comprometerse en la producción de alimentos, de modo que en tiempos de escasez haya disposición de un mínimo de alimentos para todos; es fundamental generar esta cultura en todas las zonas, y en especial en aquellas donde aún no han sentido con fuerza el conflicto armado o en aquellas donde hay un desorden social caracterizado por el despilfarro de recursos por parte de los padres de familia.


Cultura y Educación
(cartilla #3)

La Política de Cultura y Educación asume el desafío de volver a recorrer el camino, de retornar al pasado, a lo básico y fundamental, para que la vida de los pueblos indígenas sea hoy y mañana más digna y mejor que antes. Este es el reto que nos propusimos en 1992 cuando pensamos que lo más favorable era avanzar hacia un período donde pudiéramos pasar de la promoción organizativa a la consolidación del Movimiento Indígena, reivindicando tierras y derechos.

La educación es una estrategia política y de acción colectiva frente al Gobierno Nacional que nos permite plantear la educación que queremos como pueblos. La educación indígena se enmarcó en la política cultural del Plan de Etnodesarrollo de 1992 de la OIA y así lo reafirmó la comisión de educación en el Consejo Regional de Autoridades Indígenas de Antioquia, realizado en Dabeiba en el año 2002. Esta educación parte de las realidades, necesidades y contextos de los Embera, Tule y Senú, que le aportamos a la construcción de un modelo educativo bilingüe e intercultural, que garantice la continuidad y permanencia de los pueblos indígenas dentro de la cultura universal.

La proyección del Plan de Etnodesarrollo de 1992 fundó su propósito en transformar o reforzar las dinámicas económicas, la organización social y la identidad cultural. La estrategia principal fue comprender el estado actual de los pueblos indígenas de Antioquia, para obtener así una imagen real de nuestras necesidades y expectativas, que serían proyectadas en el tiempo a fin de prever los escenarios donde posiblemente se desenvolverían.

Antecedentes y planteamientos que siguen siendo válidos por el cambio continuo al que somos sometidos desde el exterior; realidad que nace del obligado intercambio que estamos experimentando y que cada vez más se expresa de manera creciente, especialmente en la población joven, y se manifiesta como un elemento desencadenante de conflictos internos que están amenazando nuestras comunidades en todos los sentidos.

Consolidar hoy la política cultural y educativa es urgente, tanto más si se piensa en lo apremiante que resulta orientar el cambio cultural actual; cosa para la cual son necesarias estrategias de fortalecimiento organizativo que se fundamenten en la educación, de modo que se pueda detener nuestro debilitamiento cultural y podamos continuar consolidando a la OIA como comunidad de ideas, acciones e intereses comunitarios con sentido de identidad, pertenencia, dignidad, autonomía; capacidades y decisiones que tienen que pasar por la formación y capacitación.

Son la cultura y la educación las que buscan, desde parámetros propios, que la socialización se realice conforme a nuestras necesidades y expectativas, propiciando un intercambio cultural que no nos cause efectos negativos; desafío que recae sobre la educación pero involucra a todos los ámbitos e instancias que constituyen el entramado de nuestras comunidades.

Así, todas las políticas organizativas de la OIA tienen por referente común la cultura y la educación, que se materializan en la formación y capacitación del recurso humano que requieren nuestros pueblos.

La cualificación y desarrollo del recurso humano ha sido y es una apuesta de la OIA y una acción educativa que ha significado avances en dos sentidos, básicamente: Formación y capacitación de gobernantes y formación y capacitación de docentes.

De otro lado, la formación y capacitación de docentes, realizada dentro del marco de la escuela formal, se inició con la profesionalización de los maestros indígenas que se sumaron a este proceso; los cuales terminaron siendo titulados como bachilleres pedagógicos hacia los años 1994-1996. De aquí en adelante, y en pro de la mayor cualificación de éstos, la Organización estableció alianzas con universidades públicas y privadas, gestiones de las que han derivado varios diplomados y la licenciatura en etnoeducación, convenida con la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB); de la que se gradúan en 2007, 44 estudiantes.

Esta política se orienta a partir de los cuatro componentes que presentamos a continuación, que constituyen un nuevo reto para la cultura y la educación, que en el fondo lo que buscan es fortalecer nuestra identidad y la reconstrucción sociocultural como Pueblos.

  1. Identidad cultural

¿Cómo entendemos la cultura?
Para los pueblos indígenas, cultura es pensamiento, es nuestra manera de concebir el universo, de ver la vida, es el sentido que le damos a la existencia del hombre y del mundo, es el imaginario que tenemos de bienestar.

Occidente ha asociado la cultura a nuestros collares, vestidos o vivienda, en otras palabras, a la forma que asume este tejido de concepciones que constituye nuestro pensamiento, lo que nos hace indígenas, hombres cohesionados alrededor de una cosmovisión, y ese es sólo el ropaje que nos ponemos; nuestra esencia está en nuestros mitos, en nuestros rituales, en las costumbres que guían nuestro relacionamiento cotidiano con los otros hombres y con la naturaleza.

La conciencia de la cultura y el ordenamiento de nuestra vida alrededor de sentidos y no de razones, podría sintetizar lo que significa identidad.

Sabernos seres hermanos de la naturaleza y de los otros hombres... saber nuestro origen... sentir amor por la Madre Tierra que nos acuna, nos alimenta y nos protege... tener el corazón libre de ambición y egoísmo... contemplar y aprender de la perfección del universo y obrar movidos por valores y no por leyes, normas o temores al castigo... todo esto es cultura, toda esa es nuestra riqueza. La savia que nos da la vida.

Podrán cambiar nuestros ropajes, nuestras viviendas, muchas cosas... pero si todo ello corresponde a una decisión conciente y responsable que no transforma nuestra esencia, el pensamiento que nos sostiene, nuestro vínculo ancestral, seguiremos siendo nosotros, Pueblos de la vida, Pueblos en resistencia.

¿Qué es identidad?
Nuestra identidad como pueblos indígenas es una construcción permanente y una reflexión de nuestra historia y la de nuestros antepasados, de cómo hemos vivido en nuestros territorios, cómo nos hemos relacionado con la naturaleza, cómo hemos conformado sociedad a través de nuestros mitos, las formas de gobierno, los sistemas de salud, la música y todos los conocimientos propios.

Nuestra identidad también se constituye en la manera como podemos relacionarnos con otros mundos, buscando mantener la autonomía y conservar la unidad. No es rígida, es flexible y se fortalece en la relación con los otros y en la capacidad que tenemos de adaptarnos a las circunstancias, para hacer de las adversidades fortalezas que permitan la pervivencia de nuestras culturas y donde la identidad sea constitutiva de nuestros deseos, de lo que queremos seguir siendo hoy y siempre. Quienes somos, como pensamos, con que valores y pensamientos actuamos y nos relacionamos con los demás. En este sentido es importante que cada uno de nosotros se pregunte quién es, cómo piensa tanto individual como colectivamente, con qué valores y pensamientos actúa y se relaciona con los demás.

¿Desde dónde lo miramos?
Para entender el universo que las otras culturas llaman indígena, es necesario ligar nuestra esencia, que es cultural, con nuestros deseos de mantenernos dentro de unos referentes identitarios y étnicos en los que nos reconocemos diferentes respecto de otros grupos humanos. En la medida que nos hemos relacionado directa e indirectamente con otras culturas.

Esta relación históricamente desigual nos ha llevado a dialogar en un mismo idioma: El castellano; comercializar a través de un mismo sistema: El capitalismo; a pesar de las promesas compartimos un mismo sistema escolar, institucionalizado por el Ministerio de Educación Nacional, y además nos sentimos atraídos por otras formas de esparcimiento que están asociadas con espacios urbanos y citadinos que por fuerza de necesidad hemos aprendido a recorrer y a habitar.

Estas relaciones con personas de la cultura mayoritaria, a las que los Embera llaman kapunía, los Tule waga –y los Senú, a lo sumo los denominarán cachacos o paisas, pues perdieron su lengua propia–, trae consigo desafíos y retos que los indígenas estamos llamados a afrontar si queremos persistir en la lucha por nuestra identidad como Pueblos ancestrales.

El principal reto es establecer políticas y estrategias para que el relacionamiento con occidente no siga siendo dominante ni arrasador. Una de las estrategias que la Organización Indígena de Antioquia propuso en el Plan de Etnodesarrollo de 1992, es la conocida como Política Cultural. Dicha política ha tenido como objetivo ayudar a controlar el cambio social en las comunidades, estableciendo parámetros acerca del modo como se debe realizar la socialización deseable y las relaciones equitativas con la cultura mayoritaria. Para mantener viva esta política cultural en la que debe prevalecer el reconocimiento y la defensa de las vidas y las identidades indígenas, las comunidades necesitamos construir en nuestros Planes de Vida nuevos parámetros y formas de enfrentar los posibles cambios, la unión de diferentes prácticas culturales y el mestizaje que muchos de nuestros compañeros están concibiendo y efectuando.

Los pueblos indígenas reconocemos que si bien la sociedad mayoritaria ejerce una presión fuerte sobre nuestras culturas, al mismo tiempo en nuestras comunidades hay presiones internas que avanzan hacia la sobrevaloración de dicha cultura. De ahí que la política cultural sea la directriz que ayude a conciliar, a buscar términos medios y equilibrados en estas relaciones. En otras palabras esta política es como el corazón que debe movilizar toda nuestra forma de sentir, actuar y hacer para la transformación, la reconstrucción de nuestros pueblos.

En este sentido, la política parte de dos interrogantes esenciales para nuestra resistencia política: ¿Qué proponemos para que haya un verdadero control al cambio cultural, de manera que no se continúe afectando negativamente a cada uno de nuestros Pueblos: Embera, Tule y Senú? ¿Cómo de manera conciente y real nos debemos apropiar de lo nuestro y de lo positivo de afuera, en beneficio y fortalecimiento de la identidad cultural?

De ahí que nuestro enfoque sea la reconstrucción, revaloración y reafirmación de lo que somos y queremos seguir siendo como indígenas. Esto se materializa en un conocimiento efectivo de nuestra historia como pueblos indígenas, nuestra cosmogonía que implica formas de pensar y sentir diferentes a lo que occidente ya tiene medido y estandarizado en sus teorías. Por eso debemos concretar posturas claras frente a lo que queremos ser como comunidades.

No obstante, el conocimiento de nuestra historia no es suficiente. ¿De qué nos sirven nuestros mitos si no los reconsideramos en nuestro presente? ¿De qué nos sirven nuestros sabios e historiadores, que en efecto son guardianes de nuestra cultura, si no tienen una relación fluida con la comunidad ni con el afuera?

La historia y el mito indígena sin proyección, nos sirve sólo para recrearnos en el pasado. Volver a pintarnos, danzar y cantar, según nuestras tradiciones, alrededor de despojos que la guerra ha dejado en nuestros territorios, tampoco es el camino que recorrerían nuestros ancestros. ¿Cuáles son entonces los caminos? Consolidarnos fuertemente en la política cultural con una postura crítica a cambios que se nos imponen y a los que aspiramos para cada Pueblo: Embera, Tule y Senú.

La política cultural debe ser, pues, pilar, y a su vez eje transversal de todos los programas que desarrolla la Organización Indígena de Antioquia, direccionando éstos hacia el fortalecimiento cultural a través de la participación de agentes culturales (Jaibanás, historiadores, sabios, maestros etc.), que ayuden a generar procesos de construcción y dinamización de los espacios comunitarios, así como también a establecer nuevos escenarios de diálogos intergeneracionales.

La política cultural debe a su vez, mantener y alimentar la construcción de los Planes de Vida, establecer lineamientos para efectuar la formación de investigadores indígenas que analicen las relaciones interculturales y propongan proyecciones al interior de la misma, y concederle a la mujer un papel preponderante como ser generador de vida y como vínculo esencial entre las viejas y las nuevas generaciones, promoviendo las prácticas culturales propias que le den un sentido comunitario y de unidad a nuestras vidas.

¿Cómo estamos?

Actualmente nuestros pueblos indígenas se encuentran en una crisis cultural debido a la pérdida de valores, principios y al desuso de leyes ancestrales que en el pasado le daban orden a nuestras comunidades.

En nuestro presente ya no le creemos a nuestros viejos ni escuchamos sus consejos, no se practican los ritos, las fiestas de hermandad y sana convivencia. Andamos desordenados, desobedientes e irrespetuosos de nuestra cultura que implica nuestras creencias espirituales, nuestra lengua, costumbres y tradiciones. Cada día queremos darle más valor a lo de afuera importándonos menos lo nuestro, lo propio que es lo que nos ha permitido sobrevivir y ser Pueblos Indígenas.

Nuestros viejos, adultos, jóvenes y niños están separados por las fronteras propias de cada generación. Cada grupo generacional está desarticulado del resto: Los viejos se tornan desconfiados y culpan a jóvenes por pensar distinto, los adultos descuidan a sus jóvenes y se ocupan poco de sus niños. Los jóvenes compiten en conocimientos y habilidades con sus líderes y sabios y esperan ganar reconocimiento en ámbitos no comunitarios; los padres sueñan con unos hijos que hablen un perfecto castellano y que dominen las matemáticas para que sean recibidos en colegios no indígenas. En algunos colegios no indígenas desconocen lo que hemos sido y somos y nos hacen olvidar toda conexión con nuestro universo. Por lo tanto en la comunidad no existe confluencia de intereses sobre lo que queremos como Pueblo indígena.

Nuestros maestros indígenas no son apoyados plenamente por las comunidades cuando impulsan actividades de recuperación cultural y en algunos casos no están interesados en replicar su cultura. Quienes tienen otros conocimientos sobre nuestras tradiciones no han vuelto a contar nuestra historia, por eso se viene perdiendo la memoria oral.

Es importante que tomemos otro camino. Si no queremos ser indígenas y nos avergonzamos de nuestros rostros y de nuestros viejos, definamos y planteemos qué es lo que queremos ser y seguir siendo de ahora en adelante.

Alternativas
• Elaborar comunitariamente los parámetros de nuestra política cultural para evaluar críticamente los cambios por los que nuestras comunidades indígenas están pasando.
• Articular la política cultural a nuestros Planes de Vida para ser socializada e incorporada a los cinco programas de la OIA. Así, todas las actividades que se programen deberán estar en consonancia con el control del cambio social y con el afianzamiento de aquellos patrones de cambio requeridos por las nuevas realidades que atraviesan las comunidades indígenas.
• Avanzar en la construcción de estrategias de comunicación efectivas con nuestras autoridades tradicionales e historiadores para construir los referentes de la cosmogonía Embera, Tule y Senú. Pues sin la comprensión de nuestra cosmogonía occidente seguirá imponiéndonos sus formas de pensar y vivir.
• Adelantar programas de rescate y fortalecimiento cultural desde el espacio familiar, educativo, organizativo, territorial y político, haciendo énfasis en que preservar nuestra cultura es un asunto de todos.
• Construir procesos culturales para disminuir la brecha generacional en nuestros Pueblos a través de los diferentes programas que maneja la OIA, partiendo de concertaciones comunitarias en las que las mujeres sean llamadas a transmitirles a sus hijos los valores propios de cada etnia Embera, Tule y Senú.
• Realizar capacitaciones constantes a los agentes culturales de las comunidades, que permitan rescatar, recrear y dinamizar la cultura para asegurar nuestra pervivencia como Pueblos Indígenas.
• Las propuestas de investigación dentro de las comunidades deben ser avaladas, ejecutadas y evaluadas por las mismas, ya que son nuestro patrimonio intelectual y cultural.
• Retomar la política de la OIA que controla la realización y participación de la investigación académica en las comunidades indígenas, además de sancionar el uso inadecuado de la información obtenida.
• Realizar un diagnóstico para medir en qué grado de deterioro se encuentra la cultura de los pueblos indígenas de Antioquia en cuanto a la lengua, usos, costumbres, pensamientos, tradiciones, mitos y leyendas. Y a partir de esto iniciar procesos de recuperación, valoración y fortalecimiento de la identidad cultural.
• Las políticas educativas deben ser replanteadas para que conduzcan a la reafirmación de la identidad en y desde espacios educativos con proyección a todos los espacios de la vida comunitaria.
• Que los programas de cultura indígena sean incluidos dentro de los planes del comité departamental de cultura, para ser tenidos en cuenta en la planeación de las políticas culturales en Antioquia y sus municipios.
• Institucionalizar en cada comunidad la semana de las culturas y de las identidades a fin de rescatar y fortalecer las expresiones culturales y artísticas: Canto, baile, comida tradicional, juegos, mitos, leyendas, adivinanzas.
• Desarrollar un proyecto institucional que implemente este componente a través de los siguientes elementos:

  • Investigación endógena: Histórica, lingüística


Socialización individual y comunitaria

  • Encuentros interculturales: Intercambio de experiencias para evaluar constantemente qué tipo de interculturalidad estamos construyendo.
  • Eventos sociolingüísticos: Recuperación de la memoria oral


Expresiones simbólicas y gráficas
Mitos y leyendas tradicionales
Sistema de escritura propio y apropiado

  • Territorio y pensamiento:


Formas productivas tradicionales, apropiadas y tecnológicas
Medicina tradicional
Cosmogonía territorial
Identidad territorial
Hacer de las expresiones artísticas y culturales espacios de convivencia donde se encuentren y dialoguen los niños, los jóvenes, los hombres, las mujeres y los viejos

• Que el Instituto Departamental para la Educación Indígena –INDEI– dentro de su política formativa direccione proyectos que permitan el proceso investigativo para preservar y proteger el patrimonio intelectual y cultural de los Pueblos Indígenas. A su vez estos proyectos deben ser incluidos en las políticas y los planes de inversión departamental.

  1. Educación

¿Cómo la entendemos?
En torno a la educación propia hay múltiples concepciones, según nuestros grupos étnicos, su cultura, contexto, necesidades y expectativas, realidad que nos acerca a definirla como un proceso social permanente donde las culturas mismas, concientes de sus diferencias, asuman sentidos y significados para dar explicaciones y respuestas a la realidad del mundo en que vivimos, desde donde generamos conocimientos, valores y actitudes que preparan al individuo para asumir libremente sus procesos de desarrollo individual y colectivo.

La dimensión fundamental de la educación es proporcionar a la pedagogía elementos conceptuales y metodológicos más aplicables a los contextos de nuestras comunidades indígenas, en los que intervienen procesos de análisis y reflexiones pedagógicas e investigativas de los referentes: Culturales, históricos, lingüísticos, territoriales y de recursos, formando así un tejido de elementos propios y apropiados que nos permita establecer una relación intercultural y bilingüe.

Así la interculturalidad y el bilingüismo son principios fundamentales y características importantes de la educación porque parten del reconocimiento de la diversidad cultural y la lingüística que buscan generar procesos de cambio, respeto y diálogo de saberes que conduzcan a la autonomía y que resistan a los órdenes establecidos por la sociedad mayoritaria.

El valor y el respeto por la cultura y la dignidad humana es el referente que permite a los grupos sociales decidir sobre el manejo de los propios recursos por esto buscamos desde una educación propia transformar las relaciones de poder que se han establecido entre nosotros y la sociedad nacional.

Para esto necesitamos saber qué entendemos por educación indígena o educación propia, qué entendemos por educación bilingüe e intercultural, qué es lo propio y apropiado y qué responsabilidades estamos asumiendo para impulsar la educación que queremos con autonomía y calidad respecto del mundo occidental.

Educación Propia

Los Pueblos Indígenas hemos venido reflexionando respecto a nuestra educación indígena o educación propia. La consideramos un consenso social que le otorga sentido a nuestras formas tradicionales de transmitir, conservar, reproducir y construir la cultura dentro de nuestras mismas comunidades.

Es decir, la educación indígena o propia para nosotros son aquellos mecanismos básicos que forman para la pervivencia cultural del grupo, en los que se construyen los elementos necesarios para seguir recreando nuestra historia. Educarnos desde lo propio nos permite organizar, conservar y construir conocimientos y valores, capacidad creadora y cosmogónica para el buen vivir de los hombres y mujeres de nuestras comunidades.

Nuestra educación propia es un proceso permanente e informal que garantiza la interiorización de nuestra herencia cultural, que ubica al sujeto y a la comunidad en el contexto de su propia identidad.

La educación propia para nosotros los indígenas es entendida como proceso en el cual todos nos proponemos enseñar y que se nos enseñe a reconocernos y valorarnos como indígenas. En este proceso también aprendemos a mirar con inteligencia y astucia con cuáles estrategias nos seguimos manteniendo como Pueblos cohesionados alrededor de nuestra Organización. La educación propia nos cualifica a partir de los elementos políticos y académicos necesarios para hacer comunidad y buscar relaciones equitativas por fuera de ella.

La educación propia tiene que ser la formación de vida y el fortalecimiento social de los Pueblos, si no hay un proceso formativo en el proceso educativo tienden a desaparecer nuestra cultura y la forma como vivimos el territorio. Desde allí deben aflorar y confluir deseos de futuro que se traduzcan en Planes de Vida, alimentados desde nuestros procesos educativos con elementos que constantemente revitalicen la esencia del mundo indígena en el marco de una realidad entendida desde la escuela propia.

Educación Bilingüe e intercultural
En la medida que los pueblos indígenas avanzamos en la reflexión y análisis de la educación propia, lo que soñamos, lo que queremos ser frente a las complejas relaciones con la sociedad nacional, debemos recurrir a mecanismos políticos y estratégicos para garantizar la continuidad, relacionamiento y convivencia con las demás culturas.

Para reconocernos desde la diferencia hemos planteado la educación bilingüe e intercultural como una estrategia de defensa de la cultura, la lengua y el fortalecimiento de la identidad buscando establecer horizontes amplios.

De ahí que la educación bilingüe e intercultural sea un sistema formal (se da a través de nuestras escuelas indígenas), incluye el acervo cultural propio, la lengua materna para los Tule y los Embera, como elemento de identidad y estructuración del pensamiento. Además dicha educación articula otros conocimientos según lo decida la comunidad.

Por eso los pueblos indígenas de Antioquia entendemos la educación bilingüe e intercultural como una estrategia para garantizar la pervivencia de nuestras lenguas como elemento que estructura la identidad y la cultura de la mayoría de nuestros hermanos indígenas.

Queremos que los niños y niñas de nuestras comunidades se formen en los valores propios de su cultura, por eso exigimos que los maestros pertenezcan a ella, que la analicen, reflexionen y critiquen para proponer alternativas que mejoren la vida social y espiritual de los pueblos.

El bilingüismo lo entendemos como el aprendizaje de nuestra lengua y el apoyo del castellano para afrontar el mundo occidental. Es necesario que las madres y padres en nuestras comunidades contribuyan, como tradicionalmente lo han hecho, al uso y enriquecimiento de nuestra lengua. Nuestros gobiernos, que acceden en su mayoría al uso de la lengua castellana, necesitan darle también un lugar privilegiado a las formas de hacer y de pensar que contiene nuestra comunicación verbal para volver a establecer la armonía comunitaria.

Para nosotros insistir en ser bilingües, es tener el privilegio de acceder al código lingüístico del mundo no indígena para utilizarlo como forma de proteger nuestras propias estructuras y cosmogonías. Queremos seguir hablando con la lengua de nuestros antepasados y no sólo en espacios domésticos sino también en la escuela como institución formal y en otros espacios llamados interculturales.

En este sentido, entendemos la interculturalidad no sólo como la posibilidad de diálogo entre el mundo indígena y el no indígena sino también como mecanismo para la interrelación y el conocimiento de las diferentes culturas del departamento y de la nación, como forma de reconocer y vivir la diversidad cultural.

Por ello, buscamos una interculturalidad que nos ubique como indígenas en una posición digna frente a los otros. Esto quiere decir que esperamos ser efectivamente reconocidos como sujetos políticos y por qué no, académicos. Nuestras culturas cuentan con conocimientos y saberes locales que son objeto de estudio en nuestras escuelas propias y que deberán ser enriquecidas con ideas y conocimientos occidentales que fortalezcan nuestra visión del mundo y nuestro lugar en él.

¿Desde dónde la miramos?
La educación debe tener como eje fundamental la enseñanza de nuestro conocimiento, mediante modelos propios de educación, del conocimiento de la espiritualidad indígena donde las raíces tradicionales sean la base de formación, que se deberán fortalecer con conocimientos apropiados de la escuela occidental, de lo que nos rodea para poder tener una mejor comprensión del mundo global y así plantear estrategias que permitan la pervivencia de los Pueblos.

Todos nuestros proyectos educativos están enfocados en las necesidades prioritarias del territorio, del entorno, de las familias y de las comunidades. En este tipo de educación están comprometidos todos y cada uno de los miembros de la comunidad que juegan un papel representativo: Los sabios y autoridades tradicionales porque contienen el sentido del mito y las narraciones históricas sobre la persistencia de la vida en las distintas etnias; nuestros Cabildos que deben hacer seguimiento a lo que las nuevas generaciones están aprendiendo de acuerdo con la política cultural; las madres y padres de familia que deben iniciar y mantener la formación en valores y referentes culturales a la par que sirven de filtro a las enseñanzas de los conocimientos no indígenas que enriquecerán las perspectivas del presente de sus hijos; y nuestros colaboradores no indígenas que nos deben ayudar a insistir en la búsqueda de relaciones con otras etnias y con otras culturas para que acepten y respeten nuestros modos de vida.

Nuestra educación, entonces, no está pensada sólo para una institución que imparte educación formal, ese es el error más grande que podríamos cometer: El maestro, en nuestra cultura, no es sólo aquel que tiene títulos académicos y universitarios es todo el que con su saber, su ejemplo y su conocimiento nos orienta en la proyección como indígenas en armonía con la Madre Tierra y con nuestros ancestros. Mientras tanto, el maestro nombrado para la escuela formal debe propiciar que las áreas de estudio se nutran de los componentes comunitarios: Una lengua propia, la danza, la artesanía, la historia, el proceso organizativo, los mitos, el territorio, la espiritualidad como esencia del ser indígena.

En nuestro modelo educativo el maestro es un líder fundamental para nuestros Pueblos y queremos que a través de él se establezcan pactos comunitarios para la enseñanza, práctica y permanencia de nuestras lenguas indígenas embera y tule. Al mismo tiempo que sea un puente para el aprendizaje del castellano, idioma que requerimos para desenvolvernos y relacionarnos con otros Pueblos e instituciones.

Este proceso lo orientamos desde la construcción colectiva de un modelo de educación bilingüe intercultural que funcione bajo las siguientes directrices:

  • Docentes indígenas formados para la enseñanza bilingüe competentes en lengua materna y en lengua castellana.
  • Proyectos educativos institucionales (PEI): Documentos escritos construidos con la comunidad educativa (padres de familia, líderes, maestros, estudiantes) a partir de las necesidades de cada zona, que guíen la enseñanza y el aprendizaje en dos direcciones; hacia la cultura propia indígena y hacia algunos elementos universales dentro del conocimiento como son las matemáticas, los estudios comunicativos, sociales, naturales y tecnológicos.
  • Las herramientas pedagógicas para implementar estos proyectos serán concretadas en los planes de estudio.
  • Proyectos educativos comunitarios (PEC): Derroteros escritos de las estrategias socio-culturales necesarias para mantener la educación como eje central en el fortalecimiento de la cultura. La elaboración de estos proyectos busca mejorar la calidad de la educación indígena y evitar que las futuras generaciones sean educadas en escuelas bajo modelos que debilitan la cultura propia.

Además, toda la comunidad en general deberá familiarizarse con conocimientos sobre las cinco políticas de la OIA para darle contenido a los elementos que son propios y a los conocimientos susceptibles de ser apropiados.

Así, el INDEI asume la formación de los equipos técnicos de las cinco políticas para que sea idónea la interrelación con el mundo indígena a partir del conocimiento de sus Planes de Vida, de la validación de la política cultural y el reconocimiento de las problemáticas de género como un llamado a la búsqueda del equilibrio entre las mujeres, los hombres y la naturaleza.

Contexto
Los Embera, Tule y Senú, aún no contamos con un compromiso efectivo en la construcción de educación propia. Las comunidades estamos dejando en manos del maestro, allá en su escuela, aislado de las problemáticas del día a día, la responsabilidad de la educación bilingüe intercultural.

Nuestros maestros que en algunos casos se sienten sin conocimientos, métodos y elementos políticos para emprender la construcción de los currículos y los planes de estudio, por eso ven muy lejos la consolidación del modelo tan anhelado y miran con interés otras prácticas más lucrativas.

Los padres y madres de familia de nuestras comunidades que no reconocen su importancia en el proceso, buscan para sus hijos ‘mejores’ escuelas según sus capacidades económicas.

Los sabios y autoridades tradicionales ven con desconfianza la escuela que cada vez más apropia nuevos saberes y guardan silencio la mayoría de las veces.

Los Cabildos, en muchas ocasiones, no construyen buenas relaciones con las escuelas. Las ven por allá como en la frontera. Además, nuestras comunidades y gobernadores necesitan establecer un perfil para la elección de los maestros indígenas, porque generalmente se imponen, en vez de concertarse con nosotros.
Hay zonas en las que los microcentros no están funcionando, y esto debilita seriamente nuestra red educativa zonal y regional. Es necesario el compromiso de toda la comunidad educativa, que incluye padres de familia, líderes, gobiernos y docentes; para volver a articular el proyecto educativo zonal.

El Ministerio de Educación Nacional establece unos principios generales para la construcción de currículos del sistema educativo nacional, que en muchos casos, no conversan ni se adecuan a la realidad de los Pueblos Indígenas. Su visión monocultural arroja incertidumbre e inseguridad en los maestros que se han formado en su mayoría bajo un modelo de educación no indígena.

Por tanto, los maestros indígenas formados en el viejo modelo no han alcanzado a afianzar ninguno de los dos: Ni el modelo de educación bilingüe intercultural, ni el modelo educativo general para todos los establecimientos educativos nacionales, que exige a los docentes niveles de calidad que no se han concertado con nuestro proyecto educativo.

Por lo tanto, Emberas, Tules y Senúes desde nuestra visión como Pueblos Indígenas y a partir de nuestras concepciones interculturales debemos preguntarnos y respondernos: ¿Qué tipo de hombre y mujer indígena deseamos formar y capacitar?, ¿para qué futuro?; ¿con qué pensamientos queremos educar a nuestras futuras generaciones?, ¿quién orientará dicha formación y mediante qué conocimientos?, ¿cuáles serán los recursos financieros para la construcción del modelo de educación bilingüe intercultural que queremos y estamos exigiendo, y quiénes los gestionarán?

Es necesario saber el nivel de compromiso y responsabilidad que tenemos que asumir, nuestra disponibilidad de tiempo para este compromiso y las capacidades intelectuales y éticas de los líderes que asumirán procesos de formación en nuestras comunidades. A partir de los problemas y necesidades identificados nos podemos comprometer con la construcción curricular y emprender acciones reales y concretas.

Criterios para reorientar la política de Cultura y Educación de los Pueblos Indígenas de Antioquia
El 7° Congreso autorizó al Comité Ejecutivo la reestructuración del INDEI mediante los estatutos, para cambiar la razón social y así tener viabilidad administrativa, financiera y recursos humanos a fin de fortalecer su equipo, para que pueda cumplir las funciones de formación y capacitación del recurso humano que se requiere; asesoría, seguimiento y acompañamiento regional, zonal y local; construcción de currículos bilingües e interculturales mediante investigaciones educativas, pedagógicas, culturales, artísticas, lingüísticas y cosmogónicas, concertadas y desarrolladas con las autoridades y sabios de las comunidades.

La reestructuración y fortalecimiento del INDEI debe consolidar estrategias de exigencias y articulación entre la Secretaría de Educación Departamental y las municipales, en el cumplimiento de las normas constitucionales y educativas que garanticen cobertura, calidad educativa y eficiencia en los establecimientos educativos de nuestros pueblos indígenas.

El INDEI deberá avanzar en la articulación con universidades, públicas o privadas, para continuar los procesos de formación en educación superior. Para algunas familias indígenas, la educación de sus hijos se proyecta en las universidades, algunos maestros y líderes también han visto la necesidad de cualificar su perfil a través de la formación superior.

Es deber del INDEI y la OIA definir sus políticas frente a los procesos propios de educación superior y a la manera de preservar, en los espacios académicos, el patrimonio cultural de los Pueblos que representan.

Alternativas

  • Indagar y sistematizar en qué estado se encuentra actualmente el modelo de educación bilingüe intercultural y hacer un análisis y reflexión sobre la cualificación del recurso humano que estamos formando y capacitando para enfrentar los nuevos retos como los Pueblos Indígenas.
  • Articular la educación como elemento que conforma la política cultural con las líneas políticas por medio de la Escuela de Gobierno y Administración Indígena donde se formará la base social del movimiento en temas como; gobernabilidad, medicina tradicional, opciones técnicas para la autonomía alimentaria, el ejercicio de una jurisdicción propia, la formulación de Planes de Vida y la educación bilingüe e intercultural, entre otros elementos vitales de nuestro mundo organizativo.
  • Contar con una política de educación bilingüe e intercultural, clara, precisa y viable, construida desde nosotros mismos que nos incluya a todos, sabios, hombres, mujeres, jóvenes, para ampliar las posibilidades de equidad.
  • Currículos bilingües e interculturales generales para cada Pueblo, donde los maestros, los agentes culturales y educativos deben hacer ajustes a éstos según la etnia, el contexto, la lengua, las necesidades y expectativas de cada comunidad local.
  • Concertar con directores y jefes de núcleo educativo y con el Ministerio de Educación Nacional, formas de hacerle seguimiento a la educación propia y apropiada para evitar la falta de claridad a la que señalan los maestros indígenas, que no les permite responder ni a su modelo propio ni al del Estado.
  • Comprometer a las autoridades con una decisión seria y responsable de financiar con un 5% de los recursos del SGP, las acciones de formación, capacitación y construcción de currículos, ya que la misma ley 715 de 2001, faculta la inversión en estos componentes.
  • Los microcentros deben ser reestructurados en el compromiso pedagógico, en la continua autorreflexión y análisis de qué se está enseñando en las comunidades, qué están aprendiendo los alumnos y qué están investigando los maestros para mejorar su ejercicio docente. Así mismo se involucrará a la comunidad y a los Cabildos para trabajar en la perspectiva de la recuperación de valores culturales.
  • Actualizar el diagnóstico educativo indígena de Antioquia para garantizar que cada vez sean menos los menores que se quedan por fuera de la escuela formal.
  • Disponer de una base de maestros y agentes culturales y educativos formados y capacitados desde una perspectiva de cambio de actitud ética, moral y profesional.
  • Exigir al Estado el cumplimiento y aplicación de las normas constitucionales y legales que garanticen la plena cobertura, calidad y eficiencia del derecho a la educación para los pueblos indígenas.
  • Decisión y compromiso político y financiero de las autoridades indígenas para la implementación del programa de la Escuela de Gobierno y demás estrategias de educación superior pertinentes para las comunidades.
  • Concertar con otras instituciones educativas que intervienen en las comunidades indígenas para unificar criterios de capacitación con el fin de no confundir a los agentes educativos con un lenguaje técnico que dificulta cualquier proceso de aprendizaje. Buscar que los participantes de las capacitaciones aprendan a manejar los conceptos básicos para entender modelos pedagógicos e investigativos relacionados con los significados que les den las mismas comunidades.
  • Construir convenios idóneos con instituciones que ofrezcan educación superior para que se mantenga la autonomía de la política cultural, el respeto y la valoración de las bases político-organizativas y educativas que ya han construido nuestros Pueblos, con miras a mantener la defensa y reconocimiento por el mundo indígena, aún incomprensible para la academia occidental. Velar para que el enfoque denominado descolonización no sea otra forma de colonizar el pensamiento, los sentimientos y los afectos.
  • Es necesario que el Estado permita a la Organización construir nuestro estatuto educativo, que trace las directrices de la educación bilingüe e intercultural en la región permitiendo hacer un control efectivo a los docentes a partir de éste. Para ello, es necesario reactivar el núcleo educativo indígena dotándolo del equipo técnico suficiente que permita el acompañamiento a las más de 100 escuelas de nuestro departamento y a nuestros colegios. De otro lado solicitamos a la Secretaría y a los municipios reconocer en el PEI y currículos la existencia de los pueblos indígenas de Antioquia con todo su valor patrimonial
  1. Recreación y deportes

¿Cómo los entendemos?
Dicen nuestros abuelos que en nuestras culturas indígenas la recreación estaba asociada a las prácticas rituales tanto espirituales como sociales: El baile, un goce para reafirmar nuestra unión comunitaria; la cacería nos envolvía en juegos continuos entre los acechadores y sus presas; los convites y almuerzos comunitarios nos propiciaban un tiempo no sólo para el trabajo y la alimentación sino para el esparcimiento; las curaciones a nuestros enfermos, la llegada de la pubertad de nuestras niñas, la muerte de nuestra gente nos conducían a la fiesta y a la diversión, que siempre han sido una alianza con los espíritus del agua, del viento, del fuego y de la tierra. La pesca colectiva, la lucha libre nos precipitaban a la aventura y al reconocimiento de nuestros territorios.

Si bien los aprendizajes del hacer doméstico eran obligados para las niñas y los del hacer productivo para los niños, en nuestras viviendas y en nuestro entorno natural confluían niños y niñas a jugar tiro al blanco, a competir para ver cuál era el más fuerte, a lanzarse todos al agua y comprobar cuál era la máxima resistencia de sus pulmones (en aquellas comunidades cercanas a los ríos).

En fin, entendemos el juego como la posibilidad de divertirnos y al mismo tiempo de acogernos a reglas.

El deporte como tal fue introducción de las escuelas. Con maestros indígenas formados en establecimientos educativos departamentales se introdujeron juegos y rondas de origen extranjero que sin embargo, no han desvirtuado nuestra esencia como indígenas.

Por eso consideramos que para los Pueblos Indígenas la recreación y el deporte son fundamentales. Luego de largas jornadas de trabajar la tierra o de asistir a nuestra escuela nos encontramos en torno al deporte, y allí nos expresamos como Pueblos, como familias, o comunidades. Debemos entonces hacer del deporte una posibilidad de encuentro con nuestra historia, con lo que somos.

Es importante que en nuestra infancia aprendamos a jugar, recuperando y poniendo en práctica lo tradicional en armonía con lo aprendido según las nuevas dinámicas en que nos encontramos inscritos.

Por ello, debemos definir el lugar que el deporte y la recreación deben ocupar en las comunidades sobre todo como un acto pedagógico para la convivencia y el relacionamiento.

¿Desde dónde los miramos?
El deporte y la recreación se han concebido como expresiones propias de la cultura que pasan por la corporalidad, la creatividad, la convivencia, la diversión. El fomento de estas prácticas pretende la recuperación y fortalecimiento de nuestra identidad cultural, mejora las condiciones de salud de nuestros Pueblos y contribuye a la integración de nuestras generaciones, como expresión de paz, respeto y reconocimiento. Los juegos tradicionales, la recreación y el deporte deben ser estrategias para la enseñanza de la cultura y las tradiciones.

Por eso, en nuestra política cultural, en nuestros Planes de Vida debemos construir espacios para la diversión, para darle otros usos a nuestro tiempo y esto implica volver a nuestras prácticas ancestrales. Recuperar el sentido del ritual, darle un lugar nuevamente a lo sagrado en nuestra vida personal y comunitaria.

Una de las posibilidades que hemos concebido en este camino de recuperación de nuestras raíces es aprovechar la formación de nuestras mujeres para que vuelvan a contar el mito, para que lo enseñen y lo conviertan en acto recreativo.

Los maestros también deben involucrarse en la recuperación de nuestros juegos tradicionales, porque de lo contrario prevalecerán los aprendidos en otros contextos.

Es importante tener en cuenta que nuestras autoridades tradicionales y sabios no ven el fútbol (deporte que tiene gran acogida en nuestras comunidades) como una amenaza a nuestra esencia indígena, pero sí consideran que detrás de un simple balón se pueden dejar atrás maneras propias de considerar los encuentros comunitarios.

La pregunta que debemos responder es cómo medir las consecuencias del cambio no sólo como indígenas, sino también como organización que lucha por reivindicar unos derechos sustentados en nuestra ascendencia ancestral.

Contexto
La pérdida de la identidad cultural también ha afectado las expresiones recreativas, competitivas y lúdicas de las comunidades indígenas. La permanente presión del mundo occidental obliga al abandono de prácticas ancestrales. La llegada de la escuela occidental a las comunidades utilizó el deporte como parte de la formación educativa.

Los Pueblos Indígenas de Antioquia somos concientes del grave atentado contra nuestras tradiciones lúdicas cuyo origen está asociado a las labores del trabajo productivo como estrategia para el aprendizaje de destrezas necesarias para la supervivencia, la integración de la comunidad y la formación de líderes. Estas actividades han ido desapareciendo y se han incorporado otras como el deporte occidental que desliga esa intención de la cultura indígena. Es por esto que se debe buscar una nueva función a la práctica deportiva que no sólo sea un espacio competitivo y de recreación sino también un encuentro, un festejo, un rito al buen vivir.

Alternativas

  • La recreación y el deporte son prácticas donde recreamos no solamente el desarrollo físico sino lo mental y cultural mediante juegos, danzas, cantos, ritos, historias, lo que nos permite vivir como Pueblos Indígenas.
  • Ante la desaparición paulatina de las formas de recreación y prácticas tradicionales debido al cambio cultural, es necesario implementar estrategias y prácticas para su recuperación.
  • Investigar en qué estado se encuentran nuestros juegos tradicionales en cada comunidad indígena y convocar a la comunidad a plantear si es importante o no iniciar un proceso de recuperación de dichas prácticas.
  • Rastrear en los grupos de niños y niñas que no están escolarizados cuáles son sus formas de juego y qué relación tienen con la tradición indígena.
  • Dedicar un espacio en la construcción de Planes de Vida a la reflexión de cómo queremos utilizar nuestro tiempo en términos de lo que nos divierta y al mismo tiempo fortalezca comunitariamente.
  • Implementar un proceso de sensibilización con abuelos y padres de familia en las comunidades para que estos se comprometan con la recuperación de prácticas tradicionales.
  • Implementar en la Política de Cultura y Educación el componente de recreación y deporte para que así se generen acciones que capaciten y fortalezcan lo propio y lo apropiado.
  • Dentro de las gestiones de la OIA se debe tener en cuenta la búsqueda de recursos y participación local, regional e internacional para promover esta línea.
  • Implementar con apoyo de Indeportes Antioquia programas y encuentros deportivos regionales y zonales con el fin de fortalecer nuestra identidad como Pueblos Indígenas y la unidad en los procesos educativos y organizativos.
  • Las propuestas de recreación y deportes de las comunidades deben ser incluidas dentro de los planes de acción de las entidades responsables del tema.
  • Los maestros con el apoyo de la comunidad deben crear y desarrollar el proyecto pedagógico artes y lúdicas (que hace parte del PEI), en el que recojan y recreen juegos y destrezas corporales propios de la etnia, como formas de enseñanza y aprendizaje.
  1. Producción artística y artesanal

¿Cómo la entendemos?
Como Pueblos Indígenas hemos buscado un reconocimiento a nuestra cultura que vaya más allá de una identidad evidenciada únicamente por los vestidos que usamos, la forma en que danzamos, los alimentos que preparamos y los objetos que utilizamos cotidianamente. Aún conservamos formas de hacer cosas con los elementos que tenemos del medio y consideramos propios de nuestros contextos como hombres y mujeres indígenas.

Nuestra producción artística y artesanal incluye múltiples formas de representar el mundo indígena, comunicar pensamientos y sentimientos con creatividad y belleza, está ligada a eventos, situaciones y contextos que deben ser dichos y ritualizados en espacios comunitarios de manera especial donde se reconstruye su sentido y lo hacemos utilizando diferentes expresiones del arte como el tejido, el canto, la música, la danza y la literatura oral.

Lo artesanal implica nuestra persistencia en el trabajo con las manos, en el contacto sagrado con la tierra. En este campo nuestra máxima manifestación es el tejido.

En síntesis, las expresiones artísticas y artesanales son manifestaciones materiales de nuestra cultura. En ellas contamos y recordamos nuestra historia, la concepción de nuestros mundos; en ellas reposan nuestros conocimientos, con ellas también comunicamos una parte de lo que somos.

A todas aquellas manifestaciones que muestran nuestra relación con el mito, con las prácticas rituales, con nuestros propios cuerpos y con la naturaleza les asignamos el valor de ser expresiones artísticas y artesanales: Lo artístico comunica en relación con nuestros cuerpos y sentidos, como nuestras maneras de danzar, cantar y adornarnos.

Nuestras expresiones artísticas representan mundos, ideas, sueños, sentimientos y conocimientos que nos transporta a épocas, lugares y personajes con los que sólo es posible comunicar desde lo mítico y lo ritual para que el dolor, la alegría, el amor, lo cotidiano y lo extraordinario pueda ser conocido y compartido por la comunidad.

¿Desde dónde la miramos?
Las artes y artesanías nos devuelven a nuestros orígenes. La mola Tule, el okamá Embera, el tejido de los Senú cuenta la historia de nuestra relación espiritual con el territorio, con los dioses y otros hermanos indígenas y no indígenas. Con movimientos sutiles nuestros artesanos plasman la forma de ver la vida que hemos construido como etnias.

A pesar del fuerte avance que la cultura occidental está haciendo sobre nuestros territorios, nuestros modos de hablar, pensar y comunicarnos, hemos aprendido de dicha cultura la importancia de conservar nuestras manifestaciones artísticas y artesanales.

Por un lado, occidente se ha visto seducido por nuestras artesanías, por nuestros tejidos. Incluso se han venido convenciendo del valor de nuestras lenguas, enseñándonos que como etnias, somos patrimonio de la humanidad. Esto lo entendemos como un reconocimiento a nuestra resistencia como Pueblos, a nuestras formas de protegernos y pervivir en medio de las adversidades.

Nuestro enfoque implica la recuperación de nuestro saber-hacer y el análisis crítico a lo que aceptamos de afuera; así como la concepción del patrimonio cultural como todo aquello que vale la pena que permanezca para dar testimonio de nuestra existencia durante más de cinco siglos.

Así, entendiendo las expresiones artísticas y artesanales como manifestaciones propias de las culturas indígenas, estas se deben reconocer como patrimonio colectivo de los Pueblos para incentivar la producción de la cultura material que debe ser consecuente con una política cultural que contribuya a la recuperación y reconstrucción de la identidad.

Todas las expresiones artísticas y dentro de ellas las artesanías, merecen ser consideradas manifestaciones de vida, lúdica e identidad y por lo tanto deben hacer parte del proceso educativo de las distintas etnias. Seguiremos exigiendo los derechos que tenemos sobre nuestro conocimiento y por tanto el poder decidir sobre su concepción, su uso y de ser posible, su comercialización

¿Cómo estamos?
Nuestras fiestas y cantos, no son sólo hábitos y costumbres, no son sólo ritos y rituales, son lenguajes que mantienen la armonía con nuestros pensamientos y sentimientos. De ahí que sea urgente que nuestros jóvenes y niños crezcan con los mismos referentes culturales de nuestros viejos.

Es preocupante que en nuestras comunidades se estén perdiendo lentamente las prácticas rituales y con ellas esté desapareciendo el sentido de nuestra armonía en la relación con nuestros hermanos y la madre naturaleza.

La danza, la música, las estamos desritualizando; sólo las estamos utilizando para vender una imagen frente al mundo occidental. A partir de esta situación sabemos que necesitamos coordinar acciones institucionales relacionadas con la valoración de nuestros artesanos, nuestros grupos de danza y de música, por ser portadores de una sabiduría ancestral que queremos preservar de la venta, el consumo y otras formas erróneas de promocionar lo indígena como algo exótico y por tanto, exclusivamente mercantil.

La difícil situación económica que afrontan las comunidades nos han llevado a que las familias comercialicen sus productos artesanales con el fin de generar otra manera de subsistir. Esta realidad se enfrenta a las amenazadas por el plagio de nuestras artesanías, símbolos y formas de comunicarnos que están siendo producidos en serie y de forma industrial, lo que afecta directamente las precarias economías de nuestras familias. Por lo tanto es urgente diseñar estrategias que permitan controlar el plagio de los conocimientos autóctonos de nuestras etnias.

Sabemos además que no estamos creando en nuestros procesos pedagógicos espacios para el arte, la artesanía, el juego y la creatividad, y esto nos impulsa a plantear en nuestras comunidades la necesidad de enfatizar la importancia de educar los sentidos y la conciencia, es decir, la inteligencia y el juicio en una relación armónica y habitual con el mundo exterior que conlleve comunicación, creatividad, participación, desarrollo y multiplicación de conocimientos.

Alternativas

  • Recuperar el significado que nuestros ancestros le daban a la artesanía y nuestras artes para entender el lenguaje que está implícito en cada gesto, ritual, atuendo u objeto y que está directamente relacionado con nuestras cosmogonías. Analizar comunitariamente los distintos significados de la pintura facial y la importancia de promoverlos en las nuevas generaciones.
  • Consolidar otras formas de expresión propias con las estrategias utilizadas por nuestra Organización Indígena de Antioquia a través del dibujo, el teatro y el sociodrama, prácticas en las cuales nosotros los indígenas podemos expresar lúdicamente nuestras situaciones cotidianas. Necesitamos que nuestros hermanos no indígenas convaliden otras formas de expresarnos que tienen relación con la lectura de signos y la expresión corporal de sentimientos y realidades.
  • Promover a los artesanos y los artistas de cada una de nuestras comunidades para elevar sus destrezas a fin de convertirlos en maestros para la enseñanza de dichas prácticas.
  • Crear estrategias de control del cambio para que los valores simbólicos, estéticos y utilitarios de nuestras artes y artesanías no se impongan desde afuera. Pues éstas representan nuestra cosmovisión y reflejan nuestra mirada.
  • Iniciar un proceso de organización de la producción y de las artesanías, que vincule a jóvenes, mujeres, adultos y ancianos, acompañado jurídicamente del proceso de registro de las mismas. El comercio de las artesanías debe establecer un diálogo permanente de conservación, preservación y desarrollo sostenible del medio ambiente; en el marco de los usos y costumbres de los distintos Pueblos Indígenas que nos permita mejorar nuestra calidad de vida mediante el respeto a nuestro patrimonio cultural.
  • Exigir que la artesanía debe ser considerada y respeten por parte de la sociedad mayoritaria como un arte de los Pueblos Indígenas. Para ello se requiere capacitar a las comunidades sobre el valor que representa este arte al interior de cada una de ellas, en especial sobre nuestra historia ancestral fortaleciendo los procesos de identidad.
  • Implementar en los establecimientos indígenas el proyecto pedagógico Artes y lúdicas (que hace parte del PEI y el PEC) en el que se recopilen y se enseñen, desde los primeros grados, las prácticas artísticas de cada etnia.
  • Crear y fortalecer grupos de artesanos que permitan la continuidad de la cultura incentivando a los ancianos y mujeres para que enseñen a los jóvenes y niños la importancia y el significado cultural de la elaboración de las artesanías y demás expresiones que reafirman la identidad.
  • Realizar un inventario de las manifestaciones culturales, artísticas y artesanales existentes en cada grupo étnico, que alimenten la memoria de cada Pueblo y comunidad.
  • Es necesario incorporar el arte en los procesos de formación y capacitación de nuestro personal indígena. Donde se provean imágenes que ayuden a la comprensión de conceptos que para nosotros son complejos.
  • Vincular a los procesos educativos la efectividad de prácticas artesanales que tienen las comunidades para hacer un análisis de cómo se desarrolla la capacidad de pensamiento creativo y las habilidades en el aprendizaje artístico, los roles, la autoestima, la disciplina y la resolución de problemas.

Territorio y Medio Ambiente
(cartilla #4)

El territorio ancestral es la garantía de la pervivencia de los pueblos indígenas, es constitutivo del desarrollo colectivo, la unidad y la soberanía, la tierra es todo para nosotros, la tierra es identidad y hace parte integral de nuestras culturas y cosmogonía. La naturaleza es parte integral del territorio y nuestra vida. Por eso estamos comprometidos con su contemplación y cuidado.

Desde antes de 1991, año en que se promulga nuestra Constitución, el movimiento indígena exige al estado colombiano el derecho al territorio. Grandes movilizaciones y tomas de predios en el Sur, el Caribe y el Centro Oriente del país se han realizado desde la década de 1970, con el objetivo de recuperar el territorio que históricamente nos han arrebatado. En Antioquia nuestro proceso de recuperación de tierras comenzó desde las movilizaciones y tomas territoriales de la comunidad de Carmatarúa (Cristianía), en el Suroeste, entre 1979 y 1982.

La acción colectiva por la recuperación del territorio ha sido la bandera de lucha más visible del movimiento indígena nacional, tal vez por eso en esta materia se vieron las primeras conquista políticas, reflejadas a través de los derechos reconocidos en la Constitución a los territorios indígenas como unidades político administrativas, con gobiernos propios y recursos autónomos.

A pesar de nuestros derechos adquiridos el Estado ha procedido de manera contraria a estos principios, ya que no sólo ha abandonado la titulación, ampliación y saneamiento de resguardos; también con leyes inconstitucionales ha venido limitando nuestra autonomía y disposición sobre el territorio y sus recursos, pasando de propietarios colectivos a simples habitantes del espacio, leyes como el código de minas, la forestal, el decreto de consulta previa dan cuenta de ello. En este contexto, se hace necesario fortalecer las acciones jurídicas, políticas y de hecho a favor de todas las comunidades del departamento y hasta del último pueblo del país, a fin de que ejerzan el derecho al territorio con plena autonomía.

El Plan de Etnodesarrollo de la OIA de 1992 asumió el territorio tendiendo en cuenta dos criterios: La tierra como componente productivo; y el territorio como espacio geopolítico donde se recrean y permanecen los elementos esenciales de la identidad y la cultura. La constitución y ampliación de resguardos, estuvo así orientada a la titulación de territorios continuos para la formación de posibles Entidades Territoriales Indígenas, ETI´s.

Después de más de 15 años de luchas hemos logrado la titulación de cerca de 340.000 hectáreas. El territorio indígena del departamento es una de las principales reservas ambientales del país suministrando gran cantidad de servicios ambientales, dentro de los que se cuenta la producción de agua para la zona agroindustrial del Urabá, así como el suministro de maderas para la industria de la construcción en Medellín y otros centros poblados de Colombia. Además es una franja de biodiversidad en el Occidente Antioqueño: Urrao, Atrato Medio y Urabá, así como pequeños globos de conservación en el Suroeste, Norte, Nordeste y Bajo Cauca. Sin embargo, muchas de nuestras comunidades ven vulnerado su derecho a la tierra al negarles la constitución, ampliación o el saneamiento de sus resguardos, desconociendo nuestros derechos. Preocupa en particular el caso de las comunidades Senú del Bajo Cauca y el Norte de Urabá, siendo más de 50 y tan sólo 3 poseen territorio resguardado; incluso, el Gobierno Nacional les niega el derecho al autoreconocimiento étnico, con tal de evadir sus obligaciones en materia territorial.

La constitución de nuestros resguardos ha sido una experiencia muy importante porque nos ha permitido gozar de nuestros territorios, pero los tenemos que proteger. Hemos incorporado modelos de producción que no tienen en cuenta las características de nuestros suelos, que son frágiles y con altas limitaciones para las prácticas agropecuarias. Por eso, esta política de Territorio y Medio Ambiente pretende lograr la construcción de un ordenamiento territorial acorde a los contextos geográficos y al conocimiento que los indígenas tenemos de ellos.

Las comunidades deben buscar una distribución equitativa y un buen control del territorio para mejorar comunitariamente nuestra vida actual y futura. Territorio y Medio Ambiente recoge nuestros planteamientos de alternativas al desarrollo que aseguren un uso racional de nuestros recursos naturales, resistiendo los mezquinos intereses transnacionales; garantizando así nuestra autonomía alimentaria, y la recuperación de nuestras formas de vida, de ser y hacer comunidad en un ambiente saludable.

La construcción de la política de Territorio y Medio Ambiente es el fruto de reuniones, talleres, recorridos de campo y encuentros de comunidades, líderes indígenas, gobernadores y asesores. Fortalece la vida indígena según nuestras tradiciones y la necesidad de generar alternativas de uso, manejo y conservación de los recursos naturales que sustentan la vida de nuestros pueblos.

Además de plantear una reflexión sobre los recursos naturales, el territorio y el desarrollo, la presente política también plantea como nuevo reto la incorporación de acciones en el campo de la vivienda y el hábitat, algo que no se ha desarrollado desde el nivel central de la Organización pero que es una necesidad sentida dentro de las comunidades, más cuando se enfrentan serios problemas en materia de agotamiento de recursos para la vivienda tradicional, saneamiento básico en comunidades cada vez más nucleadas e incluso hacinadas, entre otros.

Continuamos nuestra lucha por el reconocimiento del territorio ancestral, su titulación y la consolidación de nuestra autonomía alimentaria, que nos protege del conflicto armado, el desplazamiento forzado, el despojo, el confinamiento, el minado, el homicidio.

  1. Territorio y Ordenamiento

¿Cómo lo entendemos?

El Territorio como identidad
Para nosotros el territorio es donde desarrollamos nuestra vida y lo que nos permite ser indígenas, es el suelo; nuestros recursos; el agua; los sitios sagrados; es donde hacemos comunidad y donde esperamos que nuestros hijos también vivan. El territorio no es simplemente el espacio geográfico delimitado por convenio. El territorio es algo que vive y permite la vida. Tenemos una relación permanente con él y eso nos da tranquilidad para vivir bien, con nuestras familias, con la comunidad con todos los hermanos, amigos y seres de la naturaleza, por eso lo protegemos, para que lo gocen y cuiden las futuras generaciones y ellos conserven y alimenten nuestra memoria ancestral.

Ordenamiento territorial
Para nosotros ordenar el territorio es cuidar, aprovechar y renovar los recursos naturales con que contamos, según el conocimiento que tenemos de ellos y su disposición de forma organizada, siempre buscando una distribución equitativa y un buen control de su uso, para mejorar a vida familiar y comunitaria.

¿Desde dónde lo miramos?

Ordenamiento
Es una estrategia para generar alternativas al desarrollo, es un proceso transformador que a partir de la crítica y la reflexión impone la necesidad local, la concepción propia del territorio y su uso sobre las producciones dominantes. Debe fundamentarse en los valores de la ética tradicional, del comunitarismo, la reciprocidad y el apoyo mutuo. El ordenamiento territorial desde una perspectiva integral combina la concepción social y cultural, con el análisis técnico y científico, basado en datos confiables y actualizados que propician criterios cualitativos y cuantitativos que fortalezcan la discusión política.

Contexto
La figuras jurídicas de cabildo y resguardo, reconocidas por la Ley 89 de 1890, no son instituciones tradicionales indígenas; sin embargo, han posibilitado la pervivencia de los pueblos rigiéndonos bajo nuestras propias leyes, usos y costumbres y manteniendo la propiedad de los territorios. Esta Ley fue uno de los argumentos jurídicos del movimiento indígena para reclamar y recuperar derechos territoriales que desde la conquista y la colonia se nos habían arrebatado.

Las 340.000 hectáreas tituladas como resguardos en beneficio de las comunidades indígenas, no fue del interés del modelo de desarrollo de generaciones anteriores, basado en la expansión de la frontera agrícola, para el establecimiento de monocultivos, ganadería y proximidad a centros urbanos. Pero ahora nuestros territorios se convirtieron en zonas estratégicas por la riqueza de sus recursos naturales.

Aunque en algunos pueblos indígenas el concepto de resguardo y cabildo viene desde tiempos coloniales, como es en los departamentos del Cauca, Tolima y algunos de la zona Andina y la costa Atlántica; para el caso de comunidades que habitan en ecosistemas boscosos sólo se empieza a hablar de estas figuras en las décadas de 1960 y 1970. Para las comunidades del Medio Atrato, Murrí, Urabá y Bajo Cauca los cabildos y la titulación de resguardos se dan en las década de 1980 y 1990.

El Territorio y su uso
Nuestros territorios están siendo sometidos a una presión sin antecedentes históricos. El aumento de la población y los cambios en la dinámica de ocupación, generan necesidades que no encuentran alternativas en un contexto, donde cada vez se someten nuevas áreas a prácticas como la minería y el aprovechamiento forestal sin los mínimos elementos silviculturales, siendo el medio degradado, y generándose una lenta e irreversible pérdida de recursos naturales.

Es necesaria la búsqueda de alternativas para evitar el deterioro de las reservas naturales del departamento, ya que una alta proporción de los bosques naturales de esta región se encuentran en nuestros resguardos. Las áreas con fines de uso agropecuario son muy escasas, tenemos otras potencialidades, en especial la conservación de la cobertura vegetal natural.

Uso potencial del suelo No. Hectáreas Porcentaje (%)
Agrícola 49 0,0
Agrícola limitado 30.506 9,8
Pastoreo limitado 45.616 14,6
Protección 17.417 5,6
Silvícola 218.482 70,0
Total 312.069 100,0

Fuente: OIA-Diagnóstico Ambiental de Urabá 2002

En las zonas del Atrato Medio y la Serranía de Abibe la mayor vocación es de uso silvícola y protección de biodiversidad. Los suelos más aptos para uso agrícola son los que se encuentran en zonas de diques (terrazas medias y altas); mientras que en comunidades de montaña, las características hacen que los suelos se clasifiquen en su mayoría en categorías que requieren prácticas de manejo y conservación. En las comunidades que habitan ecosistemas de selva, el uso del suelo para los cultivos se ha realizado a través de períodos de descanso (rotación de barbechos), cada vez mas cortos, dados los nuevos patrones de ocupación territorial; mientras que en comunidades de montaña como es el caso del Suroeste, algunas del Occidente, Nordeste, Bajo Cauca y Urabá su uso es más intensivo, tendiendo a adoptar y adaptar patrones de agricultura campesina.

Tenencia y distribución de la tierra en las comunidades
El resguardo es un territorio colectivo, que se preserva las formas de tenencia ancestral basadas en el dominio de unas parentelas sobre otras, en posesión por antigüedad o por herencia, hace que todos los miembros no accedan de igual manera a la tierra acorde a sus capacidades de uso, lo que genera inequidad respecto del acceso a recursos.

El saneamiento y la ampliación de resguardos
El crecimiento poblacional de muchas comunidades está provocando un hacinamiento crítico. Los casos más dramáticos son el de Carmatarúa (Cristianía), donde en menos de 400 hectáreas habitan más de 1200 personas; así como el de Nusidó en Frontino, con 299 hectáreas para cerca de 300 habitantes. Casos frente a los cuales es necesario promover una oportuna acción interinstitucional.

Igual de preocupante es la ocupación de territorio resguardado por parte de colonos. No sólo no se han saneado los resguardos, sino que además las dinámicas del conflicto armado y la presión sobre los recursos naturales han hecho que cada vez ingresen más y nuevos colonos. Es necesario tomar las medidas que permitan defender nuestra autonomía territorial de cualquier actor externo, pero también reclamamos que las autoridades estatales intervengan antes de que la situación se vuelva inmanejable.

Cultivos de uso ilícito
Siempre las comunidades y sus autoridades hemos manifestado no estar de acuerdo con que en nuestros territorios se adopten cultivos para uso ilícito, al igual rechazamos vehementemente la fumigación aérea. Para nosotros las alternativas están en la erradicación manual, el fortalecimiento de la autonomía y el gobierno propio para no permitir su siembra. Los pueblos indígenas de Antioquia quieren sembrar comida, por eso rechazamos los señalamientos que buscan vincularnos con la producción de drogas para uso ilegal. Las autoridades indígenas tenemos el deber de castigar a quienes produzcan este tipo de plantas con fines ilícitos. Su proliferación, el arrendamiento de las tierras de los resguardos y la venta de tierras colocan en peligro la imprescriptibilidad, inalienabilidad e inembargabilidad de los títulos colectivos.

Alternativas
Se requiere el pleno control del territorio, haciendo de este derecho una exigencia permanente al Estado para que la jurisdicción especial indígena también avance en el reconocimiento de todos los elementos de la autonomía territorial y el respeto al ejercicio como autoridad ambiental. En este sentido, el ordenamiento implica la utilización del territorio y sus recursos según las normas que dictan los usos y costumbres de nuestros Pueblos.

El debate jurídico sobre las nuevas leyes que afectan el medio ambiente y el territorio deben tener como línea base de discusión el nuevo estatuto agrario, en donde los resguardos indígenas están perdiendo derechos ganados históricamente sobres los recursos.

Contrario al postulado de Occidente en el que el desarrollo es un instrumento para conquistar la escasez trazándose como correctivo la acumulación, el crecimiento económico y la productividad, los pueblos indígenas estamos motivados, no por el producir más, sino por el mejor vivir: Consideramos que el desperdicio y el exceso son prácticas que lastiman la armonía de la vida.

Seguimos defendiendo el derecho al territorio y no renunciamos a que haya tierra suficiente para todas las comunidades indígenas de Antioquia y para ello utilizaremos los instrumentos jurídico-políticos, entre ellos las acciones de hecho.

Se revisarán las estrategias territoriales frente a la titulación, ampliación, compra y saneamiento de Resguardos en diferentes zonas, priorizando donde más se requiera, en especial la población Senú del Bajo Cauca y el Norte de Urabá en donde el proceso es todavía más complejo, ya que ellos ni siquiera han logrado el reconocimiento étnico por la Dirección de Etnias. En esta lucha continuaremos permanentemente.

La OIA buscará estrategias para el alinderamiento de los resguardos que permitan que las comunidades reconozcan de una manera más fácil sus límites con el fin de reducir los problemas interétnicos que se presentan.

Las alternativas al desarrollo surgen de nosotros mismos, construidas sobre nuestras tradiciones de conocimiento y saber, y del respeto a la diferencia y a la diversidad, para contribuir en la construcción de sociedades diversas y pluralistas.

La OIA dinamizará la formación de comités locales y zonales de territorio y medio ambiente, dotados de instrumentos técnicos, políticos y jurídicos, para el apoyo al ejercicio de la autonomía de nuestros gobiernos.

Pretendemos:

  • Aumentar la producción para el consumo de nosotros mismos.
  • Tener el control sobre la extracción minera, el aprovechamiento forestal y demás recursos naturales.
  • Cuidar los recursos naturales que hay en los resguardos.
  • Fortalecer las estructuras internas para disminuir conflictos por uso de recursos naturales.
  • Buscar equidad en la distribución interna de los recursos naturales.
  • Propiciar la participación directa y decisoria de las comunidades en la construcción de las alternativas.
  • Garantizar que las alternativas al desarrollo se autorregulen y se hagan sostenibles en el tiempo.
  • Abordar las alternativas al desarrollo desde una mirada integral, evitando su sesgo hacia el crecimiento económico.
  • Profundizar y potenciar el sentido colectivo y comunitario.
  • Lograr la satisfacción colectiva de las necesidades vitales.
  • Reivindicar los principios éticos propios, tales como: apoyo mutuo, solidaridad y reciprocidad.
  1. Recursos naturales y desarrollo

¿Cómo los entendemos?
El concepto de recursos se define por lo general en términos económicos sin considerar otras nociones que señalan que los recursos naturales son un bien esencial para la vida, que pueden ser utilizados por las personas para crear condiciones de bienestar. En el caso de los pueblos indígenas, la relación con los recursos y el territorio es más compleja porque trasciende lo físico y económico a planos culturales y espirituales.

Manifestamos un fuerte vínculo con nuestro territorio; allí es posible hacer lo que sabemos hacer. Cuando hablamos del territorio hablamos de nuestros recursos naturales, animales silvestres, maderas valiosas, bosques con árboles míticos, plantas medicinales, el agua que brota desde las crestas mágicas y sagradas, del aire, el suelo, el oro, los minerales de la tierra y nuestros cultivos. Nuestros recursos naturales son la base de nuestros planes de vida, que buscan alternativas al desarrollo que queremos, una forma de vida que garantice a nuestras familias y comunidades esta riqueza para siempre.

Pero el Estado no reconoce esta visión, coloca límites a nuestras competencias obstaculizando la gestión territorial, y aunque hay reconocimiento jurídico, el Estado no se compromete con la protección de los territorios indígenas y desconoce nuestros derechos sobre ellos para darle al capital privado acceso a la exploración y explotación de los recursos estratégicos.

¿Cómo estamos?
Los territorios indígenas constituyen la principal reserva ambiental del departamento, en ellos hay más de 200.000 hectáreas de bosque húmedo tropical, y si bien pocas áreas escapan de un aprovechamiento degradante, aún conservan la estructura que permite el cumplimiento de las principales funciones ecológicas de los ecosistemas boscosos, así como la conservación de una alta diversidad biológica. Esta zona, también conocida como el Chocó Biogeográfico, es una de las más biodiversas del planeta y a ella pertenece la región del Atrato Medio, así como Frontino, Dabeiba, Urrao y el Sur y Centro de Urabá.

Potenciar el uso de estos territorios es un reto al que nos enfrentamos, son territorios ricos en recursos naturales y en diversidad biológica, pero a la vez limitados para la producción agrícola, ya que son zonas de altas pendientes, alta precipitación, suelos en general de baja fertilidad y que se erosionan fácilmente. Pero el modelo de desarrollo predominante promueve como estrategia los megaproyectos, la ganadería extensiva, el monocultivo, el aprovechamiento forestal y la explotación intensiva de los recursos minerales sin manejo alguno, llevando a la región y al país a un deterioro ambiental sin reversa, y los pueblos indígenas nos negamos a ir hacia allá.

Pérdida de derechos de los pueblos indígenas frente a los recursos naturales
Los derechos de propiedad sobre los recursos naturales en los territorios indígenas presentan diferentes tratamientos e interpretaciones de acuerdo al tipo y a la calidad del recurso. Al habérsenos reconocido la condición de plenos propietarios de los territorios que ocupamos, se puede concluir que tenemos pleno dominio del recurso de suelos y bosques. Pero los recursos hídricos (aguas), la fauna silvestre y acuática (animales), nuestros bosques, los minerales como el carbón, los metales preciosos o el petróleo, nos pueden ser arrebatados por leyes y medidas jurídicas y administrativas. La nación pretende tener estas riquezas, desconociendo nuestro derecho, y pensando en entregarlos a terceros mediante contratos de concesión, licencias y títulos mineros. Esto debilita los derechos territoriales ya que en la concepción indígena no es separable el territorio y sus fuentes de recursos, el suelo y el subsuelo.

Con esta política el Estado desconoce convenios internacionales firmados en relación con los recursos naturales en territorios indígenas, al igual que el Bloque de Constitucionalidad colombiano (Convenio 169 de la O.I.T de 1989 / la Ley 21 de 1991), ya que exponen a las comunidades a quedar como simples habitantes del territorio, sin que puedan derivar ningún usufructo de la tierra que se nos ha devuelto; como se ha evidenciado en los criterios restrictivos de derechos aplicados en el nuevo Código de Minas, el Decreto de Consulta Previa –1320 de 1998–, la Ley Forestal y el Estatuto de Desarrollo Rural, sólo por citar algunos ejemplos de las apuestas de integración en una economía globalizante y dentro de un sistema neoliberal que promulga tratados de libre comercio que atentan contra el carácter de inembargable, inalienable e inajenable que tienen los resguardos dentro del régimen constitucional colombiano.

Uso y Manejo actual de los Recursos Naturales en los Territorios Indígenas
Los nuevos patrones de ocupación del territorio, donde se tiende a vivir en caseríos, aumentan la presión sobre los recursos naturales, lo que empeora la degradación ambiental de las comunidades.

La conservación y el buen uso de nuestros recursos naturales son hoy más urgentes que nunca y en este sentido se dan procesos como el de Urabá, que históricamente ha sido una zona de colonización y recientemente un polo de desarrollo económico. Se podría considerar que los únicos bosques que allí permanecen están en territorio indígena, y sin embargo, la presión a la que se someten pone en riesgo este patrimonio regional. Una de las principales funciones de los bosques de la Serranía de Abibe es proveer los innumerables caudales que brotan desde sus crestas y que riegan la llanura aluvial, beneficiando tanto los procesos productivos como el consumo de los centros urbanos.

Igualmente los suelos de los resguardos no son aptos para la producción agrícola, pero donde se hace, no se tienen prácticas relacionadas con el descanso del suelo entre siembra y siembra. El descenso de la fertilidad del suelo genera desnutrición, escasez de productos, pérdida de alimentos tradicionales y disminución de los recursos económicos de quienes se dedican a la actividad agrícola.

La diversidad biológica y la explotación forestal caso Atrato Medio y Occidente Antioqueño
El Occidente Antioqueño y el Atrato Medio poseen una gran diversidad biológica, variedades de flora y fauna, minerales, muchas de ellas desconocidas en otras partes del mundo son utilizadas para usos de la industria alimenticia, farmacéutica, química, y en general muchos de los procesos de transformación de la economía capitalista. Se ha promovido así un modelo extractivista, en especial con minerales como el oro, y recursos como la madera, es el caso de nuestros abarcos que están al borde de la extinción.

Este modelo ha generado que se repita la historia ya que las propias organizaciones étnicas tanto negras como indígenas, están otorgando permisos a las mismas empresas foráneas y a pequeños madereros para la explotación de sus bosques, cuyas ganancias se invierten fuera de la zona, generándose demanda de mano de obra barata y dependencia de mercados externos.

Es compromiso de las autoridades que se construya un criterio político frente a la extracción de madera que en algunos casos es impulsada por actores armados o los mismos líderes. Similar situación se vive en el caso de la minería en donde empresas sin ningún control explotan nuestros recursos en Murrí, Chigorodó y Segovia, lo que indica la necesidad que desde la regional (Comité Ejecutivo) y las autoridades indígenas se debata esta situación para establecer estrategias de control y seguimiento a casos como estos.

Alternativas
Todas las acciones que se emprendan deberán buscar que se generen beneficios para las comunidades de manera más racional y sostenible, posibilitando el acceso a los recursos y al conocimiento para las futuras generaciones, garantizando que los derechos y la autonomía indígena puedan preservarse. Para ello se debe evaluar adecuadamente la formulación y desarrollo técnico-político de los proyectos económicos que comprometen los recursos naturales de nuestros territorios. Esto con la finalidad de conocer a tiempo sus impactos y analizar su viabilidad ambiental, económica, política, social y cultural.

Es necesario que se cumpla con los estudios de impacto, que incluyen e incorporan aspectos de la dimensión socio-cultural, antes de que se implementen proyectos grandes que afecten recursos naturales, el medio ambiente y el territorio, pero que además sean susceptibles de afectar lo cultural y los procesos organizativos. Por eso es necesario el acompañamiento jurídico, técnico y político a nuestras autoridades.

Este acompañamiento se oriente políticamente desde este marco:

  • Exigir que los pueblos indígenas sean tenidos en cuenta acerca de cualquier decisión que se tome sobre los recursos de su territorio. En este sentido, el Comité Ejecutivo deberá diseñar una política de investigación, preservación y defensa del saber ancestral, como patrimonio de nuestros Pueblos.
  • Conocer las políticas ambientales nacionales e internacionales que afectan territorios indígenas.
  • Generar una plataforma de relacionamiento y alianzas estratégicas en el tema ambiental.
  • Conocer las políticas de desarrollo oficial y movimientos alternativos, tales como: LOOT (Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial), Estatuto de Desarrollo Rural, tratados de libre comercio (ALCA y TLC) y convenios internacionales.
  • Participar en los procesos de consulta de megaproyectos en territorios indígenas (minería, aguas, maderas, fauna, carreteras, canales, interconexiones eléctricas, hidrocarburos), y decidir buscando favorecer nuestros intereses comunitarios.
  • Conocer y explorar la posibilidad de generar servicios ambientales.
  • Lograr el manejo de los bosques naturales existentes, siendo necesario el mejoramiento de la calidad de la base de información del recurso forestal.
  • Desarrollar planes de manejo forestal en áreas o bosques piloto.
  • Adopción de medidas de explotación forestal sostenible.
  • Generación de estrategias de manejo forestal comunitario.
  • Favorecer la extracción de productos no maderables y otros productos derivados del bosque.

Para ello es importante:

  • Determinar el valor social, ambiental, cultural y económico de los bosques.
  • Desarrollar mercadeo y comercialización de productos no maderables.
  • Mejorar la calidad de la base de información del recurso forestal no maderable.
  • Conocer los recursos naturales existentes en los territorios indígenas.
  • Mejorar los actuales sistemas productivos.
  • Promover el uso de la agroforestería y de los sistemas silvopastoriles.
  1. Autonomía alimentaria

¿Cómo la entendemos?
Tener comida y salud en forma adecuada, en todo tiempo y para todas las familias, es nuestra pervivencia. Con tierra suficiente y adecuada para la producción de alimentos, con respeto a nuestra diversidad (saberes, prácticas y ambientes), acorde a nuestra cultura alimentaria, en relación directa con nuestros usos y costumbres y calendarios agrícolas y privilegiando en la medida de lo posible, el manejo de semillas tradicionales y de nuestros recursos locales.

Por eso las comunidades indígenas para Vivir Bien tenemos que estar bien alimentadas. Pero no entendemos la alimentación desde la seguridad o la soberanía. Antes de definir el por qué entendemos el derecho a la alimentación desde la autonomía, repasemos las diferencias básicas entre estos conceptos:

Seguridad alimentaria: Indica la posibilidad de obtener comida por diversos medios. Bien sea comprándola, cultivándola, cazándola, u obteniéndola directamente de la naturaleza.

Soberanía alimentaria: El concepto de Soberanía alimentaria esta orientado para que se obtenga comida desde una noción de identidad nacional. Potencia la producción propia como colombianos, en el marco de un proyecto de nación que no depende de la producción externa, el cual sería regulado por las autoridades de la República.

Autonomía Alimentaria: Al igual que en el caso de la Soberanía, liga la obtención y producción de alimentos con una noción de identidad, pero ya no desde una visión nacional o un reconocimiento como colombianos, sino desde las mismas comunidades y desde los diversos pueblos. Una política regida desde los propios territorios y los distintos grupos sociales, desde la autoridad indígena, desde la autoridad negra y desde las comunidades campesinas.

¿Desde dónde la miramos?
Seguridad, soberanía y autonomía alimentaría, son tres conceptos donde asumir uno u otro implica compromisos y posturas políticas. Por eso, desde la plataforma política del movimiento indígena regional el lugar de nuestra autonomía como pueblos debe ser primordial en la acción política para la preservación de nuestras semillas y prácticas alimentarías, evitando la dependencia de mercados externos.

Esta concepción se soporta en elementos clásicos de la soberanía alimentaria tales como acceso, disponibilidad, calidad y estabilidad, pero para desarrollar nuestro concepto de autonomía alimentaria, debemos tener presentes otros elementos fundamentales para los pueblos indígenas como:

  • Nuestra autodeterminación y nuestra soberanía política
  • La cultura y la dieta propia
  • Elementos ambientales
  • La protección y uso de los recursos genéticos
  • Equidad en el acceso a los recursos

¿Cómo estamos?
En nuestros territorios los suelos son poco aptos para la producción agropecuaria y son de baja productividad en general. Pese a que los ecosistemas ofertan una gama de recursos alimenticios, las comunidades por insuficiencia en algunos casos y por resistencia cultural en otros, no incluyen en su dieta otros productos que la complementen.

Dentro del sistema agroalimentario de las comunidades indígenas de Antioquia, hombres, mujeres, niños, jóvenes, adultos y ancianos se dedican a tareas de búsqueda y producción de alimentos. El papel que juega la mujer indígena es fundamental para la autonomía alimentaria. Dados los nuevos patrones de ocupación territorial, el vivir concentrados y con límites claramente establecidos hace que los modelos de producción tradicional empiecen a sufrir cambios y con ello la reducción de los períodos de descanso de las áreas de barbechos, lo que se traduce en un uso más intensivo de los espacios con aptitud agrícola. La sostenibilidad de los mismos, en las condiciones actuales, debe mirarse según sean socialmente aceptables, ecológicamente apropiados y económicamente viables.

Cuando hablamos de autonomía alimentaria, no es suficiente la cantidad sino la calidad que se traduce en el valor nutricional de los alimentos. Las comunidades indígenas producimos básicamente plátano, banano, maíz, caña y arroz, todas estas como fuente de carbohidratos principalmente, siendo muy limitado el consumo de proteína animal, pocas comunidades manejan cerdos y gallinas. A pesar de que estos productos satisfacen la demanda interna de las comunidades, se requiere de otros alimentos que aporten fuentes de minerales, vitaminas y proteínas, por lo que es importante reunir esfuerzos, propuestas y alternativas que contemplen una mayor diversidad de alimentos.

Las comunidades indígenas usamos y manejamos los recursos acorde a los conocimientos que tenemos de los territorios, con sus diversos ambientes biofísicos y socioculturales. No todas las prácticas son propias, otras se han apropiado, otras se adaptan o se adoptan de la interrelación con otros grupos. Los conocimientos que aun tenemos deben servir de instrumentos para evitar el ingreso de tecnologías que atenten contra la autonomía alimentaria de nuestros pueblos, como es el caso de las semillas transgénicas, que obligan a las comunidades a depender de la compra de semillas a las empresas multinacionales en cada cosecha.

Las comunidades indígenas de selva, dadas sus condiciones de aislamiento geográfico, no se han insertado en los modelos de revolución verde y de biotecnología de plantas transgénicas, lideradas por empresas multinacionales que dominan el mercado mundial de semillas e insumos agroquímicos.

Otro riesgo para la autonomía alimentaria, es el contacto con la economía de mercado que simplifica y especializa la producción agrícola en un sólo producto, el cual nos hace vulnerables y dependientes del mundo externo, amenazando el uso, manejo y gestión de nuestros propios recursos, entre ellos los genéticos.

Alternativas

  • Mejorar y diversificar los sistemas productivos, fomentando el uso e intercambio de semillas tradicionales y especies menores
  • Caracterizar el sistema alimentario y económico de los pueblos indígenas de Antioquia.
  • Aprovechar los sistemas tradicionales de producción que aun se utilizan y apropiar los que sean necesarios para el mejoramiento de estos sistemas, tratando de minimizar los impactos culturales que la apropiación genere.
  • Promover el acceso equitativo de hombres y mujeres al territorio, las semillas y las técnicas que permitan a todos los individuos de la comunidad gozar de un buen estado nutricional. En esta materia se buscará la inclusión privilegiada de los niños en los programas nutricionales ya que ellos junto con las mujeres, principalmente las embarazadas, son los grupos más vulnerables a la desnutrición.
  • Definir unidades productivas familiares por grupos étnicos y por zonas
  • Articulación de la OIA con otras instituciones que apoyen el ejercicio de nuestra autonomía alimentaria.

Nos resistimos al uso e introducción de semillas, cultivos y alimentos transgénicos, por eso consideramos importante adherirnos a la Campaña Nacional por la defensa de la Biodiversidad y la Soberanía Alimentaría que vienen adelantando las organizaciones y comunidades indígenas, campesinas y negras a lo largo y ancho del territorio nacional.

Aunque lograr autonomía alimentaria es lo que deseamos, somos concientes de que atravesamos por problemas difíciles en este aspecto, por eso para alcanzar esta meta debemos conocer y trabajar temas como:

  • Conceptos sobre mal nutrición y desnutrición.
  • Identificar poblaciones con mayor grado de afectación.
  • Edades más críticas y de mayor atención con problemas alimentarios.
  • Diversidad de la dieta, preparación de alimentos y complementos alimentarios acordes con la cultura.
  • Producciones para el abastecimiento alimentario.
  • Producción de excedentes para el mercado (venta, trueque).
  • Rescate y valoración de especies nativas y promisorias.
  • Aprovisionamiento alimentario cuando se presenten dificultades de movilización de personas o alimentos en las zonas por desplazamientos forzados o confinamientos.
  • Saneamiento ambiental básico.
  1. Vivienda y Hábitat

¿Cómo los entendemos?
Hábitat, territorio y vivienda son asumidos en forma diferente por cada una de las comunidades de Antioquia que formamos la OIA; los entendemos según nuestra cosmogonía, el modo de ocupar el territorio, el arraigo a las tradiciones que mantenemos y recientemente de manera forzada, por la disponibilidad de recursos.

La Organización construye su política, definiendo las nociones de vivienda indígena desde las particularidades de cada pueblo y con el propósito de establecer la plataforma reivindicativa de este derecho social, económico y cultural ante el Estado y su incorporación como elemento de gran importancia en la concepción de los Planes de Vida.

La vivienda Senú: La casa tradicional del Senú es concebida como un espacio que inspira libertad. Cuenta con muchos espacios abiertos, para respirar bien, para que los animales puedan andar cómodamente. Entre más amplia, más tradicional. La casa y el techo son de madera y palma.

Tule: La vivienda Tule se inspira directamente en sus dioses más representativos Paba y Nana, porque son el eje central de la vida, la alimentación y la salud. Paba creó el hábitat para vivir en relación con la naturaleza. Para los Tule, entender la vivienda es como entender el cuerpo, es simétrica; incluso llega a representar el cuerpo social, o mejor, la organización comunitaria. El ideal es que sean de dos plantas, con techo alto para tener buena ventilación. Igualmente, deben ser dos, una hembra, que el lugar de la cocina, y otra macho, el lugar de los dormitorios. A la persona que necesite se le hace una casa, y ésta se construye con trabajo comunitario.

Embera Catío: El tambo es uno de los principales símbolos de la cultura Embera. Es hecho con hojas de iraca, la cocina con hojas de tagua, y la casa propiamente dicha se construye con palma barrigona. Su cocina es aparte. La vivienda Embera es descubierta, para que pasen de largo los Jai; aunque el uso del zinc las viene encerrando. Se construyen a más de metro y medio del piso para la protección de animales peligrosos, como la serpiente y mitológicamente para librarse del Mohán que degollaba Emberas con las uñas.

Embera Chamí: Los Chamí residentes en la zona de Suroeste han ido perdiendo su vivienda tradicional. Las casas de estas comunidades son de una construcción más campesina, propia de las tierras cafeteras, cosa que también ocurre con las comunidades Senú cercanas a los cascos urbanos, pero en este caso las viviendas tienen características de tierra caliente, siendo muchas de ellas construidas en madera y con piso de cemento.

Hábitat: Las nociones que tenemos los diferentes Pueblos del hábitat están relacionadas directamente con el territorio, por los servicios que nos presta éste para vivir bien, sin que tenga que mediar la intervención de agentes externos a nuestras comunidades.

¿Desde dónde lo miramos?

La política nacional de vivienda no contempla ningún tipo de desarrollo en materia de vivienda indígena. Elementos como vivienda rural, ahorro programado, crédito, hipoteca, no hacen parte de los procesos de gestión de los pueblos indígenas. El indígena tiene su lote dentro de un territorio colectivo, por ello no necesita programar un ahorro para comprar tierra. Ha construido ancestralmente su casa con materiales proporcionados por la naturaleza. Para la política nacional de vivienda los pueblos indígenas no existimos, se nos deja a nuestra suerte sin comprender que más que ladrillos y cuentas programadas, a los cuales pueden acceder pocas personas vinculadas al medio rural, necesitamos el respeto al territorio y a los recursos suficientes para poder preservar nuestra vivienda tradicional. Con la población Chamí y Senú sí es posible implementar soluciones de vivienda de tipo rural, aunque considerando el asunto del crédito, porque el territorio es colectivo; de aquí que no se pueda generar una hipoteca por parte de una familia que habite dentro de un Resguardo.

La vivienda como un derecho social
La Constitución Política de 1991 consagró en su artículo 366 ‘El bienestar general y el mejoramiento de la calidad de vida de la población son finalidades sociales del Estado. Será objeto fundamental de su actividad la solución de las necesidades insatisfechas de salud, educación, de saneamiento ambiental y de agua potable’. Por eso las comunidades indígenas tenemos el derecho a reclamar de las autoridades municipales que asignan y administran los presupuestos del Sistema General de Participaciones, la contribución necesaria y suficiente para la solución de esta necesidad básica insatisfecha. Los programas de vivienda que reclamamos para el mejoramiento de nuestras condiciones materiales y espirituales.

El indígena debe tener por hábitat el territorio que ya le pertenece. El que a través de luchas históricas ha recuperado y legalizado. Hemos luchado por la tierra, porque sabemos que sin nuestro territorio ancestral, donde están nuestros sitios sagrados, nuestra comida tradicional, no podemos vivir como indígenas. Necesitamos nuestra tierra para vivir en nuestra cultura, por eso reclamamos el hábitat como un derecho inherente a la preservación de la tierra, de sus ríos, sus cultivos, el bosque y los demás elementos que hacen parte de un medio ambiente que nos permite vivir bien. Si tenemos un buen hábitat podremos tener una vivienda digna y eso necesariamente implica estar rodeados en todo nuestro territorio de agua, animales, árboles maderables y frutales, cultivos.

¿Cómo estamos?
Nuestra vivienda ancestral esta desapareciendo aceleradamente. No estamos usando los materiales que provee el bosque, estamos pasando a depender de materiales elaborados por procesos industriales como el cemento, el ladrillo, la teja de zinc y eternit, entre otros, que ahondan más nuestra crisis económica por los altos costos de los nuevos materiales, que antes no tenían ningún valor más que el trabajo comunitario.

Pero nuestras dinámicas de poblamiento hoy complejizan más el asunto de la vivienda: Actualmente nos agrupamos en núcleos como estrategia de protección al conflicto armado o por la escasez de tierra. El asentamiento en caseríos produce un mayor impacto sobre el medio, debido al aumento del consumo de recursos naturales, de aguas servidas y contaminadas, la generación de basuras, entre otras cosas. Hay comunidades en que esta situación es muy crítica, principalmente en aquella que muestran un fuerte proceso de hacinamiento, como es el caso de Carmatarúa (Cristianía) que tiene una población de más de 1200 personas en menos de 400 has.

La presión sobre los bosques y los recursos ha ocasionado que los materiales para la vivienda tradicional estén desapareciendo en varias zonas, obligando a las comunidades a apropiar materiales costosos y poco cómodos. A ello se suma la pérdida progresiva del conocimiento sobre la construcción de la vivienda tradicional, son muy pocos los jóvenes que tienen este conocimiento y en cambio son los que vienen los nuevos materiales.

El conflicto y el desplazamiento afectan la forma de construir vivienda
La vivienda y el territorio deben protegernos. La primera es lugar donde uno debe estar tranquilo, un lugar seguro para que a los niños no les pase nada. Igual para el territorio, respetando los linderos y cuidando todo lo que se encuentra en el bosque. Pero el tránsito de los grupos armados no nos deja tranquilos. Esto también ha influenciado la transformación de la vivienda. Cuando han ocurrido desplazamientos las casas quedan solas, se vienen rápidamente abajo, la vivienda tradicional siempre debe estar habitada o la palma se desgasta.

Saneamiento Básico
Las comunidades indígenas de Antioquia estamos viviendo serios problemas de contaminación del agua y del suelo. En varias comunidades escasea el agua, ésta se limita a aljibes o estanques que permanecen secos durante largas temporadas en el año. Otras comunidades ven preocupantemente cómo las fuentes tradicionales de agua se han visto contaminadas por diferentes procesos que van desde la disposición inadecuada de las basuras y aguas residuales producidas por actividades agroindustriales, mineras y laboratorios de procesamiento de narcóticos emplazados cerca de las fuentes hídricas.

El diagnóstico de la Política de Salud señala que las principales enfermedades presentadas dentro de las comunidades obedecen a problemas gastrointestinales y parasitarios, enfermedades en la piel y transmisión por vectores; todos, problemas asociados a prácticas precarias de saneamiento básico.

Principales requerimientos en infraestructura
Aunque el principal requerimiento de infraestructura de las comunidades es la vivienda, las escuelas y centros para atención en salud, en materia de vías de acceso estamos muy atrás. Todavía tenemos comunidades que quedan a tres y hasta cuatro jornadas de la cabecera municipal más cercana. Esta situación complica todo, desde el transporte de alimentos y suministros, hasta el de enfermos.

Alternativas

  • Hoy más que nunca se debe hablar de prácticas adecuadas de saneamiento básico en las comunidades indígenas, de tratamiento de aguas residuales, de prácticas de asepsia, de pozos sépticos, acueductos locales, de manejo y disposición de basuras. Siendo prioridad aquellas cercanas a los cascos urbanos como las chamí del Suroeste, Senú del Bajo Cauca y Urabá; es incluso necesario pensar en soluciones de acueducto, ya que el agua no es potable y cada vez escasea más. En las comunidades embera de montaña y río, por el contrario, se debe trabajar en la preservación de las fuentes de agua.
  • Recuperar los recursos naturales necesarios para la construcción de vivienda tradicional a través de planes de manejo de los ecosistemas naturales, sin descartar procesos de reforestación o restauración de especies como iraca, palma barrigona, palma de mil pesos, palma amarga, palma cortadera y maderas finas que han servido para construir nuestros hogares y refugios.
  • Generar una estrategia de difusión y transmisión de conocimientos sobre la vivienda tradicional haciendo consideraciones particulares, no solo a cada etnia, sino a cada comunidad.
  • Construir una plataforma reivindicativa para exigir el derecho a la vivienda, respetando los conocimientos, técnicas y materiales con que hemos construido las viviendas tradicionalmente.
  • Diseño de una estrategia que permita mantener y mejorar las vías y otros medios de comunicación, en especial las de las comunidades más distantes. Para ello tendríamos que destinar un valor real dentro de los recursos del SGP para mantenimiento de puentes y garruchas que se encuentran muy deteriorados y ya han provocado accidentes
  • El gobierno propio y la Organización deben hacer una evaluación del estado actual de la vivienda en todas las zonas del departamento.
  • Exigir políticas que nos permitan el acceso a los subsidios estatales en igualdad de oportunidades para la construcción y el mejoramiento de viviendas tradicionales, nuestro entorno y hábitat.


Salud
(cartilla #5)

Antes de 1983 la prestación de los servicios de salud pública era delegada a las comunidades misioneras, que prestaban asistencia básica, repartían medicamentos, sin tener en cuenta la participación de los líderes y médicos y sabios tradicionales de las comunidades. Con la aplicación del Decreto 1811 de 1980, la población indígena se reconoció como vinculada al sistema general de salud. Este Decreto tiene como característica la gratuidad del servicio, la formación y la articulación del promotor indígena a los hospitales, y la integración entre los saberes tradicionales y los médicos occidentales. En el año de 1989 se conformó un grupo interdisciplinario con profesionales del área de la salud y promotores apoyados por el Servicio Aéreo de Salud, lograron un nivel de atención directa en las comunidades haciendo tangibles las actividades de salud en las comunidades más apartadas de los cascos urbanos. Situación esta que se ha reconocida como muy valiosa para el fortalecimiento de la salud de nuestros pueblos.

La Política Demográfica del Plan de Etnodesarrollo de 1992 definió el enfoque en materia de salud como “las condiciones de salud de los pueblos indígenas visibilizadas en la situación de morbilidad y mortalidad como una expresión de la situación alimentaría, desmoronamiento de prácticas tradicionales respecto al manejo de los recursos propios de la comunidad”. Se plantea como mecanismo de atención a las comunidades la atención extramural, estrategia de acción –participación donde se da el diálogo de saberes. Este Plan le da una mirada racional y objetiva a la difícil situación de salud de los pueblos indígenas, plantea las líneas de acción, dándole un interés primordial al conocimiento tradicional, a la propuesta intercultural, al análisis y evaluación de las diferentes acciones y los procesos para prestar atención a los pueblos indígenas.

Con la aparición de las diferentes administradoras del régimen subsidiado –ARS- incorporadas al Sistema General de Salud, por la Ley 691 de 2001, los indígenas fueron incluidos sin tener en cuenta las particularidades de nuestros pueblos, sin ningún tipo de consulta y negociación con nuestras comunidades.

La implementación de los procedimientos de este sistema nos genera grandes dificultadades, por que trae consigo prácticas que no son parte de nuestra vida cotidiana, como lo es identificarse con cédulas o registros civiles. Un procedimiento formal por el que se niegan nuestros derechos a la salud, reconocidos en la Constitución de 1.991.

Las acciones de prevención y promoción en salud de nuestras comunidades le corresponden al Estado, y deben estar contempladas en sus planes de atención básica, departamentales y locales. Estas acciones aún no contemplan modelos de relacionamiento y diálogo de los saberes tradicionales y la medicina tradicional, desconociendo nuestra participación directa en la definición del modelo de salud con que se debe atender a nuestros compañeros. Los planes son descontextualizados, carecen de perfiles etnoepidemiológicos y en la gran mayoría de las ocasiones ausencia total de perfiles epidemiológicos.
Además no hemos generado sistemas de registro de nuestros eventos vitales, no sabemos cuándo, cómo, quién, de qué se muere, por qué se aborta, cuántos nacemos, de qué nos enfermamos. Los funcionarios del Estado y sus instituciones tampoco lo saben, no conocen nuestra cosmovisión y no generan espacios de articulación entre las comunidades, la OIA y las direcciones locales de salud.

En el año 2002 la población indígena comenzó su proceso de afiliación a la ARS de la Asociación Indígena del Cauca AIC, por mandato del 6º. Congreso. Este mandato igualmente es ratificado por el 7º. Congreso, allí se reitera la voluntad para que los diferentes cabildos locales y mayores agilicen el traslado de todos los afiliados a la ARS de la AIC, seguros de que un proyecto de salud propio tiene mayor capacidad para articular y generar dialogo entre la medicina ancestral y la prestación de los servicios del Sistema de Seguridad Social en Salud.

La Política de Salud que se propone desde el proceso de Ajuste Estructural es un elemento fundamental para el desarrollo de los planes de vida de los pueblos indígenas. Más allá de la mirada demográfica y la asistencial, esta política plantea la vinculación activa de todos los integrantes de la comunidad para la construcción de una cultura saludable en nuestros territorios y una plataforma de exigibilidad de derechos al Estado, desarrollada desde tres componentes fundamentales: la salud como derecho, medicina tradicional y acceso a los servicios de salud.

  1. Salud como derecho

¿Cómo la entendemos?
La salud de nuestros pueblos debe tener en cuenta dos consideraciones: Nuestros Usos y Costumbres, que nos dan la posibilidad de mantener nuestra armonía e integridad con el acompañamiento de nuestros sabios y médicos tradicionales. Y la medicina occidental, que se ha desarrollado debido a nuestro contacto con la sociedad mayoritaria, prácticas y costumbres que afectan nuestra salud, contra las que no tenemos ni conocimientos ni habilidades para combatirlas. Esta vulnerabilidad nos hace exigir la reivindicación de nuestro derecho a la salud a quienes tienen el conocimiento para atender estas enfermedades, o sea los servicios institucionales de salud, como una obligación del Estado para preservar nuestra existencia.

El derecho de los pueblos indígenas a la salud, es una comprensión integral que responde: A un estado de armonía y equilibrio del indígena con su territorio; a la vida colectiva, a nuestra identidad y a la organización política y social, que depende de nuestra cosmovisión.

Esto significa garantizar el goce de nuestros derechos en el sistema de Seguridad Social en Salud, también significa el respeto, promoción y protección de nuestros sistemas médicos tradicionales y su reconocimiento como parte de un entorno saludable. Estas visiones deben dialogar porque comprendemos la salud como un estado de ánimo que nos hace sentir bien, contentos, alegres, ágiles, alentados, sin dolor ni preocupaciones, y no sólo como una manifestación del cuerpo incómodo, enfermo.

¿Desde dónde la miramos?
En el marco internacional distintos acuerdos, convenios y declaraciones (Convenio 169 de la OIT, ratificado mediante la Ley 21 de 1991 y otros documentos de la OPS y OMS), que obligan al estado colombiano a extender los beneficios de los regímenes de seguridad social a los pueblos indígenas. Así mismo, los países comprometen su responsabilidad en la protección de la vida, y en el reconocimiento y respeto a nuestra autodeterminación, para asumir el control y desarrollo integral de nuestras propias instituciones y formas de vida, manteniendo y fortaleciendo nuestras identidades, lenguas y religiones (Mesa de Trabajo en Salud Indígena. Borrador No. 2 para la reglamentación parcial de la Ley 691 de 2001).

Algunas de nuestras demandas y aspiraciones están recogidas en el Artículo 49 de la Constitución Colombiana de 1991 que señala la atención en salud como un derecho de todos los colombianos y un servicio público a cargo del Estado, que debe garantizar el acceso a los servicios de promoción, protección y recuperación de la salud.

¿Cómo estamos?
Desde 1992 la OIA definió unos criterios básicos en materia de salud para que este servicio se prestara por parte del Estado en coordinación con las comunidades y sus organizaciones representativas, respetando y acudiendo al conocimiento propio de los agentes de salud tradicionales. Así, se esperaba favorecer el diálogo de saberes y beneficiarnos con los avances de la medicina occidental, al tiempo que nuestros agentes de salud apropiaban conocimientos para apoyar la articulación con el sistema.

La Ley 100 de 1993 creó el Sistema General de Seguridad Social en Salud, que define el concepto de Seguridad Social como SERVICIO PÚBLICO DE CARÁCTER OBLIGATORIO, desarrollando el marco constitucional, y estableciendo la obligación del Estado de organizar la prestación de los servicios de salud siguiendo los principios de universalidad, solidaridad y eficiencia.

En 1995 la OIA coordinó intervenciones en salud para las comunidades indígenas con el SSS (Servicio Seccional de Salud), a través del Programa Aéreo y con un equipo extramural. Esta experiencia de concertación y compromiso entre el Estado, las comunidades y la Organización, logro mayor acompañamiento a la labor del promotor en salud, que contó con un sistema de orientación y evaluación antes inexistente.

A pesar de la normativa en materia de salud, la ausencia de un ordenamiento explícito aplicable a las circunstancias culturales de las poblaciones indígenas y el desconocimiento por parte de nosotros mismos de estas reglas de juego, dificultaron nuestro acceso real a las garantías que en salud nos otorgaron los ordenamientos constitucionales.

La vinculación de nuestros comuneros a las Administradoras del Régimen Subsidiado –ARS– ha traído serias dificultades, aunque se han dado pasos para hacer valer nuestros derechos con la afiliación de los comuneros de Antioquia a la Asociación Indígena del Cauca –AIC– y la creación de la IPSI (Institución Prestadora de Servicios de Salud Indígena) de la OIA; la prestación de un eficaz servicio de atención en salud a los pueblos indígenas demanda todavía ajustes en su funcionamiento.

El acceso de los indígenas a los servicios hospitalarios y extramurales es deficiente y discriminatorio. El desconocimiento del personal de salud occidental de las características culturales de nuestros pueblos, y la inadecuada infraestructura hospitalaria no es suficiente para responder a las necesidades de nuestros enfermos. La poca información y los escasos recursos con que contamos no nos permiten permanecer en las cabeceras municipales durante largos períodos de tiempo.

Este contexto adverso se agrava mucho más cuando tenemos que considerar las implicaciones del conflicto armado que afecta territorios indígenas; lo que impide a los agentes de salud externos cumplir la responsabilidad que la Ley demanda, deteriorando aún más el cumplimiento del derecho a la salud estipulado por la constitución.

Alternativas

  • La OIA debe diseñar y coordinar con las entidades gubernamentales estrategias de registro, seguimiento y sistematización, que permitan potenciar el conocimiento y utilidad de la medicina tradicional y los mecanismos de apropiación de la medicina occidental.
  • Garantizar espacios de intercambio de saberes, que alimenten y materialicen estrategias de interculturalidad y resistencia, en defensa de nuestra medicina tradicional y del acceso a servicios de salud.
  • Los desarrollos de ley, los debates políticos y jurídicos que promueven la modificación de la estructura de prestación, y el derecho mismo, deben contar con estrategias de formación y seguimiento que permitan dar los debates políticos para que el ejercicio del derecho a la salud sea en los términos que reclaman nuestros pueblos. Para esto tenemos que conocer las normas de salud, sus derechos y deberes; proteger y aplicar los conocimientos tradicionales para el bien de la comunidad.
  • Demandamos que se nos brinde un servicio de salud acorde con nuestros usos y costumbres, de acuerdo a las necesidades y culturas de nuestros pueblos. Por eso apoyamos a nuestros comuneros para que se afilien a una EPS indígena, que administre nuestros recursos en salud según la ley y el derecho propio, que permita el desarrollo de un proyecto de salud indígena con la orientación política de nuestras autoridades y sabios tradicionales.
  • Las comunidades, gobiernos, líderes y autoridades tradicionales deben hacer sus censos con responsabilidad y mantenerlos actualizados para que además de legítima, sea legal nuestra exigencia de atención con el censo oficial del cabildo local.
  • Tenemos que hacernos todos corresponsables por el subregistro de los eventos vitales como el nacimiento y la muerte de nuestros compañeros; tenemos que ordenar, clasificar y documentar las quejas que se presentan en la atención en salud para buscarles solución; apoyar las acciones para nuestra autonomía alimentaria.
  • Se ha presentado un desconocimiento por parte de las autoridades locales y regionales de salud sobre la construcción de un Plan de Atención Básica (PAB) particular para la población indígena. Es necesario capacitar a nuestras autoridades y promotores para que realicen la negociación del PAB indígena en cada uno de los municipios según las necesidades reales de la comunidad y las particularidades étnicas.
  1. Medicina tradicional

¿Cómo la entendemos?
Todos los pueblos ancestrales tenemos formas propias de concebir el proceso de nacimiento, bienestar, enfermedad y muerte. Desde nuestras leyes ancestrales definimos el origen, los efectos, los síntomas y las formas de curar.

Se denomina enfermedad a cualquier alteración en el cuerpo o en el espíritu/alma de una persona, de un grupo de personas, o de los seres de la naturaleza, que afecte el bienestar o ponga en riesgo o peligro de muerte a cualquier habitante de nuestro territorio. La presencia de la enfermedad ha hecho que las personas de cada cultura busquen formas de curar y prevenir. Los tratamientos surgen por un análisis profundo de las causas y los efectos, y de la aplicación de nuestras medicinas y ritos.

Las personas expertas en aplicar tratamientos bien sea para curar el cuerpo, el espíritu/alma o ambos; reciben el nombre de curioso, curandero, médico, manejador de espíritus, jaibaná, nele, botánico, rezandero, sobandero, entre otros.

¿Desde dónde la miramos?
La medicina tradicional es fundamental para los pueblos indígenas, tenemos formas de concebirla que responden a nuestras cosmovisiones, pero hacemos consenso para entender que la medicina tradicional es el diálogo de conocimientos, creencias, actitudes y comportamientos que acostumbramos ancestralmente en nuestras comunidades, para prevenir, diagnosticar, tratar y explicar las enfermedades.

¿Cómo estamos?
Uno de los elementos fundamentales de nuestra cultura es la medicina tradicional, ésta se ha debilitado por el contacto con occidente. En la actualidad este saber secreto se expresa en prácticas negativas y positivas, que se expresan en el desequilibrio de las relaciones familiares, entre individuos y en la comunidad; unos no creen en la medicina propia, otros apropian los servicios de salud occidentales ante el temor que despiertan algunos médicos tradicionales. Esta situación debe remediarse incorporando y comprometiendo con mayor fuerza a nuestros sabios en la dinámica comunitaria y organizativa, acordando reglamentos, estimulando el uso de técnicas preventivas, tanto propias como apropiadas.

Aún la Organización sabe poco de este conocimiento, reconocemos su diversidad y sus efectos, pero al ser un privilegio que guarda nuestros secretos debe ser preservado y tenido en especial atención por quienes lo poseen. Este saber aplicado ha solucionado muchos problemas de salud de las comunidades tanto del cuerpo como del espíritu/alma.

Por esto nuestra medicina debe ser preservada y recuperada, porque es un valor fundamental para nuestra vida en comunidad, y en ese sentido debe ser este saber ancestral legítimo y agente natural para articular y apropiar el saber que opera en la medicina occidental, es entonces un poder integrador y generador de vida.

Claro que tenemos que reconocer que el debilitamiento de nuestra medicina tradicional también se debe a factores internos, dificultades en la relación entre nuestros médicos y nuestras comunidades, que presentan como principales problemas los siguientes:

  • La poca confianza y participación de los médicos tradicionales en los procesos organizativos han hecho que ellos se distancien de las problemáticas comunitarias y terminan aislándose. También se presentan señalamientos, celos y conflictos entre ellos mismos. Por eso hay que crear espacios de intercambio con miras a buscar propuestas para que se les reconozca como autoridades espirituales.
  • Actores armados han asesinado a jaibanás por señalamiento de las mismas comunidades. Los casos en los que esté comprometido un jaibaná deben investigarse internamente y ante todo haciendo respetar la jurisdicción especial indígena.
  • Por la escasez de recursos naturales para la realización de los tratamientos tradicionales, nuestros médicos han tenido que usar otros elementos que los pueden reemplazar y adquirir más fácilmente en los cascos urbanos, haciendo los tratamientos más costosos. Esto ha generado desconfianza hacia los jaibanás.
  • Muchas veces los jaibanás no nos advierten de su especialidad y no saben identificar la enfermedad iniciando tratamientos equivocados que pueden colocar en riesgo de muerte a los pacientes.

Alternativas

  • Debemos hacer de la medicina tradicional un conocimiento y una práctica viva, legítima, eficaz, eficiente y funcional, capaz de dialogar e intercambiar saberes con otras culturas.
  • Necesitamos valorar y respetar nuestra medicina, por eso debemos capacitar y formar a nuestros promotores para que apoyen a nuestros médicos.
  • Tenemos que apoyar la realización de encuentros de médicos tradicionales por grupos étnicos para intercambiar y fortalecer el saber ancestral y su práctica en las comunidades, para que sean ellos mismos con las autoridades y los encargados de la prestación de servicios que garantiza la ley, los que construyan los términos que requieren nuestros pueblos para una adecuada atención en salud. Este intercambio debe promoverse con el apoyo y acompañamiento de instituciones amigas interesadas en fortalecer el sistema de salud indígena.
  • Tenemos que llegar a acuerdos y reglamentos propios para mediar en los conflictos espirituales de nuestros médicos tradicionales.
  • La restricción para la libre movilidad en los territorios, causada por el conflicto armado, imposibilita que los médicos tradicionales salgan a buscar implementos de trabajo (plantas medicinales, animales especiales, agua, entre otros). Como alternativa provisional proponemos sitios más seguros para la siembra de plantas medicinales, el cual debemos respetar como sitio sagrado.
  • Los médicos tradicionales deben poner en conocimiento de la comunidad su especialidad para realizar tratamientos específicos, a fin de que sepamos a cuál de ellos conviene acudir en caso de enfermedad. Cuando un jaibaná no maneje una especialidad, nos debe remitir adonde otro que sí tenga el conocimiento requerido.
  • Los médicos tradicionales y los promotores deben manejar conceptos básicos de la medicina occidental, para identificar signos de alarma y remitirnos a un médico occidental.
  1. Prestación y acceso a servicios de salud

¿Cómo lo entendemos?
En términos generales el sistema de salud debe observar y respetar los estilos de vida de las comunidades, tomando en consideración las especificidades culturales y ambientales que permitan un desarrollo armónico. La legislación también reconoce a las autoridades tradicionales indígenas como autoridades competentes frente al Sistema General de Seguridad Social en Salud, pero en la realidad no son operantes. El desarrollo del Sistema de Seguridad Social en el departamento de Antioquia ha presentado problemas que afectan el normal cumplimiento de este derecho, especialmente en temas como el reconocimiento y aplicación de la medicina tradicional, la salud pública, la elaboración de PAB que reconozca las particularidades étnicas, la calidad en la prestación de servicios de salud y la cobertura del sistema.

La prestación de los servicios de salud a las comunidades indígenas de Antioquia ha sufrido varias transformaciones en su modelo de atención. De una atención de beneficencia prestada por las religiosas de la Madre Laura, se pasó a finales de la década de 1980 a un modelo de atención directa de la red pública hospitalaria, generando importantes avances en prevención a través del nombramiento y formación de promotores de salud indígena, modelo que permitió la constitución de una asociación de promotores indígenas en el Departamento. Hoy, a la luz de la Ley 100, la cobertura del sistema se le trasladó a las ARS y un sistema particular de cobertura regulado en la Ley 691 de 2001.

Estas circunstancias nos hacen adoptar y apropiar conceptos respecto a la prestación y acceso a servicios de salud que permitan mediar nuestras necesidades con el modelo rígido y excluyente del Estado. Nuestra noción particular de salud no contradice los conceptos de la sociedad mayoritaria, que comprende la salud ‘como el estado completo de bienestar físico, mental y social y no sólo la ausencia de enfermedades, en el que concurren factores políticos, sociales, culturales y económicos.’ (Organización Mundial de la Salud –OMS–).

¿Cómo estamos?
Los cambios generados por el ajuste estructural al Estado y por la Ley 100 de 1993 como instrumento regulador de la prestación de los servicios de salud, confrontaron a los pueblos indígenas con un escenario desconocido en el cual quedaron sin soporte institucional propuestas que venían en construcción, desconociendo el capital social y humano y la experiencia y el conocimiento acumulado. En el anterior modelo, habíamos formado equipos de promoción de la salud en acuerdo con la Dirección Seccional de Salud; pero con la nueva normatividad estas acciones se quedaron sin proyección y los recursos del Estado se trasladan a las empresas prestadoras del servicio de salud –EPSS, que no continuaron con la contratación de promotores de salud indígenas, limitándose a contratar a las IPS para la atención a los usuarios sin conocimiento de las particularidades de los pueblos ancestrales.

Este modelo genera una visión individualizada: El paciente se torna en cliente y el indígena aparece desprovisto de su identidad como sujeto étnico. La propuesta en la que la acción era pensada desde la cultura, hacía visibles a los agentes legítimos de la salud de las comunidades y movilizaba los recursos estatales en función de un proceso social. Hoy no encontramos oportunidades en este modelo individualizado que no genera adecuaciones pertinentes al contexto cultural, situación que se agrava al convertirse la atención en salud en un botín para la multiplicidad de empresas que cubren los diversos municipios con población indígena, factor que impide la construcción de un escenario regional para la interlocución y construcción de un modelo de atención apropiado a nuestras necesidades.

Las mayores dificultades que se han presentado con relación a las empresas prestadoras de servicios de salud, son:

  • El desconocimiento de nuestras realidades culturales y de nuestros derechos como comunidades indígenas por parte de funcionarios y personal de las IPS como los gerentes, el cuerpo médico, enfermeros y otros, que no se preparan para adecuar el servicio de salud. A eso se suman las dificultades presentadas en la contratación de la EPSI de la AIC con las instituciones hospitalarias que nos atienden.
  • La falta de traductores dificulta la comunicación entre el paciente y el personal de los hospitales, lo que lleva a interpretaciones erróneas y en muchos casos a diagnósticos imprecisos.
  • La diferencia cultural entre las IPS y nuestros pueblos, impide la intervención terapéutica de nuestros sabios y médicos tradicionales en ciertas fases del tratamiento del indígena hospitalizado.
  • La disposición de medicamentos es muy limitada en los centros de atención. La mayoría de estos deben ser adquiridos por fuera, bajo el argumento de las IPS de que el POS no los cubre y los días festivos no se entregan.
  • La aplicación de tratamientos de larga duración exige que tanto el paciente como la familia entiendan la necesidad del tratamiento y en que consiste, pero las IPS nos tratan como pacientes de la sociedad mayoritaria.
  • Las instituciones prestadoras del servicio de salud no realizan asistencia en la comunidad, ni consulta familiar, que responda al contexto cultural para no elevar los costos de atención.
  • Las IPS no invierten recursos en acciones de promoción de la salud y tratamiento de morbilidades que se originan en la cosmogonía de la vida social y que expresan desajustes de orden cultural, las cuales exigen realizar terapias colectivas, por ejemplo un benekuá entre los Embera o la fumada de la pipa de la paz entre los Tule.
  • Los requisitos, tiempos y formas para acceder a la atención, como es la de presentarse en una oficina a una hora determinada, obtener fichos y presentar el carné de identificación y la cédula, representan serios obstáculos para la atención de nuestros comuneros que no están habituados a portar documentos y que no conocen, ni entienden los procedimientos administrativos.
  • La atención en establecimientos de primer nivel se dificulta cuando los pacientes son remitidos a los centros de segundo y tercer nivel, por falta de recursos para la movilización del paciente, sus acompañantes, y manutención, durante el proceso de atención y hospitalización.
  • Se desconoce la responsabilidad de los diferentes niveles de atención de la red de servicios hospitalarios y de los que son competencia de la ARS y de la DSSA.

Los problemas señalados nos indican que el modelo, a pesar de las adecuaciones, no atiende las particularidades de los pueblos indígenas, tanto más cuando no busca la integración del saber tradicional. El sistema de salud descansa en un principio de universalidad, fundado en la atención al individuo, que desconoce el carácter colectivo del proceso salud-enfermedad-atención de nuestras sociedades, desestimando las acciones de promoción y prevención propias del contexto indígena.

Problemáticas de salud en las mujeres indígenas

  • Existe un aumento acelerado de las tazas de embarazo a edad temprana.
  • Las actividades diarias de las mujeres en gran parte se realizan solitariamente o con ayuda de los hijos, incluyendo en muchos casos la gestación y parto de los mismos, razón por la cual algunas mujeres consumen pocos alimentos durante el embarazo con el fin de favorecer el trabajo de parto, pues en la medida que el feto es de menor tamaño consideran habrá menos posibilidades de complicaciones durante el nacimiento.
  • Las mujeres embarazadas no tienen conciencia de la importancia de asistir a los controles prenatales.
  • Las mujeres en su gran mayoría están mal alimentadas o desnutridas.
  • No tenemos prácticas de aseo e higiene consideradas por la sociedad mayoritaria como prácticas de prevención de la enfermedad.
  • Muchas mujeres indígenas no decidimos libremente sobre nuestra sexualidad, ni ejercemos control de nuestra propia fecundidad.
  • En muchas comunidades estamos desconociendo el uso y valor de las plantas medicinales y carecemos de ellas.
  • Muchas mujeres embarazadas realizan trabajos pesados y sufren maltrato físico.
  • En algunas comunidades, se presenta mortalidad femenina por aborto y partos que se complican.
  • Las mujeres no guardan el reposo necesario después del parto.
  • Las mujeres no acostumbran hacerse citologías por miedo y desconocimiento, o porque no hay personal femenino que las apoye y explique el procedimiento, o porque los centros médicos quedan muy lejos.
  • No hay orientación adecuada frente a las enfermedades de transmisión sexual su prevención, detección y tratamiento.
  • Persisten mitos y creencias sobre la fecundidad y la reproducción que ponen en riesgo la salud de las mujeres y de sus hijos.

Alternativas
Para los pueblos indígenas son claros los mandatos expresados por las leyes colombianas; allí están consignados los lineamientos para la prestación de los servicios salud. Y esta responsabilidad es compartida tanto por quien la debe aplicar, como por el que no reclama su aplicación. Para lograr una mejor prestación y acceso a los servicios de salud necesitamos contar con la voluntad y el deseo de todos los que confluyen en este servicio en concertaciones que permitan fortalecer nuestro propio sistema de salud.

  • En primer lugar las EPS-ARS, para nuestro caso la Asociación Indígena del Cauca, la IPSI-OIA, las entidades de salud y las autoridades, deben coordinar la elaboración de un sistema de información con los perfiles epidemiológicos de las comunidades, con la participación de la población, reconociendo los sistemas etnomédicos vigentes, sus clasificaciones de la morbilidad, enfermedades propias y no indígenas, y en función de esta información ajustar los modelos de atención.
  • El modelo debe admitir que la ruptura del balance ambiente-sociedad es determinante en la aparición de epidemias y condiciona la morbilidad individual. En consecuencia, más allá de la terapia individual, se precisa el apoyo por parte de la ARS y la IPSI para terapias colectivas o curaciones al territorio, asumidas por la cultura como condición necesaria para restablecer el equilibrio.
  • Es fundamental conformar y activar grupos extramurales que puedan atender directamente a las comunidades, especialmente a las de difícil acceso y contar con agentes de salud, sean tradicionales o promotores que sirvan de mediadores entre las concepciones de salud y enfermedad, desde lo tradicional y lo occidental.
  • Es perentorio demandar de los hospitales y centros de atención un marco alternativo para la consulta y atención de nuestros comuneros, en el que concurran médicos occidentales y nuestros médicos, y concertar el desarrollo de esquemas mixtos de atención a la morbilidad en los casos requeridos, para definir el modelo de atención con perspectiva intercultural, que además debe contar con traductores que garanticen el desenvolvimiento del enfermo en la atención, el trámite administrativo y el tratamiento.
  • Las autoridades deben realizar acompañamiento periódico al personal hospitalario, para que cualifique y adecue la atención a la población indígena. Que nos entreguen copia de la fórmula médica y nos expliquen el contenido de la misma. En los municipios donde hay población indígena, hay estudiantes, promotores y profesores bilingües que pueden traducir la información del tratamiento al idioma de la etnia que corresponda, con letreros, códigos o dibujos que llamen la atención del indígena que esta solicitando el servicio.
  • Se deben realizar campañas de registro y actualización de los diferentes censos, en coordinación con las diferentes autoridades y así evitar duplicaciones en las afiliaciones o inconsistencias en los nombres o en los documentos de identidad.
  • Los recursos del sistema general de participación pueden ser utilizados para proporcionar comida y transporte a la familia enferma cuando lo requiere, pero el transporte y alimentación del enfermo y su acompañante, cuando es remitido a otro hospital es parte integral del servicio de salud; lo importante es agilizar, subsidiar y garantizar este recurso, especialmente cuando los pacientes somos mujeres, niños y ancianos.
  • La OIA como el conjunto de comunidades indígenas, es el ente negociador a nivel departamental, municipal y local de la prestación de los servicios de salud para los pueblos indígenas (diseño y ejecución de los Planes de Atención Básica -PAB, y jornadas y programas especiales de salud). Tiene la capacidad para demandar a las entidades prestadoras la adecuación de sus servicios de acuerdo a las características culturales de cada etnia.
  • Para mejorar su capacidad de interacción y la planeación de los servicios de salud, la OIA debe contar con un sistema de información en salud que se conozca en las comunidades y por las entidades prestadoras de servicios de salud, en especial por sus funcionarios y otras entidades con quien se trabaja.
  • La calidad y garantía de prestación del servicio de salud es un compromiso comunitario por lograr una mejor calidad de vida, se refrenda en el pacto político zonal y en la ancestralidad de cada pueblo y se acata desde el nivel regional. Pero además debe exigirse al Estado como derecho.
  • Existen problemas con los censos de las comunidades, las bases de datos y la entrega de carné que impiden la atención de los indígenas, por esto debemos solicitar la atención en salud con base en el Decreto 1811 que habla de la atención gratuita a la población indígena sin necesidad de afiliación. Es importante gestionar una circular firmada por la OIA, la Dirección Seccional de Salud, la Gerencia Indígena, con todos los procedimientos para hacer cumplir el Decreto 1811 y la Circular 07.
  • También debemos acudir a la Acción de Tutela a través de la Personería cuando el caso sea grave, estén dilatando la atención, no entreguen los medicamentos del POS o se necesiten medicamentos que no estén dentro del POS para hacer efectivo nuestro derecho a la salud y a la vida digna.
  • Hay que recuperar el uso de plantas medicinales, para no acudir al hospital por dolencias menores que pueden ser curadas en nuestras comunidades. Se deben plantear otras alternativas para que los comuneros podamos acceder a las medicinas en el momento oportuno, como contratar con los hospitales una parte de los medicamentos y dejar otra parte para contratar con otra farmacia que garantice su entrega en días en que el hospital no lo puede hacer.
  • Es importante que la EPSI AIC cuente con las autoridades locales y el Programa de Salud para la negociación de los contratos con las IPS municipales; esto permitirá tener en cuenta las condiciones de cada zona y los requerimientos de los usuarios al momento de realizar la contratación con los hospitales.

Finalmente el 7º Congreso reitera su voluntad para que los diferentes cabildos locales y mayores agilicen el traslado de todos los afiliados una ARS indígena, que desarrolle un proyecto de salud tradicional que tendrá mayor capacidad para articular y generar diálogo entre la medicina ancestral y la prestación de los servicios del Sistema de Seguridad Social en Salud. Nuestro proyecto de salud, es un proyecto de vida que preserva, actualiza y existe en nuestra memoria, en la memoria de todos, resiste y se propone reconstruir su ley de origen, su razón de ser.


Género, Generación y Familia
(cartilla #6)

Desde los inicios del movimiento indígena regional la mujer ha sido fundamental en el proceso organizativo. Los procesos de recuperación de tierras emprendidos en Cristianía a finales de la década de 1970 y comienzos de la década de 1980 hicieron visible el papel protagónico de la mujer y su aporte al proceso organizativo desde la conformación de comités de mujeres que manifestaban desde sus propias aspiraciones el poder y las propuestas femeninas.

Luego, la organización de nuestras compañeras en Dabeiba (1988), El Volao (1995), y Mutatá (1997 y 1999), permitieron que resistiéramos a la guerra y a efectos como el desplazamiento. Estas mujeres organizadas en comités fueron apoyo fundamental en los procesos de retorno a las comunidades en donde para garantizar la pervivencia fue necesario fortalecer el tejido organizativo.

El lugar y reconocimiento de la mujer indígena como un actor político del proceso organizativo, ha permitido a las comunidades salir adelante en momentos difíciles. Su liderazgo viene ganado en representación en los espacios de gobierno, desde los cabildos locales hasta el Comité Ejecutivo. Pero es desde el año 1996 que se inició el proceso de acompañamiento y asesoría regional a las mujeres indígenas de Antioquia, comenzando un proceso de promoción organizativa en las diferentes zonas.

A pesar del apoyo en varias comunidades, aún no se contaba con una apuesta regional para el trabajo en perspectiva de equidad de género y desarrollo de la mujer, es sólo hasta el 6º Congreso Indígena Departamental, que se entrega este mandato al Comité Ejecutivo, la implementación de una línea de trabajo en mujer y género que permitiera la construcción de una línea política y con ello de un programa particular.

En el año 2000, el proyecto denominado Abibe, apoyado por la Comisión Europea, desarrollo un proceso de organización de mujeres en varias comunidades del Urabá. Posteriormente, en el año 2003, con el proyecto Fortalecimiento de la Autonomía de las Comunidades Indígenas de Antioquia para su Pervivencia en el Marco del Conflicto Armado, también financiado por la Comisión Europea y apoyado por Almáciga y Mugarik Gabe; ONG españolas, se desarrollo una estrategia regional, que tuvo como destinatarios directos las comunidades de Suroeste, Occidente y Bajo Cauca. Los resultados de estos procesos nos permitió la construcción de un diagnóstico descriptivo de la situación de nuestras mujeres, luego elaboramos la línea estratégica para la atención a la mujer, los jóvenes y adultos mayores de la Política Pública Departamental para los Pueblos Indígenas, y de Género, Generación y Familia para la Política Organizativa; esta última aprobada en el 7° Congreso Indígena Departamental.

Al mismo tiempo que se generó este proceso con las mujeres; los jóvenes comenzaron a solicitar espacios de participación y de promoción de sus iniciativas, principalmente jóvenes de comunidades cercanas a los cascos urbanos, que empezaron a organizarse en torno a intereses comunes reclamando participación y atención a sus necesidades y proyectos, es por esto que se han habilitado desde el nivel zonal y regional, algunos espacios de encuentro entre jóvenes y de participación en encuentros interétnicos de carácter nacional.

También hemos recogido en distintos talleres, reuniones, diagnósticos y asambleas, las problemáticas que enfrentan nuestros sabios, adultos mayores y niños, que son los grupos más vulnerables y que viven el abandono. Esta situación ha sido motivo de reclamo generalizado de nuestra base social en diferentes espacios organizativos a las autoridades tradicionales, para que se de un lugar de reconocimiento y valoración a estos grupos dentro de las comunidades y el proceso organizativo.

Este proceso aporto un cambio de enfoque con relación al Plan de Etnodesarrollo de 1992, que traía una perspectiva demográfica, pasando a una de grupo poblacional. Esto ha significado que el trabajo en género se estructure desde el desarrollo organizativo y desde el ejercicio de derechos de la mujer, entendiendo que la perspectiva de género para nosotros es relacional, no se trata de apropiar la forma en que occidente entiende la perspectiva de género y los roles que hombres y mujeres comparten; se parte de la cultura y la forma en que desde ella se entiende el ser mujer y el ser hombre.

También considera estimular el diálogo intergeneracional, partiendo de principios como el que todas las generaciones merecen un trato igualitario y proporcional según su condición en cuanto a participación, acceso a los recursos disponibles, plena satisfacción de derechos y respeto. El entorno en el que se construyen estas relaciones es la familia, por eso es necesario fortalecerla como un espacio de transmisión y recuperación de la cultura y de tramitación pacífica de los conflictos; que en muchas de nuestras comunidades se expresan en crisis de violencia.

El Género, la Generación y la Familia son elementos transversales a toda la acción organizativa en todos sus niveles, de tal forma que cada actividad desarrollada en cada una de las líneas debe impactar positivamente a estos grupos poblacionales.

  1. Equidad de Género

¿Cómo la entendemos?
Las mujeres y los hombres indígenas nos diferenciamos entre sí desde el Sexo y el Género. El primero corresponde a las características físicas con las que nacemos, las cuales nos da la naturaleza y se evidencian en nuestra apariencia externa (órganos, tono de voz, tamaño corporal, rostro, etc.). El Género, por su parte, hace referencia a la asignación social y a la valoración diferenciada de responsabilidades y los papeles que tienen hombres y mujeres en nuestras comunidades, que condicionan nuestras posibilidades, comportamientos y creencias. Sin embargo, al ser estas diferencias producto de nuestra construcción cultural y no de una condición de la naturaleza, siempre estarán sujetas a cambios.

Entendemos que las relaciones de Género (mujer-hombre, mujer-mujer, hombre-hombre) pueden darse de diversas formas. Desde nuestra visión indígena, el equilibrio y la armonía deben ser los principios orientadores de nuestro relacionamiento. Es así como el Vivir Bien no se refiere, exclusivamente a la tenencia de territorio y contar con buena educación y salud; también consiste en mantener relaciones pacíficas entre mujeres y hombres, basadas en el reconocimiento de nuestras diferencias, la igualdad de nuestros derechos y la valoración, sin distinción alguna de la importancia que mujeres y hombres tienen en la vida comunitaria, y es a esto a lo que llamamos Equidad de Género.

Para la OIA, hablar de Equidad de Género no es simplemente realizar un análisis comparativo entre mujeres y hombres, es pensar como nos relacionamos, para que pensemos si es necesario cambiar nuestra forma de actuar de manera que nos complementemos entre los géneros y así ser parte de UN TODO inevitablemente unido y necesario para el mantenimiento de nuestra única arma: La resistencia.

¿Desde dónde la miramos?
El punto fundamental de este enfoque es el cambio de la noción de poder, ese poder de dominación que ejercemos hombres y mujeres porque no conocemos otros modos de comunicarnos, entender y ejercer el poder. La visión alternativa, unida a nuestra cosmogonía, empieza a hablar del poder interior. Ese reconocimiento de sí es una sensación de conexión con nosotros mismos, con el otro, desde mi propia visión; es un poder de vinculación, no de control ni de dependencia. También es un poder de proyección, de construir y hacer comunidad, hombres y mujeres concientes de que son actores políticos y sociales igual de importantes para el proceso organizativo, para mantener el proyecto de resistencia, para hacer movilización social, para la pervivencia de la cultura y de los pueblos.

Desde el 6° Congreso, los pueblos indígenas de Antioquia planteamos la necesidad de incluir acciones dirigidas a la promoción del mutuo respeto entre mujeres y hombres y a la valoración de las fortalezas de unos y otros. Este mandato propuso una nueva manera de ver el mundo, o lo que es mejor, de volver a nuestras concepciones originarias, donde la complementariedad era el principio fundamental de nuestra existencia, el cual aplicábamos no sólo a los seres humanos, sino a todos los seres y ámbitos que tienen que ver con la existencia del planeta; esto es, el aire y el sol, el día y la noche, la tierra y el universo, el hombre y la mujer. Es así como el respeto y la capacidad de convivencia entre todos, sencillamente, era parte de la naturaleza. Lo que no quiere decir que no tuviéramos conflictos. No; simplemente que aún en medio de estos, reconocíamos lo valioso de todos los elementos de la creación, tan necesarios para la reproducción, el equilibrio, la fuerza y la armonía.

Fue entonces el complemento entre opuestos, el principio que orientaba nuestros pueblos durante milenios; sin embargo el cambio social al que nos hemos visto enfrentados ha transformado este modo de relación, que ha hecho que desconozcamos que si bien mujeres y hombres tenemos cualidades y papeles diferentes, estos no son incompatibles, pues siempre necesitarán unirse para asegurar ese Vivir Bien que tanto deseamos ya sea en el trabajo, en la crianza de los hijos, o en cualquier otra función individual, familiar, cultural o comunitaria.

Este retorno al principio de la complementariedad nos invita no sólo a la valoración de las diferencias y necesidades de mujeres y hombres, sino también a la transformación de los comportamientos dominantes que tiempo atrás los hombres vienen ejerciendo hacia las mujeres, así como también al fortalecimiento de la participación de éstas en los procesos que las afectan de manera directa o indirecta. Buscamos el reconocimiento de los Derechos Humanos, enfoque que trae consigo los principios básicos para el respeto y desarrollo de una vida digna, sin distinción alguna de raza, género, lengua, edad, o cualquier otra condición que nos discrimine.

Esta nueva mirada del ser mujer y del ser hombre debe recrear nuestras prácticas de la vida comunitaria, enfrentándonos a reflexiones y transformaciones creadas desde nuestros pensamientos y deseos y no desde las necesidades occidentales. Esta mirada es resultado del diálogo y los acuerdos que realizamos al interior de nuestras sociedades y por esto, hemos aceptado que requerimos hacer una reconstrucción de nuestras percepciones de ser mujer y ser hombre, ya que la problemática no se encuentra en lo que hacen nuestras mujeres o en el acceso que tienen a determinados espacios, sino en la valoración que unos y otros tenemos de ellas, de su lugar, de sus capacidades, de sus necesidades y de su importancia en la existencia de los pueblos.

La búsqueda de la Equidad de Género que hemos decidido emprender no implica un trabajo exclusivamente dirigido a las mujeres, requiere el reconocimiento y la inclusión de las necesidades, percepciones, ideas y propuestas de mujeres y hombres, responsables de generar mejores formas de relacionarnos para vivir bien.

¿Cómo estamos las Mujeres ?
Las mujeres indígenas hemos sido las protectoras y transmisoras de la cultura de nuestros pueblos, no sólo porque tenemos los hijos, sino también porque les enseñamos los conocimientos ancestrales, preservamos nuestros usos y costumbres y hemos sido parte activa de las luchas sociales y reivindicativas de nuestros derechos. A pesar de esto, nuestro lugar en la comunidad y los cambios que hemos vivido en la relación con la sociedad mayoritaria, han hecho que nuestras condiciones lejos de mejorar se encuentren cada día en mayor desventaja con respecto a las de los hombres.

En cuanto a la posición de la mujer indígena, es decir, formas de pensamiento y de relación con los otros; podemos afirmar que muchas de nuestras mujeres se comportan de manera sumisa y pasiva, en especial en la relación con los hombres. Además, presentan gran desconfianza y celos hacia sus compañeros, hacen chismes y tienen malos entendidos entre ellas, aspectos que afectan la vida comunitaria y familiar. Nos preocupa que estos comportamientos se estén repitiendo de generación en generación, promoviendo modelos de relación a los que nosotros mismos nos sometemos desde nuestra niñez como si fuera lo correcto y lo propio.

En nuestras comunidades hemos caído en el grave error de pensar que lo que hemos hecho como mujeres por asignación de nuestra cultura es monótono, aburrido y sin valor; por lo que hombres y mujeres no hemos reconocido nuestro papel, creyendo equivocadamente, que la solución se encuentra en igualarnos a los hombres para que nuestra existencia pueda ser realmente respetada.

La poca valoración de nosotras mismas como mujeres y el poder que ejercen los hombres nos somete y nos convierte en las principales víctimas de la violencia intrafamiliar, en todas sus formas (sexual, física y psicológica). De ahí que no denunciemos las violaciones y maltratos de las que somos víctimas, puesto que tememos a lo que nos pueda pasar (aun por parte de nuestra propia familia); y además hacen falta instrumentos y voluntad política para la aplicación de la justicia propia que garantice el castigo de los responsables.

Pero el impacto de la violencia contra la mujer indígena no se reduce a la violencia doméstica, somos víctimas del conflicto armado, no sólo por la pérdida de hijos o compañeros muertos por acciones de los violentos o por el desplazamiento forzado; sino también por el temor continuo que nos acompaña al tener que compartir nuestro territorio con los diferentes grupos armados legales o ilegales.

La falta de respeto, promoción y protección de los derechos humanos de la mujer indígena se demuestra de múltiples formas; como la desigualdad en el acceso de las mujeres indígenas a la educación y a la capacitación, porque los hombres no lo permiten y las múltiples funciones que nos asignan nos impiden participar en este tipo de actividades.

Las desigualdades en nuestras estructuras políticas limitan significativamente la participación de las mujeres; siendo estas estructuras el mayor ejemplo de la disparidad que vivimos hoy mujeres y hombres frente al ejercicio del poder y la adopción de decisiones en todos los niveles (familiares, comunitarios, organizativos). Hecho al que debemos sumar las limitaciones de comprensión del español que tenemos la mayoría de nosotras; lo que obstaculiza aún más nuestra presencia y nuestra palabra en los espacios de reflexión y discusión que se generan por fuera de la comunidad.

Lastimosamente, al interior de las comunidades, las mujeres no somos consideradas como ‘sujetos activos’ del proceso organizativo. No se toman en cuenta nuestras intervenciones en las asambleas comunales y en el mejor de los casos son distorsionadas. Por esto las decisiones de la comunidad corresponden sólo a los hombres, ignorándose el papel de la mujer dentro del proceso socio-productivo, reproductivo, comunitario y político.

Hemos vivido un acceso desigual a los recursos, como se evidencia en la tenencia de la tierra y la disponibilidad de alimentos, aspectos que son controlados por los hombres. En cuanto al derecho a la salud, tenemos mala nutrición, no tenemos los cuidados necesarios en el embarazo, no estamos utilizando la medicina tradicional, también tenemos dificultades con la medicina occidental debido a procedimientos que muchas veces no son aceptados por los hombres y nos causan temor.

Podemos afirmar que la subordinación a la cual hemos estado sometidas la mayoría de nosotras, es el resultado de nuestras actuales formas de organización social y los fuertes cambios que hemos sufrido por la presión del mundo occidental. Sin embargo hoy somos concientes de la necesidad de transformar esta realidad para que hombres y mujeres podamos continuar mejorando las condiciones de vida en nuestras comunidades.

¿Cómo estamos los Hombres?
Los hombres indígenas hemos tenido un lugar muy importante en la historia de los pueblos indígenas, hemos tenido el poder de conducir a nuestras comunidades y en muchos casos hemos abanderado nuestras luchas reivindicativas, logrando el reconocimiento social y político de la Organización.

La mayoría de los hombres consideramos que los problemas de la mujer se reducen al espacio familiar, no consideramos su importancia política y en la toma de decisiones en la comunidad las desconocemos, lo que ha limitado la reflexión sobre equidad de género. Hasta el momento este análisis lo hemos reducido a realizar comparaciones entre la condición de mujeres y hombres pero consideramos que debemos ampliarlo a otros temas que afectan la unidad de la familia y las condiciones de igualdad en las comunidades.

La influencia de la cultura occidental ha propiciado cambios en nuestras condiciones sociales, culturales y económicas, la imagen del hombre poderoso, que debe tener dinero para ser reconocido socialmente nos esta afectando gravemente, porque este dinero se consigue de cualquier forma, hasta el punto de vender nuestra autonomía a los capunias, debilitando nuestra cultura. Dinero que esta siendo utilizado para apropiar prácticas como la promiscuidad y el alcoholismo que afectan la unidad familiar y comunitaria. Sin embargo no apropiamos otros hábitos como la planificación familiar y hemos abandonado plantas medicinales que sirven para este fin, haciendo difícil decidir cuantos hijos debemos tener en las familias; este comportamiento nos esta haciendo abandonar el hogar, estamos incumpliendo con el sustento económico y la crianza de nuestros hijos, que lo han asumido nuestras mujeres.

Llama la atención la dificultad que tenemos para expresar los afectos mientras que las conductas hostiles; como forma de comunicación, de demostración de poder y de resolución de los conflictos comunitarios y familiares, se agudizan cada día más. Esta situación se agrava por las continuas actividades a las que son convocados los líderes, que los obligan a pasar poco tiempo con sus familias, afectando las relaciones con sus hijos y compañeras, impidiendo en muchos casos demostrar sus afectos, compartir sus problemas y responder a las necesidades de sustento de sus familias.

Es importante destacar cambios de mentalidad y de actitud en algunos hombres frente a la relación con las mujeres, siendo motivo de burla entre los demás hombres de la comunidad, quienes ridiculizan su desempeño en tareas como el cuidado de los hijos y la preparación de alimentos, mientras que las mujeres se capacitan y participan en espacios de formación y de poder.

De otro lado, somos los hombres los que nos hemos visto mas involucrados en el conflicto armado, bien sea porque participamos de manera activa en el mismo, o porque en medio de la interminable guerra que atraviesa el país, terminamos siendo víctimas.

Alternativas

Actualización diagnóstica
Si bien se cuenta con un diagnóstico sobre la situación de inequidad de género en las comunidades indígenas, se hace preciso realizar un proceso sistemático que permita reconocer las características que acompañan dicha inequidad y el por qué de su existencia; evidenciando que mujeres y hombres indígenas tenemos necesidades, percepciones y realidades diferentes según nuestro pueblo, comunidad, género y edad.

Es importante señalar que esta sistematización diagnóstica debe arrojar una caracterización étnico-cultural, identificando códigos y patrones de cada uno de nuestros pueblos, y las tendencias que se vienen generando al interior de cada uno de ellos.

El diagnóstico de género permitirá además establecer objetivos de trabajo y estrategias de intervención en todas las esferas de la Organización.

Recuperación del principio de Complementariedad
La construcción de nuestros Planes de Vida, como estrategia para la resistencia, no puede dejar de lado la transformación de las relaciones desiguales entre mujeres y hombres, para lo cual se requiere reconstruir inicialmente nuestra percepción del ser mujer y del ser hombre, no sólo como seres vivos sino como partes complementarias de un todo que se materializa en nuestra fuerza ancestral, de ahí la condición y naturaleza sagrada que le asignamos a este principio.
Si bien la Madre Tierra es la estructura, es energía, es tiempo y espacio, en ella se deben reunir armónicamente todos los elementos del universo. Esta armonía, en términos de las relaciones humanas, debe darse desde el reconocimiento dual mujer-hombre. Para esto se requiere no sólo renombrar y revivir estas creencias, sino también adelantar una serie de acciones que evidencien la vigencia de este principio y que lo recreen en nuestra cotidianidad.
Este regreso a la ley de origen traerá consigo la transformación del significado del ser mujer y del ser hombre, lo que implica un reconocimiento urgente y permanente de las condiciones de subordinación y discriminación que padecen las mujeres, así como de sus potencialidades, todo esto para alcanzar una valoración mayor de su lugar en ellas mismas y en los hombres.
Por ello, se hace prioritario inducir en nuestros hombres cambios en las actitudes, los comportamientos, las funciones y las responsabilidades que estos asumen al interior de las familias, del trabajo y de los procesos comunitarios que inciden en las condiciones de inequidad y violencia de género.
Será necesario transformar entonces no sólo nuestras mentalidades, sino también las políticas, leyes, creencias y prácticas que mantienen estas desigualdades.
Autonomía y Participación
En muchos de los ámbitos de los pueblos indígenas, los hombres deciden aspectos esenciales de la vida de las mujeres, y este modelo patriarcal ha sido adoptado por muchas de ellas, quienes actúan siguiendo las leyes morales de nuestras etnias, leyes que no proceden de su propia razón sino que les vienen dadas culturalmente.

Esta realidad nos obliga a emprender un camino que nos dirija al logro de una mayor autonomía de las mujeres indígenas, que les permita ser ellas mismas y tomar sus propias decisiones. Esta estrategia tiene un objetivo ‘liberador’ que posibilitará ampliar nuestra base social cualificada, toda vez que nuestras mujeres se reconocerán a sí mismas y serán reconocidas por los demás como sujetos políticos que inciden activamente en su propio desarrollo y en el de las comunidades. Este es un proceso de cambio, que se espera traiga como consecuencia la transformación hacia la equidad de las relaciones desiguales entre los géneros.

Al igual que la autonomía, la participación es un componente crucial en la construcción de la equidad de género; es un proceso social y comunitario que permite que todos los integrantes de las comunidades indígenas podamos intervenir directa o indirectamente en las decisiones que afectan nuestra cotidianidad, según nuestros intereses, edades, sexos, y demás diferencias. La participación es un mecanismo necesario para la ampliación de la democracia y es necesario que consideremos cambios en nuestras actitudes, comportamientos y costumbres para que la garanticemos, necesitamos que:

  • Nuestras comunidades generen condiciones para facilitar el acceso de las mujeres a los espacios de toma de decisiones, igualdad ante la jurisdicción, igualdad de oportunidades, e igualdad en la participación.
  • Las autoridades locales, zonales y regionales faciliten procesos de sensibilización y capacitación de nuestras mujeres en los distintos componentes de nuestra Política Organizativa, que incluya un proceso de alfabetización desde la educación propia.
  • Los espacios políticos zonales permitan la participación de nuestras mujeres y se escuchen sus problemas e iniciativas para resolverlas y apoyarlas.
  • Nuestras mujeres tengan acceso a la información, a capacitación y puedan desarrollar sus habilidades, para que fortalezcan su autonomía como sujetos políticos de las comunidades y la Organización.
  • Se reconozca públicamente a las mujeres destacadas en cada comunidad, para que se valore y apoye su aporte al proceso organizativo.
  • Se le brinde capacitación en los trabajos artesanales propios de la cultura, para que contribuyan a la economía familiar, sean autosuficientes, y garanticen la pervivencia de nuestros pueblos.
  • Facilite y acompañe desde la OIA y los cabildos, la conformación de Comités de Mujeres al interior de las comunidades.
  • Se apoye los proyectos de las mujeres con aportes de los ingresos corrientes de la nación para la realización de sus actividades organizativas, artesanales y productivas.

Actividades de Formación
Un elemento central en el proceso de formación dirigido a nuestras mujeres debe partir de programas de alfabetización en combinación con capacitaciones sobre derechos, legislación, género, sexualidad, participación, entre otros. A la vez que se capacita a hombres y mujeres en los derechos de las mujeres; se debe reflexionar y conocer sobre temas como la identidad, la vida en pareja, la salud sexual y reproductiva, la educación sexual, participación, legislación indígena, entre otros fundamentales en la vida comunitaria.

La formación de nuestras mujeres y hombres implica un enfoque participativo que apoya la reflexión, facilita el diálogo y la negociación, y así poder confrontar y cuestionar nuestros pensamientos y actuaciones, permitiéndonos construir nuevas alternativas que posibiliten unas relaciones en armonía y equidad.

Como eje central de este proceso de formación demandamos el diseño y funcionamiento de una Escuela de Promotores de Equidad de Género, para que sean ellos, nuestros líderes, los principales agentes del cambio social a partir de la transmisión de los conocimientos que estos adquieran en los ejercicios de reflexión y construcción, generados en este espacio formativo.

Fortalecimiento Organizativo
Para fortalecer nuestra Organización los hombres y las mujeres indígenas debemos reconocer que tenemos diferentes necesidades, intereses, funciones y recursos que hacen que los programas y proyectos nos afecten de manera diferente, por lo que es necesario generar condiciones para identificar los miedos, lo temores, y resistencias que impiden una relación equitativa entre los géneros, por lo que debemos desarrollar estrategias diferenciadas para apoyar a los grupos que, de acuerdo con el diagnóstico, están en condición de desventaja. Para desarrollar los proyectos es importante la participación de ambos géneros, a fin de que se cuente con igualdad de oportunidades.

La evaluación institucional debe contemplar el análisis del impacto de todas las intervenciones en las relaciones de las mujeres y los hombres en todas las líneas de la Política Organizativa, propendiendo por una participación femenina representativa, para lo que se deben establecer puentes de comunicación entre los diferentes programas de la OIA y el de Género, que debe posicionarse como principio orientador del accionar institucional.

Es necesario que desde la Organización se reconozcan las diferencias de género como un aspecto transversal, a la vez que se integren las conclusiones del análisis de género en la planeación, y se refleje en los indicadores y resultados esperados desde las diferentes líneas programáticas.

Dentro del proceso de seguimiento y evaluación adelantado en la Organización, se debe incluir la dimensión de género como criterio orientador, lo que implica, incluir información desagregada por sexo y los resultados de las acciones con perspectiva de género realizados en cada zona.

Para la ejecución de estas acciones es menester generar espacios de capacitación para el equipo asesor y técnico de la OIA, en relación con diferentes temáticas vinculadas con el tema de género; así como mantener un diálogo interinstitucional con organizaciones y entidades interesadas en el trabajo con perspectiva de género.

  1. GENERACIÓN

¿Cómo la entendemos?
Los pueblos indígenas de Antioquia entendemos que como seres humanos pasamos por diferentes etapas durante nuestra vida; etapas que están determinadas no sólo por aspectos como la edad y el género; sino también por la preparación espiritual, los conocimientos adquiridos y los roles que de acuerdo a nuestro comportamiento se nos van asignando al interior de las comunidades a las cuales pertenecemos. Existen distintos criterios que permiten identificar estas etapas del ciclo vital, aspecto que determina un modo particular de organización social dentro de la familia y de la comunidad en general.

Embera Catío
Para los Embera Catío la primera fase de la vida se denomina zhyzake-wawa, la cual comprende entre los 2 y 8 años de vida, en esta etapa se prepara al niño para que desarrolle habilidades y destrezas de acuerdo con nuestra cosmogonía. Sin embargo, esta preparación se realiza de manera diferenciada, según el género, siendo este el modo como el niño hombre recibe información básica sobre los aspectos relacionados con la manutención de la familia (caza, producción, recolección, etc), mientras que las niñas aprenden sobre las labores del hogar (lavar, cuidar los hermanos pequeños, cargar plátano y agua, etc).

Finalizada dicha etapa, se pasa a la kura-bae (hombre) y awuera-kau (mujer), que comienza a los 9 años y termina con el matrimonio; no obstante, en las mujeres este paso se da sólo si a esta edad ya se ha tenido la menarquia, aplazándose hasta que suceda. En esta época se aplican los conocimientos asimilados y se aprende a reconocer e interpretar los fenómenos de la naturaleza y a adquirir las habilidades necesarias para establecer relaciones con personas diferentes a las del núcleo familiar. En el momento en que un indígena catío forma un nuevo hogar, pasa automáticamente al ciclo denominado Poa, donde se le responsabiliza del cuidado y formación de la nueva familia constituida. Pasados los años, algunas personas asumen roles desde sus saberes particulares, lo que los convierte en sabios, consejeros, líderes o gobernantes; orientando desde sus prácticas la formación del resto de la comunidad.

Embera Chamí
Entretanto, en el Pueblo Chamí se reconocen básicamente dos momentos del ciclo vital, el primero de ellos llamado Wawa, donde el niño hombre acompaña y ayuda al padre en todos los asuntos de la producción, al tiempo que la niña le colabora a su madre con las actividades domésticas. Al tener aproximadamente 10 años se entra en una etapa de independencia y los hombres pasan a participar de la ‘sociedad de los adultos’, donde hay responsabilidades directas relacionadas con el aporte para el sustento de la familia materna llevando comida, ropa, etc. Esta etapa es vivida por las niñas como un momento de preparación para ser madres y aprenden a reconocer las plantas medicinales, los ciclos de la luna, y con ellos los ciclos de la reproducción humana y los momentos propicios para los baños que fortalecen el espíritu. En las mujeres este momento no está determinado por la edad, sino por su primera menstruación. Luego cuando se conforma una familia las funciones de hombres y mujeres están orientadas hacia el cuidado y protección de los hijos. Al llegar a los 70 años, aproximadamente, los Chamí pasan a un período denominado Charara o abuelo donde se obtiene respeto por los saberes cultivados.

Olo Tule
Para los Tule el ciclo de la vida comienza en el nacimiento con una primera etapa llamada Totto para el hombre y Mimmi para la mujer. En esta etapa el niño es cargado por la madre y llevado a la Casa Grande para ser preparado por medio de cantos para la vida, siendo inducido en aspectos como la obediencia y la responsabilidad. Cuando el niño aprende a caminar es llamado Massigua y la niña Panagua, que son etapas de juegos y aprendizajes. La educación de los niños está a cargo del padre quien lo lleva a sus quehaceres cotidianos y le va enseñando sobre los mismos; mientras que la niña está a cargo de su madre, quien le enseña sobre las cosas del hogar (cocinar, lavar, traer agua); esta etapa finaliza en los hombres cuando tienen su primera experiencia sexual, ya que con ella entran a la sociedad de los hombres adultos, lo que les permite participar de las reuniones en la Casa Grande y demás eventos de la comunidad, y les implica responsabilizarse, como los otros hombres, de la construcción de casas, caminos, cultivos y recolección.

En las mujeres esta etapa se inicia cuando llega su primera menstruación, evento que es conmemorado con la primera fiesta, a partir de la cual se entra en un proceso de aprendizaje relacionado con las funciones de las mujeres: cuidado personal, conformación de una familia, elaboración de chicha, tejido de molas y atención a hombres. Durante este periodo ellas son vigiladas constantemente por sus padres, hasta que se les realiza la segunda fiesta (fiesta de la libertad), en la que se les presenta en sociedad y quedan autorizadas para conformar una familia. Esta etapa la llaman Yagua.

Cuando el hombre y la mujer se casan, pasan a formar parte de la familia de la mujer, dando al padre de ésta el nombre de Sakka o suegro; quien acompaña a hijos y yernos (nuevos hijos), y vela por el mantenimiento de la casa, incluyendo el cuidado de sus mujeres. Si la familia del Sakka tiene un comportamiento ejemplar este accede al titulo de Sakkla (experto en ser suegro) o Cacique, que es la autoridad en la comunidad. En esta etapa se es activo en términos de producción. Al llegar a los 70 años más o menos se pasa a ser jubilado, etapa en la que se le respetado por la sabiduría acumulada, pero ya no hay obligación de producir más para la comunidad.

Senú
Criatura es el término utilizado por el Pueblo Senú para nombrar a los seres humanos desde el momento de su nacimiento hasta los 2 años de edad; etapa en la cual son amamantados por su madre y en la que están en total dependencia de ésta o de sus cuidadores, quienes algunas veces son sus hermanos mayores. Entre los 2 y los 7 años se les denomina niños, quienes a través de la imitación aprenden diferentes tareas y roles; es así como los niños comienzan a ir al monte a acompañar a sus padres o hermanos, a llevar el agua o la comida; empero, estas actividades que son tareas asignadas por los adultos, son el producto de su motivación y deseo y más que una responsabilidad, es actividad recreativa que desarrollan cuando así lo desean. Las niñas, por su parte, introducen en sus juegos actividades relacionadas con el cuidado de la casa y la maternidad y en algunas ocasiones colaboran voluntariamente en la recolección de la leña y el agua.

Desde los siete años, y hasta el momento en que consiguen pareja, se les llama muchachos/as o pelaos/as, periodo en el cual asumen responsabilidades y tareas que en los hombres se relacionan con la recolección y en las mujeres con el cuidado de la casa y de los hermanos menores. Es de señalar que en las familias donde no hay hijos hombres, las mujeres colaboran en la recolección, lo cual no sucede en las familias donde no hay hijas mujeres, pues a los hombres no se les asignan tareas domésticas. Durante esta etapa en que se es Pelao7a se tiene además la responsabilidad de asistir a la escuela o colegio y cumplir con las tareas que allí se asignan.

Al formar una pareja, cosa que en los hombres sucede entre los 17 y 18 años y en las mujeres entre los 14 y 16 años, se les considera adultos responsables de un nuevo hogar. Esta nueva pareja se ubica en la casa paterna del hombre, donde se les asigna un espacio privado y se comienza a considerar a la mujer como una hija más de la familia anfitriona, quien comienza a asumir responsabilidades relacionadas con las labores domésticas de la nueva casa habitada; mientras tanto, el hombre continúa colaborando con las labores de siembra y recolección.

Cuando esta pareja tiene su primer hijo, se van a una nueva casa, construida en el terreno que el padre del hombre o la comunidad les asigne. Posteriormente, cada uno de ellos, hombre y mujer, se involucran de manera voluntaria en trabajos organizativos y comunitarios, asisten a las fiestas y hacen parte de los espacios de decisión existentes en las comunidades. La vejez comienza en los Senú tan pronto se comienza a ser abuelo, etapa en la cual ejercen un fuerte liderazgo y son merecedores de un significativo respeto al interior de la comunidad, toda vez que son ellos quienes aconsejan a las parejas más jóvenes.

Estas características de nuestros ciclos vitales nos señalan que a pesar de nuestros modos particulares de organización, tenemos elementos comunes: Nuestro ciclo vital está dividido básicamente en 4 momentos. El primero de ellos la niñez, momento de aprendizaje en asuntos productivos para el niño y domésticos para la niña, dirigido y acompañado por los padres. Luego hay una etapa de transición donde el niño debe comenzar a poner en practica de manera independiente lo aprendido y comienza a tener responsabilidades para con sus padres como sembrar, recoger, pescar, o apoyar las labores domésticas. Viene luego un periodo de adultez que define la vida en pareja y responsabilidades directas consigomismo, la familia y la comunidad. La última etapa está caracterizada por la sabiduría producto de todos los conocimientos adquiridos en la vida, que es donde se pasa a ser sabio o consejero.

De esta manera se entiende que en nuestros pueblos, cada una de las etapas de nuestra existencia está determinada por características como la edad, la capacidad de producción y trabajo, la sabiduría recolectada y el cargo o lugar que se tiene dentro del la comunidad.

¿Desde dónde la miramos?
Según el mandato del 5º. Congreso Departamental Indígena celebrado en Dabeiba en el año de 1996, ‘Internamente en nuestras comunidades el mejor gobierno propio será aquel que permita y estimule la participación de los niños, los jóvenes, los adultos y las mujeres. Participación para proponer, para elegir, para actuar, también para cuestionar’. Esta disposición nos obliga a pensar no sólo en las condiciones de un buen gobierno (autónomo, justo, responsable), sino también en el papel que cada uno de los miembros de nuestra comunidad desempeñamos para la transformación social que hoy reclaman nuestros pueblos. Esto es, el reconocimiento de que todos y cada uno de los pueblos, independientemente de nuestra edad, comportamiento y posición, somos actores sociales y políticos, y por lo tanto los aspectos positivos y negativos que nos acompañan, siempre incidirán en las condiciones de la comunidad en la que habitamos.

La inclusión de la perspectiva generacional trae a nuestra agenda política la reflexión de un tema poco conocido por todos nosotros, en especial el reconocimiento de las necesidades, opiniones e intereses de los niños, los jóvenes y los ancianos; para quienes aún no generamos espacios de participación ni acciones de atención, desconociendo así, sus capacidades y derechos sociales.

Si bien nuestra Política Organizativa incluye la transversalidad de sus líneas como criterio estratégico, no podemos desconocer que las intervenciones que efectuemos deben considerar no sólo el enfoque de género, sino también el de generación. Es decir, debemos condicionar nuestro accionar organizativo al reconocimiento y valoración de las generaciones poblacionales de cada uno de nuestros pueblos, teniendo presentes sus ciclos vitales. Lo que nos obligará a diseñar estrategias dirigidas de manera discriminada para niños, jóvenes, adultos y ancianos, según sus capacidades, condiciones y situaciones.

Reconocemos también la importancia de generar medidas que propicien acercamientos desde el diálogo entre las diferentes generaciones existentes en nuestras comunidades, disminuyendo así la brecha relacional que limita la sana convivencia, la comprensión entre unos y otros y la transmisión de saberes históricamente recopilados por nuestros antecesores. Este enfoque hace que sea necesaria la participación y valoración de todos los grupos generacionales al interior de la Organización de manera simultánea.

Este enfoque poblacional nos permite reconocer un elemento más del cambio social al que nuestros pueblos se ven abocados. Las nuevas maneras de vivir y de ser que portan las nuevas generaciones, las cuales, sin pretender juzgarlas de mejores o peores a las precedentes, traen consigo factores que protegen y a la ves ponen en riesgo nuestra pervivencia, y deben ser objeto de nuestra permanente atención.

¿Cómo estamos?
Debemos reconocer que hasta el momento no contamos con un diagnóstico diferenciado sobre la situación y la condición de nuestros grupos generacionales, especialmente en lo relacionado a niños, jóvenes y ancianos. Es por eso que se puede decir en cuanto a los niños que hay un alto nivel de descuido, abandonos físicos y afectivos, desnutrición, abusos sexuales, sentimientos de soledad y otras situaciones que afectan el sano desarrollo de nuestros pequeños. De igual manera sabemos que los adultos mayores o abuelos están siendo relegados a lugares de abandono, donde no los reconocemos como actores productivos, donde desvaloramos sus saberes históricos y tradicionales e incluso los sometemos a constantes situaciones de maltrato. En cuanto a las generaciones intermedias (los jóvenes), encontramos situaciones con identidades poco claras; con prácticas, expresiones y deseos que entremezclan modos de vida occidentales con los de nuestra tradición indígena, personas que se están preparando académicamente para afrontar un futuro con el deseo, en muchas ocasiones, de estar por fuera de las comunidades.

La influencia de occidente ha afectado diferentes aspectos de la relación entre las generaciones; aunque aún conservamos algunos de los valores ancestrales, no tenemos canales de comunicación ni espacios apropiados para transmitir todo el saber y conocimiento recopilado históricamente y sobre el cual fundamentamos nuestras prácticas culturales. Hemos desprestigiado lugares tradicionales de poder y conocimiento como el de los Jaibanás o los viejos sabios; quienes ya no quieren contar historias, enseñar o preparar a los más jóvenes en asuntos propios de la cultura como la medicina, el diseño de casas, la lectura de los símbolos en la naturaleza o los rituales; perdiéndose así el conocimiento aprendido y cultivado durante cientos de años. Es así como la función formadora y educadora la hemos dejado en manos de la escuela que desde un modelo occidentalizado inserta nuevas prácticas, necesidades e intereses, y aleja a las nuevas generaciones de la cosmogonía y realidades del mundo indígena, llevándolos a acudir a prácticas campesinas u occidentales, para realizar sus funciones dentro o fuera del resguardo de manera ágil, simple y rentable. Aspectos propios como la lengua y el atuendo, cada vez se desvanecen más; en algunas comunidades los vestuarios tradicionales se usan sólo para presentaciones en eventos culturales; y en otros casos como el del pueblo Senú ya no tenemos lengua propia.

El acercamiento al mundo de occidente nos inserta en dinámicas propias de la modernización donde la capitalización individual es muy importante, dándosele así un lugar relevante a la consecución de dinero con el que puede accederse a múltiples bienes; razón por la que entramos en competencia por los escenarios internos y externos en que nuestro trabajo se remunera económicamente, calificando como obsoletos los saberes, costumbres experiencias y destrezas que hemos cultivado por años.

A lo anterior se suman las problemáticas relacionadas con la disputa por el poder entre unos grupos poblacionales y otros, propias del desencuentro intergeneracional, y ejemplo de ello es la resistencia de muchos de los adultos y ancianos a compartir todos sus conocimientos con las generaciones nuevas por temor a perder su poder. Este fenómeno lo ilustra de igual manera la posición de subordinación, dominación y discriminación que los mayores ejercen frente a los menores. Además, existe un conflicto entre las percepciones e ideas que los adultos tienen de sus sucesores y las que éstos últimos tienen de los adultos; ya que los valores establecidos por las generaciones anteriores chocan en muchas ocasiones con la refundación de valores que comportan las actuales generaciones.

Es de señalar que este conflicto intergeneracional, aunque inevitable, debe ser intervenido, toda vez que pone en juego la pervivencia de nuestra identidad; como también lo hace el elevado maltrato (en todas sus modalidades) del que están siendo victimas nuestro menores, evidenciado especialmente en los crecientes casos de desnutrición y abandono. Sin embargo, hasta la fecha no existe en la Organización ninguna aproximación diagnóstica que nos acerque a la condición real de nuestros niños, jóvenes y ancianos.

Alternativas

Diagnóstico Poblacional
A fin de desarrollar acciones diferenciadas para cada grupo poblacional, desde los componentes y las líneas políticas; se requiere, en un primer momento, realizar un diagnóstico que nos permita reconocer qué pasa con cada uno de ellos (en especial en lo referente a los niños y adultos mayores), y por qué pasa lo que pasa; esto con el fin de alcanzar una valoración de la situación y poder actuar sobre ella. Este diagnóstico permitirá reconocer sus problemas y necesidades, tanto como los recursos con los que contamos para enfrentarlos.

Sensibilización
La OIA adelantará procesos de sensibilización para lograr voluntad individual y luego voluntad comunitaria (política) que posibilite el desarrollo de acciones comunicativas de intercambio, de debate y de negociación entre los grupos generacionales desde el reconocimiento de capacidades, saberes, necesidades, experiencias y posibilidades que enfrentamos cada día, acortando así la brecha que nos aleja y pone en riesgo nuestro tejido social y motivando procesos de cooperación vinculante que conlleven a la creación de un pacto entre generaciones que conduzca a la equidad.

Realizar un ejercicio exploratorio entorno a la existencia de una condición de juventud indígena
Antes de plantear un plan de acción para el acompañamiento de los jóvenes al interior de nuestras comunidades, es necesario realizar una exploración que permita identificar al interior de todos nuestros pueblos quiénes son nuestros jóvenes, qué características poseen, cuáles son sus roles, posibilidades, limitaciones, derechos y deberes, y cuántos son.

Este ejercicio exploratorio nos posibilitará saber cómo nombrar a la persona en etapa de transición o aprendizaje. En caso de encontrarse en dicho ejercicio que la condición de juventud no es reconocida al interior de los pueblos (o por lo menos no en todos), se propone trabajar con la población en etapa de transición, a quienes nombraremos ‘Herederos de la cultura’, ya que son ellos quienes recibirán el saber acerca de las tradiciones, prácticas, costumbres y creencias, por lo cual son los responsables de su cuidado, aplicación, transmisión y defensa.

Es importante señalar que en tales Herederos involucramos tanto a mujeres como hombres, ya que cada uno de nosotros tiene unos roles específicos en nuestros Planes de Vida y en el proceso de transmisión, recepción y perfeccionamiento de las tradiciones.

Diseñar procesos de transmisión de saberes, creencias y prácticas
Haciendo uso de la Escuela interétnica como espacio propicio para la educación, se propone abrir espacios para que los viejos como portadores de la sabiduría y la tradición cultural compartan con las nuevas generaciones todo su conocimiento. Este ejercicio generará un proceso de reconocimiento y apropiación cultural que garantice nuestra permanencia.

Construir organización juvenil enfocada hacia el mejoramiento comunitario
En el caso de encontrar que la condición de juventud se haga presente en nuestras comunidades, promoveremos la creación de grupos de jóvenes de acuerdo a intereses comunes por comunidad o zona. Estos intereses estarán acordes con los de la comunidad, la cultura y la pervivencia de nuestros pueblos. Igualmente, es importante la promoción de Comités de Jóvenes y otros espacios de participación juvenil en los que se puedan generar discusiones que incidan en las decisiones de las comunidades y la regional en general.

El bienestar y la participación deben ser para todos y todas
Todas las acciones desarrolladas por la Organización, en todas las instancias, deben facilitar la vinculación de los diferentes grupos poblacionales, que se deben beneficiar equitativamente de las diferentes estrategias que emprendan para asegurar el ejercicio de los derechos y el bienestar de cada uno de los integrantes de la comunidad, sin importar el sexo o la edad.

  1. FAMILIA

¿Cómo la entendemos?
Independientemente del pueblo indígena al que pertenezcamos, para nosotros la familia es el principal espacio de transmisión del conocimiento ancestral, de las creencias, leyes, rituales, principios y demás elementos que nos diferencian de otras sociedades, y que por ende contribuyen a la permanencia de nuestra identidad. Es así como en este espacio se producen y reproducen las condiciones de la vida cotidiana de nuestras culturas, y es precisamente allí donde cada uno de nosotros aprende las formas de relación con nosotros mismos, con los demás y con lo que nos rodea.

Uauara es el término Embera Catío utilizado para nombrar a la familia, y traduce ‘mis hijos y yo’, de donde se desprende que la familia no incluye a la pareja. Así, la noción de familia se encuentra más ligada a relaciones de parentesco que a vínculos afectivos. En cambio, en los ancianos este concepto está profundamente ligado a la noción de comunidad, independiente de que sus hijos vivan o no en ésta.

Kuenatcan es el término que usan los Tule para referirse a la familia, conformada por esposo (sui), esposa (ome) e hijos (nuscan), como núcleo que permite la sostenibilidad de la familia grande; es decir, de la comunidad Tule. Es en este espacio donde comienza el principio de la democracia, pues en este pueblo en particular todos los maridos de las hijas vendrán a la casa del suegro; el hombre sale de la casa de sus padres biológicos para entrar a la casa de los padres de la esposa, por eso en el ser suegra o suegro está la sabiduría, porque desde ahí se aprende a administrar la familia y la casa. De aquí que para ser Sakkla (gobernador), se deba haber sido primero Sakka (suegro/a).

En el Pueblo Senú la ‘familia’ es ante todo una unidad patriarcal, ya que es el padre quien registra a los hijos para dar su apellido y quien construye la vivienda para su nuevo hogar, sin alejarse de sus propios padres. Estas familias se conforman en unas ocasiones por ‘pedidos’ anticipados de la mano de la mujer a sus padres, y en otras por desobediencia de la pareja, quienes se fugan de sus familias por un tiempo para convivir juntos, lo cual posteriormente se resuelve en un proceso de ‘arreglo’ entre los padres.

Aba es el término empleado por los Chamí para referirse a la familia o a los amigos. Esta definición de familia hace referencia a un núcleo social conformado por padre, madre e hijos, y en algunos casos por los abuelos, según lo obliguen las condiciones económicas. En el momento en que los hijos establecen pareja y tienen sus propios hijos conforman una nueva familia. Anteriormente, los grupos familiares se conformaban por acuerdos entre los mayores, con el fin de ‘cuidar la sangre’ y prolongar el apellido, y por ende ampliar los territorios pertenecientes al grupo familiar.

La concepción de familia en nuestros pueblos tiene características diferentes; sin embargo, estas definiciones y formas de estructuración encuentran un punto en común, la responsabilidad social que tiene este espacio para todos y cada uno de nosotros. En este sentido, se plantean dos tareas básicas para este grupo social; la primera de ellas consiste en la protección física y espiritual de sus miembros (niños, jóvenes, adultos, y adultos mayores, sin distinción de género), en la medida en que es la familia la que engendra nuevas personas y responde por su desarrollo. La segunda tarea consiste en la vincular y trasmitir a todas estas nuevas personas en nuestras culturas.

¿Desde dónde la miramos?
Concebimos a la familia indígena como UN TODO, donde cada integrante es parte esencial de la unidad familiar y comunitaria, y del tipo de relaciones que establecemos, bien sea como pareja, como madre o padre, como hijo, o como hermano y que son fundamentales para el equilibrio y la armonía del grupo social.

Este enfoque nos lleva a pensar en la familia como en un sistema, que al estar conformado por varias personas, sufre modificaciones positivas y negativas según los comportamientos de cada uno de nosotros. Si uno de nosotros se ve afectado por una enfermedad –por ejemplo–, la familia en general se verá afectada, y si el sistema familiar no funciona adecuadamente, porque no cuenta con recursos suficientes para alimentarse –dado el caso–, los efectos de esta situación recaerán fácilmente en la familia en general, y posteriormente en la comunidad.
Por esto cuando hablamos de la familia tenemos que hablar de la Equidad de Género, pilar para la construcción de relaciones pacíficas al interior de nuestras familias y que tienen que pensar en las desigualdades de poder entre hombres y mujeres y formas equilibradas de relación.
Este tema nos acerca al enfoque de Derechos Humanos; no sólo por el derecho de tener una familia, la violencia doméstica es un problema de justicia y equidad que atenta contra la libertad y la dignidad individual, comunitaria y social.

¿Cómo estamos?
Una gran problemática que afecta gravemente a nuestras familias es la violencia doméstica en todas sus manifestaciones (física, verbal y emocional); violencia que se debe a múltiples causas, entre ellas la gran inestabilidad afectiva que tenemos muchos de nosotros (hombres y mujeres), y que se expresa en múltiples formas de violencia conyugal, afectando negativamente nuestras relaciones de pareja, como las agresiones físicas y verbales del hombre hacia la mujer, de la mujer al hombre, o cuando ambos se atacan. Las denuncias presentadas por este tipo de violencia si bien han aumentado, aún son mínimas comparadas con las cifras reales de maltrato que se dan al interior de la pareja; esto por múltiples razones, entre ellas nuestro temor a las represalías de que podemos ser víctimas, a la creencia de que nuestros compañeros van a cambiar, al miedo a la soledad y demás factores descritos ya en el componente de Género, que limitan nuestra autonomía y toma de decisiones.

Esta violencia de pareja tiene diferentes manifestaciones; hemos encontramos al interior de nuestras comunidades numerosos casos en los cuales las mujeres son sometidas a agresiones físicas (golpes) por parte de sus esposos y compañeros.

También son frecuentes las agresiones emocionales, se desvaloriza y relega al otro, fenómeno que sufrimos principalmente las mujeres cuando somos amenazadas de abandono, se nos insulta, critica, desautoriza, prohíbe y aísla. De otro lado se encuentra la violencia sexual, ejemplificada en la burla y desvaloración que los hombres hacen de sus compañeras en cuanto a su apariencia física, cuando éstas ya han tenido varios hijos.

Estas problemáticas se producen por múltiples razones, entre ellas, las limitaciones que tenemos para reconocer y manejar nuestras emociones personales, en especial las relacionadas con la ira, las dificultades para tolerar los errores de los demás, las diferencias de género y las limitaciones que tenemos para encontrar alternativas pacíficas para la resolución de los conflictos.

Muchas de nuestras relaciones de pareja se encuentran fundamentadas en la conformación de una unidad doméstica y en la función reproductiva; lo cual se evidencia en el señalamiento que hacen algunos hombres, aduciendo que las razones que los condujeron a la conformación de una nueva familia son las ganancias que adquieren al unirse a una mujer que se encargue de tareas que ellos reprochan realizar tales como la limpieza del tambo, la preparación de la comida y la crianza de los hijos; mientras que algunas mujeres mencionan que sus razones para conformar familia son el acceso a dinero, tierra y bienes como la ropa; que son proporcionados por el hombre.

La violencia familiar presenta además de la violencia de pareja otra cara, la del maltrato a nuestros hijos. El trato inadecuado dado a los niños y jóvenes por parte de los padres incide negativamente en su desarrollo personal y en su rol comunitario. Este maltrato se inicia en algunas ocasiones desde el embarazo de la madre, como consecuencia de las condiciones de pobreza, mala nutrición, abandono, apoyo insuficiente, o maltrato por parte de nuestros compañeros. También es común el abandono emocional a niños por parte de su madre y/o de su padre, que se manifiesta a través de insultos, desprecios, rechazos, castigos severos y la permanente práctica de dejarlos solos en las viviendas expuestos a peligros como la desnutrición, los accidentes y el abuso sexual.

De otro lado, nuestras preocupaciones y luchas se han centrado en aspectos comunitarios como el territorio y la producción, dejando de lado la reflexión sobre temas de gran relevancia como son la familia, la educación y la formación de nuestros miembros; desconociendo que los altos índices de violencia intrafamiliar que hoy nos acompañan son un factor de riesgo para vivir bien, en armonía, y que a mayor agudización de dicha violencia, mayor es nuestra dificultad para resolverla.

Además existen algunos aspectos socioeconómicos que inciden en esta problemática familiar, y ejemplo de ello son las precarias condiciones económicas en que vivimos como indígenas, condiciones que limitan nuestra alimentación, educación y salud, y que inciden negativamente en la armonía familiar, no sólo desde la generación de conflictos entre sus miembros, producto de la desesperanza y la angustia; sino también desde las negativas consecuencias que traen fenómenos como la desnutrición, la enfermedad y el poco acceso a la formación y a los espacios de participación.

Debido a nuestros principios cosmogónicos, en nuestras familias no se dan prácticas de planificación, por lo cual el tamaño y la estructura de las familias no coinciden con las posibilidades socioeconómicas con las que contamos para la manutención de un número tan elevado de hijos como los que tenemos a cargo, esto hace necesario que revisemos nuestras condiciones y posibilidades para que garanticemos que los hijos que tengamos puedan vivir bien.
Otra gran problemática que nos acosa es la incapacidad de nuestro sistema jurídico para responder efectivamente frente a los casos de violencia intrafamiliar, bien sea por medio de acciones preventivas, asistenciales o penales; así como también la presencia de actores armados en nuestras comunidades, los cuales intervienen directamente en la regulación del núcleo familiar, impidiendo que este establezca mecanismos de control por sí mismo.

Es importante aclarar que cada pueblo indígena posee unas características particulares, las cuales se hacen evidentes en la estructura y dinámica familiar, aunque las problemáticas que hemos mencionado nos acosan por igual.

Alternativas

Movilización Organizativa y comunitaria
Es necesario incorporar el tema de familia y sus problemáticas como un asunto que requiere la reflexión continua y una intervención activa de todos nosotros. Debemos reconocer de manera objetiva los problemas que atraviesan actualmente nuestras familias, lo cual genera una demanda social de intervenciones prontas y efectivas y la vinculación directa de los actores sociales más relevantes de nuestra Organización (Junta Directiva, Comité Ejecutivo, Consejo Regional, gobiernos locales), quienes por el poder que les hemos otorgado tienen la capacidad de movilizar recursos políticos y acciones de atención que den respuesta a las problemáticas señaladas.

Desarrollo conceptual y de investigación
Debido a la alta complejidad para determinar los tipos de familia existentes al interior de nuestros pueblos, se hace necesario diseñar una estrategia que nos permita analizar y describir los modos de configuración y de relación que se dan al interior de la misma, diferenciando cada grupo étnico. Esto con el fin de contextualizar las problemáticas existentes a partir de sus antecedentes y de rescatar los elementos que ancestralmente se han utilizado en favor de la estabilidad familiar.

Además de los análisis tipológicos, es importante realizar estudios de prevalencia sobre los casos de violencia intrafamiliar; con el fin de reconocer los factores que nos ponen en riesgo, y adelantar así las medidas a que haya lugar para su prevención y minimización.

Prevención en salud familiar
Las condiciones actuales reclaman de todos nosotros el diseño, la aceptación y la ejecución de estrategias encaminadas a evitar anticipadamente la violencia intrafamiliar. Es importante señalar que no pretendemos hacer desaparecer los conflictos que puedan surgir en las familias, lo cual sería imposible; toda vez que la tensión es inherente al ser humano, pues en todas las etapas de nuestra existencia nos veremos sometidos, de manera individual, familiar o comunitaria, a diferentes tipos de presiones. Lo que sí debe ser evitable, es la respuesta agresiva de nuestra parte ante la presencia de dichos conflictos, así como también el poco compromiso con nuestras parejas, con nuestros hijos, padres y hermanos.

Este propósito puede lograrse por medio de la implementación de diversas estrategias, entre las que consideramos convenientes la capacitación dirigida a los diferentes agentes sociales (líderes, autoridades, promotores, educadores, jóvenes, madres, padres y niños); capacitación que deberá estar encaminada en primera medida hacia la reflexión sobre las problemáticas existentes y las causas de las mismas; en segunda instancia deberemos desarrollar habilidades que nos permitan mejorar los modelos y niveles de comunicación practicados al interior de la familia, la resolución pacífica de conflictos y las prácticas de buen trato, respeto y tolerancia.

Es importante, además, realizar campañas de sensibilización y divulgación, que contribuyan al posicionamiento del tema al interior de las comunidades y a la reflexión sobre la importancia de la familia en la formación de nuestros miembros y la sostenibilidad de nuestra identidad.

A este fin, deben contribuir las acciones que se adelanten desde los componentes de Género y Generación; ya que los alcances en materia de equidad de género, incidirán positivamente en nuestras relaciones familiares; en especial en las de pareja. Por su parte, la resolución positiva del conflicto intergeneracional incurrirá en los conflictos que se presenten entre los padres y los hijos e incluso entre estos últimos, los abuelos y tíos. Es por ello que cualquier acción que se adelante en materia de prevención de la violencia doméstica tendrá que diferenciar los grupos poblacionales y géneros, y las particularidades de cada uno de nuestros pueblos.

Acciones de reparación
La atención a las victimas de la violencia intrafamiliar se produce desde el apoyo social (solidaridad y colaboración) que cada uno de nosotros les demos a las personas afectadas por este tipo de problemática; a lo cual se une la creación de comités de conciliación familiar al interior de cada comunidad, que liderados por los promotores de equidad de género, formados en la escuela diseñada para tal fin, facilitarán la resolución pacífica de nuestro conflictos familiares y guiarán a los implicados en la búsqueda de soluciones eficaces y efectivas.

Desde la Organización, se deberá proveer a las comunidades asesorías psicológicas que nos permitan tomar decisiones acertadas y mitiguen los efectos de este tipo de situaciones violentas. Estas asesorías tendrán dos objetivos principales, el primero de ellos será dirigir a nuestras familias a la reflexión con respecto a su modo de interacción, a partir del análisis que cada uno de sus miembros realice sobre su comportamiento y su incidencia en la dinámica familiar; esto con el fin de producir en los participantes nuevas opciones de relación personal y familiar. El segundo objetivo será lograr el diseño de un modelo de intervención psicológica con población indígena, que respete nuestra cosmovisión, capacidades y limitaciones.

Por otro lado, consideramos importante, supervisar los programas estatales dirigidos al cuidado de los menores indígenas (hogares comunitarios, hogares FAMI) para que éstos sean moderados por personal capacitado para tal fin; es decir, por personas (madres sustitutas) que reciban una permanente formación sobre los aspectos necesarios para el cuidado de los niños que están a su cargo, pero sin que se desconozca en ningún momento su identidad indígena.

Defensa y protección de la familia
En materia de violencia intrafamiliar, se precisa adelantar diferentes acciones de asesoria, orientación y defensa de los derechos y deberes de nuestras familias. Esto requiere, primordialmente, la construcción de unos pactos de convivencia que adelantados desde los Planes de Vida puedan contribuir al bienestar familiar. Estos pactos o manuales de convivencia intrafamiliar, arrojarán los principios de un marco jurídico, que desde nuestra jurisdicción, pueda integrar acciones de prevención, atención, protección y sanción para los casos de violencia intrafamiliar.

Sólo a través de una legislación clara y unos parámetros comunes a cada pueblo sobre las faltas y sanciones penales o simbólicas para los agresores, podremos prevenir e intervenir esta modalidad de violencia social. Es de anotar que cada uno de nuestros pueblos deberá tipificar los delitos de violencia intrafamiliar (y por ende de violencia de género) y las sanciones a dichas conductas.

Cuando así se requiera, de igual manera se remitirán a la justicia ordinaria los casos de violencia doméstica a los cuales no podamos dar respuesta desde nuestra jurisdicción, ya que reconocemos que la dignidad humana está por encima de cualquiera de nuestras cosmogonías y sistemas judiciales.

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